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El famoso presidencialismo del ‘PRIATO’ ha entrado en declive, desde tiempos de Zedillo; AMLO va a tener que trabajar para mejorar las instituciones del país: Paxman

(26 de junio, 2018. Revolución TRESPUNTOCERO).- Durante los últimos 20 años, desde tiempos de Ernesto Zedillo, la democratización de México a nivel federal ha propiciado una mayor incidencia de comportamiento caciquil a nivel estatal. Se ha dado una mayor autonomía y acceso a fondos. Recordando que la mayor parte de los recursos en los estados viene canalizado desde el gobierno federal, lo cual fue propiciado bajo dos cambios de la ley uno con Zedillo y otro con Calderón, explica a Revolución TRESPUNTOCERO el Doctor Andrew Paxman.

Lo anterior dio como resultado un margen de maniobra mucho mayor para los gobernadores. Ya que ahora, tienen mayor discrecionalidad en cuanto a la manera en que gastan y con ello tienen mayor facilidad de desviar grandes cantidades de fondos, añade el también coordinador del libro Los Gobernadores. Caciques del pasado y del presente (Grijalbo, 2018). 

La obra se conforma del análisis de doce perfiles de gobernadores, donde se señala las raíces de la conducta caciquil y documentan el modus operandi de varios de los mandatarios”sobresalientes” de nuestros tiempos.

Así se menciona, desde los desfalcos de Javier Duarte hasta la mano dura de Rafael Moreno Valle, muchos gobernadores recientes son prueba contundente de que una mayor democracia electoral no necesariamente se traduce en un mayor Estado de derecho.

Por ahora, “el famoso presidencialismo” del ‘PRIATO’ ha entrado un declive, desde tiempos de Zedillo. De alguna manera es saludable, señala Paxman, pero también ha tenido un efecto secundario no previsto, y es que tanto Zedillo como Fox fueron renuentes a ejercer la mano dura contra gobernadores, derivado del tipo de conducta que mantenían. 

“El comportamiento caciquil cada vez más notable a nivel estatal se debe no solamente a cambios institucionales, sino también a una tradición arraigada que surgió después de la Revolución. Primero con los militares, caudillos que basan su poder en su reputación y su fuerza militar. Luego siguió una nueva generación de políticos más jóvenes, que eran abogados, como Miguel Alemán Velasco o Javier Rojo Gómez, por citar algunos ejemplos.

“Y lo que todos ellos tenían en común, era la creencia que: ‘la Revolución me hará justicia’. Es decir, ‘yo he servido a la Revolución en su etapa armada y ahora tengo el derecho de enriquecerme, de aprovechar el erario público’, es decir algo como: ‘soy gobernador y merezco abundancia’, por citar una frase muy famosa de la época reciente”, comenta el Doctor.

Esa mentalidad que mostró Karime Macías en sus diarios, viene de los años 20 y 30. Entonces una de las facetas del comportamiento caciquil es el auto enriquecimiento y la otra es el uso libre de la mano dura. Los gobernadores tenían que ejercerla para avanzar en su agenda política. Y se justificaban diciendo eran tiempos de violencia y de esa manera mataban a gente que no estaba alineada al gobierno, añade el Doctor.

Además, señala que, existe un pragmatismo violento, otro elemento que persistirá en el comportamiento de los gobernadores desde los años 20 a la fecha. “Ahora notamos a gobernadores como Rafael Moreno Valle, en Puebla, con su famosa ‘ley bala’, que es otro síntoma de las ideas de la época post-revolucionaria. Se tiene una forma de pensar en la que la mano dura es aceptable.

“Debemos recordar que Moreno Valle es un ‘lobo priista’ vestido de panista. Toda su formación es priista; es nieto de un gobernador priista que solamente saltó al PAN porque había sido rechazado para competir por una curul en el Senado. Por eso su forma de actuar es muy típica a la de un priista de antaño. Y lo vemos en la manera en que coopta a la prensa, no tolera sus críticos y los encarcela o por lo menos los ha amenazado para que huyan del estado”. 

