Defensor del territorio indígena de 68 años fue desnudado y torturado; ahora teme por su vida dentro de penal

(13 de octubre, 2017. Revolución TRESPUNTOCERO).- Francisco, de 68 años, es un campesino indígena Tsotsil de Chiapas, defensor de la tierra y el medio ambiente, por lo cual se ha mantenido en contra del establecimiento de megaproyectos de desarrollo en su comunidad.

La mañana del 29 de mayo de 2015, en el municipio de Venustiano Carranza, una docena de policías lo detuvieron de manera arbitraria y violenta, bajo insultos y severos golpes lo llevaron a una casa donde lo torturaron.

Ahí lo desnudaron, para después golpearlo de manera constante y como acto seguido fue sometido a descargas eléctricas y otras humillaciones, mientras que la policía insistía en que Francisco, que no sabía leer ni escribir, hiciera una confesión de culpabilidad en un caso de robo con violencia, de acuerdo a la información obtenida por Revolución TRESPUNTOCERO

Aunque se negó, desde ese día, Francisco está en prisión preventiva en el Penal de El Amate, a 130 kilómetros de sus familiares. Cabe señalar que a raíz de la tortura mantiene graves secuelas de los malos tratos sufridos durante su detención. 

Se ha mencionado que sufre de dolor recurrente en la espalda y pérdida de memoria. Padeciendo desde antes diabetes, ésta también empeoró debido a la falta de atención  médica adecuada.

“Francisco de Jesús Espinoza Hidalgo, fue encarcelado a consecuencia de sus acciones en defensa de sus derechos en los Bienes Comunales en la Casa del Pueblo, acusado de robo con violencia agravada y daños, por Domingo Sebastián de la Torre Gómez, ex comisariado ejidal, por hechos ocurridos el 21 de abril de 2015, según el auto de formal prisión del Juez Primero del Ramo Penal de Delitos Graves del Distrito Judicial de Tuxtla Gutierrez, con sede en Cintalapa de Figueroa, Chiapas”, señala el Centro de Derechos Humanos Frayba.  

El 29 de mayo de 2015, a las 7:30 horas aproximadamente, a una cuadra de su casa en la calle 10 de mayo, Barrio La Alberca, cuando se dirigía a trabajar su milpa, Francisco fue Privado Arbitrariamente de la Libertad por personas vestidas de civil quienes lo torturaron durante la detención, el trayecto y hasta su reclusión en el CERSS Núm. 14 “El Amate”, en Cintalapa de Figueroa, Chiapas México. 

Además, se ha argumentado que existen violaciones al debido proceso y a sus garantías judiciales a falta de una defensa adecuada antes de dictarse el auto de formal prisión. Por lo que el Frayba ha solicitado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) medidas cautelares que urjan al Estado mexicano adoptar acciones inmediatas para garantizar la vida, la integridad física y psicológica y seguridad personal, a favor de Francisco de Jesús Espinoza Hidalgo. 

El Frayba informó a la CIDH que Francisco Espinoza, “se encuentra en deteriorado y grave estado de salud, a consecuencia de la tortura sufrida durante su injusta detención el 29 de mayo de 2015 y debido a sus actuales condiciones carcelarias sin atención médica adecuada”. 

Según informe de peritos independientes especializados que aplicaron el Protocolo de Estambul, Francisco Espinoza presenta estrés postraumático, depresión, ansiedad, dolores extremos en tórax y cuello.

Así como falta de apetito, insomnio crónico, lagunas mentales; sumándose a esto, alto riesgo a su salud por padecimiento de hipertensión arterial y diabetes mellitus. Por lo que recomendaron  que sea excarcelado para garantizar su vida ante el acelerado daño físico y mental. 

Los familiares han señalado que, desde el 9 de octubre pasado, Francisco Espinoza teme por su vida porque su salud empeora cada día, soportando fuertes dolores: “puede morir en la cárcel en cualquier momento.” 

“Los familiares somos personas de bajos recursos económicos, pero nosotros hemos comprado en algunas ocasiones los medicamentos porque el CERSS no quieren dar atención médica”, han señalado.

Ante esto, Frayba ha señalado que el castigo psicológico que provoca su encarcelamiento en condiciones inhumanas, forma parte de una tortura como mecanismo de castigo continuado y permanente.

Por lo que han responsabilizado al Estado mexicano de cualquier situación que pueda padecer la vida de Francisco, así como de su integridad física y psicológica y seguridad de las personas que se encuentran bajo su custodia. 

Por lo que también se ha solicitado la realización de una investigación de los hechos de tortura cometidos en contra de Francisco Espinoza, para sancionar a los responsables y la tortura no quede en la impunidad.

“Se ponga en libertad a Francisco Espinoza, para brindarle las atenciones médicas necesarias, a fin de garantizar el derecho a la vida, la integridad física y psicológica y seguridad personal.  Especialmente exhortamos a las autoridades del CERSS Núm. 14 “El Amate”, dependiente de la Subsecretaría de Seguridad y Protección Ciudadana atender la urgente situación de riesgo a la salud de Francisco Espinoza”, se enfatiza. 

Sobre el problema, la derechohumanista Cecilia dela Fuente, señala a Revolución TRESPUNTOCERO que en 2016, de acuerdo a cifras de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) se registró un aumento del 332% en el número de denuncias de tortura. Siendo la policía y el ejército los generalmente señalados como responsables de los episodios de tortura más graves en las primeras horas de detención, traslado y detención. 

“En un caso de tortura todos los que tienen contacto con la víctima son responsables o culpables. Porque lo es quien lo detiene arbitrariamente y lo golpea en el trayecto, por decir lo menos, al llegar a la casa de seguridad o celda lo siguen violentando los mismos u otros”. 

En muchos casos, menciona, “se acusa a los fiscales de encubrir detenciones y arrestos arbitrarios, las torturas se llevan a cabo en los detenidos, a fin de fabricar pruebas falsas por eso mientras más se niegan peor los maltratan, además continúan intimidándolos hasta que son llevados ante el juez”. 

Ahí, a los jueces también se les señala como cómplices, ya que se menciona que no ordenan investigaciones en las denuncias de tortura, los exhiben cínicamente frente a él con todo y las lesiones en tantas ocasiones y ven sin ver, comenta la activista. 

Los fiscales también son cómplices, advierte dela Fuente. “Los misterios públicos también violan indiscriminadamente los derechos humanos. No hay un mínimo de humanidad en esa gente porque no se detiene. 

En tanto, “las autoridades cubren las violaciones a derechos humanos. Además también se señala a los médicos legistas porque asesoran a las fuerzas de seguridad sobre la tortura o ocultan las marcas a posteriori”, indica. 

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