Opinión

Arde Chenalhó ante indiferencia de Manuel Velasco

Por: Héctor Estrada 

No han sido suficientes los más de 30 muertos y cinco mil desplazados en Chenalhó para que el gobierno de Manuel Velasco Coello le de finalmente la importancia necesaria a la situación y resuelva los tres conflictos sangrientos que hoy mantienen a esa región de la entidad en plena combustión.

Lo sucedido el fin de semana, cuando cinco personas perdieron la vida y tres más resultaron heridas a consecuencia de una emboscada en Saclum, Chenalhó, se suma a la serie acontecimientos fatales que parecen incrementar los niveles de violencia con el paso de los meses.

Hoy Chenalhó se encuentra inmerso en tres graves conflictos relacionados con grupos armados. El primero tiene que ver con la guerra postelectoral generada por la imposición del Partido Verde Ecologista en el gobierno municipal; el segundo por la disputa limítrofe con el municipio de Chachihuitán; y el tercero como resultado de la pelea comunal por predio en discordia con el municipio de Aldama.

En todos estos la presencia e injerencia de la ex alcaldesa Rosa Pérez Pérez ha sido crucial. Su ascenso al poder (en 2015), impulsada por el poderío económico y gubernamental del Partido Verde, fue combustible suficiente para incendiar al municipio completo. Desde su llegada al gobierno municipal inició un proceso de desarticulación a las estructuras políticas del priismo arraigado en aquella zona indígena.

La resistencia no se hizo esperar y Rosa tomó una de las peores decisiones. Para hacer frente a la resistencia de los grupos de choque optó por la conformación y financiamiento de nuevos grupos armados, encargados de “limpiar” a los sectores que se oponen al nuevo “poderío verde”. Y la violencia se desató con mayor intensidad.

La crisis humanitaria que enfrenta este región de la entidad chiapaneca es un problema que se agudiza con el paso de los días, mientras las autoridades enfocan sus esfuerzos a ocultar y minimizar los hechos lastimosos. No se ve salida inmediata, ni capacidad real del gobierno para resolver la situación, pero sobre todo para garantizar la seguridad y bienestar de los miles de desplazados y las familias que aún se mantiene en las zonas de conflicto.

El gobierno de Velasco Coello no sólo ha sido omiso, también ha desacatado una y otra vez las medidas solicitadas por organismos no jurisdiccionales en materia de derechos humanos. Incumplió la minuta de acuerdos firmados por la Secretaría General de Gobierno el pasado 19 de septiembre de 2017 en torno a la atención de los más de cinco mil desplazados por los diversos conflictos.

No ha cumplido con las medidas cautelares solicitadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las medidas precautorias emitidas por la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) respecto a la violencia en ese municipio. Las medidas especiales de seguridad en la zona brillan por su ausencia. Así lo demuestran los informes emitidos por organizaciones no gubernamentales.  

A las familias de Chenalhó las han dejado solas; entre la indiferencia y el olvido. Manuel Velasco hoy, como durante gran parte de su administración, se encuentra más ocupado en atender los asuntos de su impunidad sexenal. Lamentablemente no se ve solución pronta para las familias de aquel municipio indígena que ahora viven en un verdadero polvorín, ante los “oídos sordos” e indiferencia de un gobierno que parece haber decidido dejar que la sangre siga corriendo… así las cosas.