En cuanto a la izquierda, Paxman señala que han sido pocos los gobernadores del PRD que habían gobernado. Tenemos el caso de Guerrero, con Ángel Aguirre que es uno de los pocos gobernadores que básicamente renunció bajo presión. Cabe señalar que esa entidad es donde mayormente han renunciado los mandatarios, han habido aproximadamente seis en el siglo XX que lo han hecho, agrega.

Dicho sea de paso, las regiones montañosas son muy difíciles de gobernar, tanto en Guerrero, como en Colombia y Afganistán. Hay fuertes tradiciones decimonónicas de resistencia local ha la imposición por parte de poderes estatales o federales. Eso ayuda a explicar la tradición violenta de Guerrero. 

“Aunque pudo haber tenido errores Ángel Aguirre, heredó un estado dificilísimo de gobernar que empeoró por la entrada de varios grupos del narco, y la implementación del cultivo de la amapola. 

“Otro caso de la izquierda, es el de Amalia García quien gobernó Zacatecas. Siendo una de las voces más críticas del PRI, se veía como una heroína de la democratización del país, aunque no tenía muchas bases de apoyo en la entidad porque había hecho su carrera política en la Ciudad de México. Se sumó que estaba llegando el narco a la entidad. Ante estas dificultades es complejo hacer un juicio de los gobiernos estatales de izquierda. Además que han sido muy pocos”, puntualiza. 

En el tiempo actual también han habido gobernadores que ha sido cómplices en masacres, si no directamente, lo han hecho al permitir que crezca una cultura de impunidad, señala el Doctor Paxman. “Aunque, a mi juicio, la mayor falta de voluntad ha sido a nivel federal. Así vemos a Peña Nieto llegar al poder como un producto de mercadotecnia hecho por Televisa.

“Él defendía el poder tradicional del grupo Atlacomulco. Al llegar a Los Pinos no supo como tratar los distintos problemas del país Y estuvo renuente a asumir una cierta responsabilidad en casos como Tlatlaya y Ayotzinapa, porque había sido un político muy mediático y este tipo de personajes no les gusta admitir la responsabilidad para cualquier cosa negativa. Lo que significa una falta de madurez política”, comenta. 

En la historia, los grandes políticos son aquellos que ha admitido sus errores. No lo hacen diariamente pero de vez en cuando han dicho: “Sí, me equivoqué”. Peña Nieto nunca lo hizo porque va en contra de su ADN, afirma Andrew Paxman.

A esto, suma que no todos los gobernadores que se incluyen en el libro son igual de caciquiles. Hay ejemplos de buenos gobernadores, uno de ellos es Felipe Carrillo Puerto, quien fue asesinado por implementar políticas socialistas en el estado que gobernó, indica. “Aunque él también en algunos casos, implementó la violencia para suprimir alguna huelga”.

Otro caso es Andrés Manuel López Obrador, aunque no era el único candidato presidencial que se incluyó en la lista de los mandatarios que se analizan en el libro, solamente que, tanto  Osorio Chong, como Eruviel Ávila y Rafael Moreno Valle, en el camino declinaron o no fueron tomados en cuenta. 

“De López Obrador se ha cuestionado si es un autócrata. ¿Hasta dónde va a ser Chávez o va a ser Lula? Yo invité a Guillermo Osorno, un periodista experimentado que hizo un perfil objetivo del político. Y lo que encontró fue que a pesar de las críticas hacia Andrés Manuel, donde se le señaló como un ‘autócrata’ a la hora de gobernar, cuando entrevistó a personal que trabajó con él siendo jefe de gobierno, se llegó a la conclusión de que fue un buen gerente que también delegaba y que coordinó bien.

“Que no trato de cooptar a la prensa como hicieron muchos gobernadores caciquiles. Quien algunas veces se mostró intolerante de la crítica, pero no respondió más que retóricamente. No violentó, no amenazó a nadie para que huyeran de la ciudad, no causó problemas a la prensa, como si lo hizo Javier Duarte o Rafael Moreno Valle. Además admite sus errores o los de sus allegados, como notamos en el caso de los video escándalos. Donde hubo errores, falta de ética pero lo admitió”.

