Derechos Humanos

Cerca de 3 millones 200 mil niños y adolescentes realizan actividades económicas en todo el país, gobierno sigue sin atender problemática: Redim

En el marco del Día Contra el Trabajo Infantil, la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), resaltó que el Estado Mexicano continúa sin presentar un verdadero cambio en el diseño de las políticas que prevengan y atiendan a los miles de niñas, niños y adolescentes que se encuentren en el mercado laboral, les brinden condiciones de seguridad y en particular, prevengan y sancionen la explotación laboral a través de una sólida la articulación intergubernamental e interinstitucional con la rectoría del SIPINNA Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas Niños y Adolescentes.

En los últimos años se ha debatido intensamente sobre los bajos ingresos para más del 50% de las familias mexicanas que les obligan a largas jornadas laborales, migración laboral e incorporación de más integrantes de las familias en actividades económicas, entre ellos niñas y niños, se informó.

“Diversos estudios han demostrado que existe una relación directamente proporcional entre la disminución del ingreso económico de las familias y el aumento del trabajo infantil, esta situación se acentúa en las pequeñas comunidades con menor desarrollo social. 

Hasta 2017, cerca de 3 millones 200 mil niñas, niños y adolescentes de entre 5 y 17 años realizaban actividades económicas en todo el país. Dejando en riesgo la garantía de sus derechos humanos y la certeza de poder desarrollar un proyecto de vida digno”.

La Red señala que, las políticas de “erradicación” del trabajo infantil tienden a criminalizar a las familias pobres sin vincular alternativas de apoyo estatal, entendiendo que el trabajo no es perjudicial en sí mismo, sino las condiciones de desprotección gubernamental que permiten abusos y riesgos para el sano desarrollo de aquellas niñas y niños que realizan actividades económicas.

“Desde REDIM, encontramos necesario diferenciar conceptual y metodológicamente la actividad económica de la infancia. Unas serían las pequeñas labores que realizan niñas y niños en su familia y comunidad, las cuales pueden formar parte de la transmisión de tradiciones culturales, especialmente en las comunidades rurales. Y que por su carácter ocasional no significan afectaciones en la escuela, salud o recreación.

El trabajo infantil propiamente, se caracteriza por una relación laboral entre un empleador y el adolescente, existe un producto y/o servicio, horario establecido y lugar de trabajo distinto al ámbito familiar. Incrementar la edad permitida para el trabajo infantil es una recomendación internacional que se complementa con la vigilancia y regulación por parte de las autoridades laborales. Algo que lamentablemente es muy escaso en todo el territorio nacional, permitiendo abusos de empleadores e industrias beneficiadas”.

Además, retaran que la explotación económica es un delito, no puede ser considerada un “trabajo” y las autoridades están obligadas a su persecución y sanción ejemplar. En este rubro entrarían aquellas actividades económicas que se realizan en contra de la voluntad de niños y sus familias, que afectan su sano desarrollo, impidiendo la permanencia en la escuela, eliminando los tiempos de recreación; son actividades que no corresponden con su capacidad física, tienen altos riesgos para su integridad y suceden fuera de los contextos de protección familiar. El trabajo esclavo es una realidad en algunas regiones del país, especialmente aquellas donde el crimen organizado tiene mayor dominio.