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Al “nuevo PRI” de EPN se le podría considerar un cártel; a ex gobernadores presos o perseguidos se les protege, lo que se les ha decomisado no llega ni al 10% de lo que realmente saquearon: Ravelo

Foto: Mochicuani

(17 de mayo, 2018. Revolución TRESPUNTOCERO).- La mejor propaganda que ha tenido el candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, han sido los malos gobiernos del PRI. Los escándalos que han protagonizado personajes como Yarrington, Eugenio Hernández, Roberto Borge, Javier y César Duarte, los hermanos Moreira y Roberto Sandoval, así como la manera en que se les ha protegido a estos últimos, comenta periodista Ricardo Ravelo a Revolución TRESPUNTOCERO.

A eso se suma, agrega, que desde la Presidencia de la República se maniobra para mantener un pacto de impunidad, el cual existe entre la clase priista desde hace mucho tiempo. “Si los encarcelaron es porque había una presión social fuerte e internacional muy fuertes. 

“Porque lo que se documentó a nivel de saqueo público era algo que no podía tolerarse, aún así yo considero que al terminar este sexenio, estos políticos van a recobrar su libertad porque desde el principio, las carpetas de investigación están muy mal integradas; quizás se está esperando que el momento político sea  propicio para zafarlos de estos problemas legales”, puntualizó Ravelo.

El periodista describe a personajes como César Duarte (Chihuahua, 2010-2016), Roberto Sandoval Castañeda (Nayarit, 2011-2017) y los hermanos Moreira: Rubén (Coahuila, 2011-2017) y Humberto (Coahuila, 2005-2011), como hijos de la corrupción institucional, quienes fueron cobijados por el poder central de este país, que estuvo bajo el control de Enrique Peña Nieto.

Quien, señala, “conocía el desastre financiero que enfrentaban aquellos estados, pero guardó silencio, un silencio cómplice para sepultar las más atroces corruptelas”. Así indica que hubo “protección abierta al crimen organizado, impunidad para estafadores que robaron el dinero del pueblo, desvío de recursos para apuntalar negocios privados dentro y fuera de México, hasta la constitución de un banco mediante recursos públicos. Hazañas de la peor clase política que ha gobernado este país”.

En la segunda parte de su investigación periodística sobre los ex gobernadores señalados por mantener nexos con el crimen organizado, cometer el delito de lavado de dinero y crear empresas fantasmas, entre otras actividades ilegales, Ricardo Ravelo señala que los cuatro gobernadores que aparecen en Los incómodos 2 (Planeta, 2018), han sido cobijados por la impunidad del sistema. 

“El caso de los hermanos Moreira, es un claro ejemplo de cómo se protegen, no obstante hay mucha información que da cuenta cómo Coahuila durante dos años fue un territorio concesionado al cartel de Los Zetas y por varios años estuvo dominado por el Cártel de Juárez y el de Sinaloa.

Humberto Moreira, es un personaje con cuentas pendientes con la justicia. No quedó del todo claro ni dentro ni fuera de México, qué tanto se vinculó a Los Zetas y qué tanto fue un protagonista, aunque ha negado el tema del lavado de dinero y del narcotráfico. Ahora Rubén aparece como uno más del equipo de José Antonio Meade, lo cual no extraña a nadie. Finalmente él está rodeado de personajes de dudosa historia, otro ejemplo es el de Manlio Fabio Beltrones, que también tiene una historia oscura”.

Para Ravelo, dos aspectos que han sepultado al PRI. En primer lugar la corrupción, la cual, explica, fue una práctica a la que se dio rienda suelta, usando dinero público para fines personales o bien para financiar campañas de priistas.

En segundo lugar, está el ala criminal, “es decir, los exgobernadores priistas que por determinadas circunstancias terminaron, no solamente brindando protección al crimen organizado, sino también ligándose a esas actividades y de esto puede dar cuenta, por ejemplo, la historia de Tomás Yarrington, porque de la lista de ocho personajes, es el único que tiene un expediente abierto en Estados Unidos, donde no se le trata como un político que brindó protección, sino como un capo del narcotráfico”.

Ravelo añade que, Yarrington es un personaje que trascendió las barreras de la política para vincularse ya de manera directa a las tareas del crimen, “sin duda esto trajo consecuencias para el PRI que se ha visto sacudido por estos escándalos. Y que sin duda le reducen muchísimo la posibilidad de repetir en la Presidencia de la República, la cual está claro no van a ganar. Los datos así parecen confirmarlo. Está por verse si obtienen algunas gubernaturas y que tanto les va alcanzar para tener una mayoría más o menos considerable en el Congreso”.

El periodista asegura que por la impunidad, la corrupción, la vinculación de algunos de sus personajes relevantes en el narcotráfico se puede tener una radiografía de la historia del PRI. Y es que señala que la generación que se llamó ‘el nuevo PRI’ no tenía nada de nuevo, solamente eran rostros nuevos con las prácticas de siempre.

“Cabe la analogía de considerarlos un cártel, porque de ahí han surgido los peores gobernadores de los últimos años. No quiero decir con eso que la corrupción que se ha documentado actualmente sea peor que la de décadas pasadas; me parece que la corrupción ha sido tan perniciosa, entonces como ahora la sociedad tiene muchos medios de difusión y toda la resonancia internacional, es imposible soslayar estos escándalos e imposible que la sociedad no sufra estos malos gobiernos y en consecuencia vaya a actuar ejerciendo un voto de castigo.

“Sobre todo porque hoy se ha instalado en el imaginario colectivo que el PRI no cambió. Es decir, hoy enfrenta el país altos niveles de corrupción y que se solape al crimen organizado. Pero el PRI regresó el poder en 2012 por las fallas, los desatinos de dos gobiernos panistas. Lo que hemos vivido es una verdadera debacle, a grado tal que se ha considerado que la corrupción pareciera parte de una política pública que se aplicó en muchos estados, con las consecuencias que conocemos”, comenta Ravelo.

Señala que pese a que hoy se encuentra un grupo de ex gobernadores presos o perseguidos, da la impresión que se les protege, porque lo que se les ha decomisado y asegurado, no llega ni al 10% de lo que realmente saquearon en sus etapas como mandatarios.