Foto: Emma Martínez/Revolución 3.0

Paxman señala que el registro de AMLO es positivo. En general hizo un buen trabajo como jefe de gobierno y señala un ejemplo concreto, que califica como “interesante”: Andrés Manuel se negó a emplear el mismo cooperativismo que ha utilizado el PRI durante décadas.

El académico se refiere al programa de apoyos económicos para las personas de la tercera edad. Al repartirse las tarjetas que les permitían hacer compras subsidiadas, la encargada de ese programa comentó que varios líderes sindicales y otros jefes locales se acercaron para plantearle la posibilidad de obtener en masa dichas tarjetas, para repartirlas a miembros de sindicatos, entre otros. 

“Hubo intentos desde abajo de emplear las tácticas de clientelismo de antaño y Andrés Manuel se rehusó a hacerlo. Pudo haber diseñado un programa que repartiera cantidades de tarjetas a jefes locales y sindicales, o líderes de ambulantes para en su momento realizar una especie intercambio. ‘Te doy esta cantidad de tarjetas y espero igual número de votos para mis candidatos en las elecciones venideras’ y no lo hizo. Lo anterior habla de una creencia demócrata poco comentada y vista”. 

Paxman nuevamente retomar el tema del país en general y señala que ahora existe una falta de contrapesos. Desde la fundación del PRI hasta los años 90, el gran contrapeso fue el poder del Presidente. Y parecía que partir de ahí comenzaban a surgir grandes contrapesos como las Comisiones de derechos humanos, fiscalías locales y la misma prensa. Se supone que eran quienes iban a vigilar a los gobernadores, en vez de tener la mano de presidentes desde arriba, pero no funcionaba así, indica.

Lo anterior, porque los gobernadores han podido cooptar estos mecanismos, han podido imponer jefes de Comisiones de derechos humanos e imponer fiscales, aún con la reforma de ley de 2014, que señala que el fiscal es nombrado por el Congreso del Estado. “Pero tenemos el caso de Moreno Valle que compró el mismo equipo espionaje que tenía el gobierno federal. Ya sabemos que estuvo vigilando periodistas, activistas y políticos. Así presionó a congresistas de otros partidos a votar, junto con el PAN por su agenda política, como la ley ‘bala’. Observamos que no funciona como contrapeso porque Rafael metió a todo el Congreso en su bolsillo”.

Por eso estamos en problemas en este momento, comenta Paxman, porque ya no hay contrapesos. “Espero que el libro ayude a generar debate sobre el tipo de país que queremos después de las elecciones, cuando llegue a la presidencia Andrés Manuel López Obrador, porque ya no hay duda que va ganar.

La pregunta es ¿Qué va hacer para controlar a los gobernadores ‘traviesos’?. Porque Morena tendrá cuando mucho cinco mandatarios estatales, quedarían 27 sobre los cuales no tendría control interno. Va a tener que trabajar para mejorar las instituciones del país. Para que haya una mejor vigilancia de los gobernadores cuando abusan de su poder, lo cual es un reto muy difícil. Tiene que presionar para que se comportan de manera más ética y legal. Quizás tenga un plan pero no lo comentó y por ello no lo conocemos. Aunque su equipo nos ha hablado de la posibilidad de reformar las leyes hacendarias, en cuanto a la canalización de fondos al erario público de los estados. Y así haya una mayor transparencia en el uso de esos fondos”, puntualiza Paxman.

Además, el Doctor añade que también se debe de presentar una reforma para que si algún gobernador busca adquirir algún préstamo o emitir bonos, haya también una mayor vigilancia federal. “Porque tenemos casos como el de Moreira, Ivón Ortega, el mismo Moreno Valle, quienes gastaron miles de millones de pesos generando enormes deudas para los siguientes mandatos”, señala Andrew Paxman, también profesor del CIDE.