El silencio de las actrices

Sí, acosoS porque fueron varios y durante muchos años. Sinceramente, sorpresas pocas. Muchas bromas se han hecho con lo pervertidos que son los productores y que si hay que hacerles “favores” para conseguir papeles y tal, pero se acabó el chiste. Uno explotó en serio y ahora todos tenemos que asumir nuestra responsabilidad.

Puede que no conozcan a Harvey Weinstein , pero han visto algunas de sus películas SEGURO. Su carrera incluye títulos tan importantes como Shakespeare enamoradoGangsters en Nueva YorkNinePulp FictionEl paciente InglésScream, la trilogía de El Señor de los AnillosChicago, El discurso del rey Django desencadenado. Super amigo de Tarantino y deMeryl Streep, para que vean el nivel.

LA IMPORTANCIA DE HABLAR

Las acusaciones se han hecho públicas ahora, pero llevaban años resolviendo las demandas de acoso en la privacidad. Aparentemente la conducta de este hombre era archiconocida. Un denominado “secreto a voces” por todo Hollywood. Y por tanto, tolerada, por la industria durante décadas. ¿Por qué no se paró antes? Se preguntan muchos.

Hace falta una sociedad, señores. Para frenar este tipo de comportamientos hace falta la colaboración de todos. En forma de repudio o de denuncia, lo que sea. Ahora es que empezamos a entender lo importante que es que las personas que conocían de estas actuaciones lo denunciaran.

Seguramente todos hemos escuchado historias como éstas y decidimos “no meternos”, porque “eso es cosa de ellos” y, al final, nuestra pasividad solo da alas al acosador. Éste es un caso más de acoso en el entorno laboral (en este caso, uno tan público como es la industria del cine), una fórmula típica de hombre en situación de poder que aprovecha su influencia para conseguir favores sexuales.

Y nadie hace nada. La reticencia a hacer públicos estos actos son, entre otras, por dos razones:

  1. En primer lugar, ¿quién le va alzar la voz a quien te contrata y te hace pelis? Denunciar una violación en este, y en muchos casos, es morder la mano que te da de comer. Lo que, según la filosofía popular, no se hace.
  2. Y en segundo lugar, el nivel de impunidad que tienen estos delitos, incluso en países desarrollados e industrias tan aparentemente progresistas, es altísimo.

Aunque las víctimas denuncien probablemente nadie las escuchará, no habrá castigo y seguramente quedarán marcadas como “la mujer que acusó a tal productor”. No se hizo con Bill Cosbi: más de veinte mujeres formaron parte de su acusación y al final sigue tomando café en su casa.

Obviamente, cuando no hay castigo, hay más impunidad.

PERO, (PORQUE SIEMPRE HAY UN PERO)

AHORA. Obviamente las personas conocedoras de un delito así deben sacarlo a la luz, pero no nos confundamos. Aquí el responsable y único responsable es el ACOSADOR. Lo digo porque cuando conocemos de este tipo de historias se tiende a poner el foco en cualquier cosa menos en el violador. Nuestra favorita suele ser la víctima y si había bebido alcohol, llevaba un vestido corto, que si era de noche…

En esta ocasión se ha enfocado todo en “quién ha trabajado alguna vez con este señor y por qué no había informado del tema”. Muchos medios y las redes sociales tardaron segundos en saltar: “¿por qué Meryl Streep nunca denunció?”. Ni que hubiera sido ella. Ni, desde luego, solo de las ACTRICES. ¿Y ellos? El periódico inglés The Guardian se quiso poner en contacto con varios actores para saber si conocían de la situación y casi ninguno contestó. (https://www.theguardian.com/film/2017/oct/09/harvey-weinstein-hollywood-… )

Incluso se cuestionaron por qué las afectadas no habían salido antes. Parece que no entendemos cómo funciona lo del ser una víctima.

CONCLUSIONES

Es necesario que todos sepamos ver, cuestionar y denunciar si es necesario a personas con este tipo de conductas. Y, sobre todo, que empecemos a calificar estos delitos como lo que son y no “cosas de hombres”, que seguimos diciendo.

Lo dicho, hace falta una sociedad, señores

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