El TPP es un peligro para la salud pública en México

El TPP es un peligro para la salud de mexicanos; transnacionales se apoderarán del mercado y elevarán precios de medicinas

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(23 de febrero, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- El pasado 3 de febrero, Ildefonso Guajardo, en su calidad de secretario de Economía, signó el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), un tratado de libre comercio multinacional que ha sido calificado por diversos grupos, en distintas naciones, como una medida que atenta contra los pueblos y beneficia a las grandes empresas transnacionales.

Con esta acción, el gobierno federal -encabezado por Enrique Peña Nieto– abrió la puerta a que sectores como el de la salud o el agroalimentario se vean afectados de forma significativa, debido a las disposiciones “agresivas” adoptadas por el TPP en ambos rubros; en el primer caso el acceso a medicamentos baratos para la población se pone en riesgo, mientras que en el segundo la soberanía alimentaria corre peligro.

Una de las principales críticas ha sido en torno a la secrecía con la que los gobiernos firmantes han manejado el desarrollo de las negociaciones. Cabe recordar que el proceso para convenir los elementos del TPP comenzó en marzo de 2010, sin embargo, nunca fueron revelados de manera íntegra, y lo poco que se conoció fue gracias a filtraciones de información de la plataforma WikiLeaks.

El TPP-un documento de seis mil hojas-fue firmado por 12 naciones: Estados Unidos, Canadá, México, Perú, Chile, Australia, Brunei, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur y Vietnam, quienes insisten en la idea del libre mercado como la panacea del desarrollo, a pesar que la experiencia de otros tratados de esta índole ha demostrado lo contrario, que ponen en una situación de vulnerabilidad al grueso de la sociedad.

De acuerdo con diversas voces, como la del senador Manuel Bartlett, el TPP transgrede una gran cantidad de rubros que impactan a la sociedad, debido a que se anteponen las ganancias corporativas a los derechos humanos.

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En este sentido, el TPP, según lo explicado por el legislador, atenta contra los derechos laborales, agudiza la concentración de la riqueza generando una mayor desigualdad, y favorece la privatización de servicios públicos a los que tiene derecho la sociedad, entre otras cosas.

Así, en términos generales, este acuerdo firmado por el Ejecutivo federal resulta perjudicial para México. Especialistas han dicho que el país es el menor beneficiado con la firma del tratado, sin embargo, han asegurado que México se adhirió a él en gran parte por la influencia de Estados Unidos y la relación del gobierno peñanietista con los intereses de las grandes empresas transnacionales.

Para que el TPP inicie operaciones será necesaria la aprobación de los Congresos de cada país involucrado. En el caso mexicano, el Senado de la República es el encargado de ratificar la firma del Acuerdo.

En este escenario, existe la preocupación que al igual que las reformas estructurales, el TPP sea ratificado sin una verdadera discusión a fondo, que incluya la participación de todos los sectores afectados y que permita dimensionar las consecuencias de convalidar la adhesión de México a este nuevo tratado de libre comercio.

A pesar que la ratificación del Senado significaría un agravio en contra de varios rubros, “uno de los efectos inmediatos del TPP será el grave e inminente deterioro de la salud”, aseguró el senador Bartlett.

“TPP un peligro para la salud”

El TPP se ha posicionado como el acuerdo de libre mercado más perjudicial para la salud, por lo menos así lo han considerado organizaciones como Médicos Sin Fronteras (MSF). Y es que el Acuerdo representa una amenaza para la disponibilidad de medicamentos genéricos, los cuales se comercializan a bajo costo, lo que permite que una gran parte de la población pueda acceder a ellos.

La preocupación en el tema se centra  en capítulos como el de Propiedad Intelectual  contenidos en el TPP, que fortalecerían, alargarían y crearían nuevos monopolios de patentes y regulaciones para productos farmacéuticos, que elevarán el precio de los medicamentos y disminuirán la disponibilidad de los competidores genéricos que reducen los precios.

Así, las grandes empresas farmacéuticas tendrían el control exclusivo de la producción de una gran cantidad de medicamentos, con lo cual se impediría por más tiempo la producción de las versiones genéricas. Esta medida permitiría a las compañías transnacionales apoderarse del mercado y vender los medicamentos sólo a precio de patente, lo cual representaría una dificultad para acceder a ellos por los altos costos.

“Lo que estas disposiciones pretenden, a partir de la presión que las compañías farmacéuticas han ejercido, es establecer mecanismos para prolongar los periodos de patentes, los que se llama los monopolios de patentes. En la actualidad cada patente tiene una duración de 20 años, y una vez que esa patente se vence, los productores de medicamentos genéricos están en disposición o en condición de producir el mismo compuesto y ofrecerlo a menores precios para el mercado”, dijo a Revolución TRESPUNTOCERO, José Luis Michelena, gerente de Comunicación de MSF México.

Consultado por este medio sobre las implicaciones del TPP en el ámbito de accesibilidad a medicamentos, el representante de MSF externó su preocupación por el hecho de que los medicamento genéricos permiten a millones de personas poder atender sus enfermedades. Recalcó que de consolidarse este acuerdo, las únicas beneficiadas serían las grandes empresas farmacéuticas al ser ellas las que produzcan y fijen los precios.

En este sentido detalló que los medicamentos genéricos han servido para bajar los costos. Citó el caso de los antiretrovirales usados para atender el VIH-Sida, los cuales en un inicio superaban los 10 mil dólares de costo por paciente al año para un tratamiento.

“Esto es muy importantes  porque la entrada al mercado de medicamentos genéricos es lo que ha contribuido al descenso de los precios en muchos medicamentos para tratar una gran variedad de enfermedades.

“El ejemplo más claro que damos es el tratamiento para el VIH-Sida. Cuando MSF empezó sus actividades tratando el tema de dicho virus en el año 2000, el tratamiento costaba alrededor de 10 mil dólares por paciente al año, y a partir del ingreso de los productores genéricos de los antiretrovirales, este precio se ha reducido en un 99%. Hoy día el medicamento cuesta, para los tratamientos de primera línea de VIH, 100 dólares por paciente al año, entonces es una diferencia abismal que ha permitido a organizaciones como la nuestra ofrecer tratamiento a más pacientes, y también para muchos gobiernos, que si no los adquirieran a partir del mercado de genéricos, les sería incosteable poder proveerlos a la población afectada”, señaló.

En este escenario, dijo, las disposiciones más preocupantes en el centro del TPP son la práctica del llamado ‘evergreening (perennización) de patentes’ que forzarían a los gobiernos del TPP a conceder patentes adicionales a las compañías farmacéuticas, por cambios a los medicamentos existentes, incluso cuando estos cambios no proveen beneficio terapéutico para los pacientes.

“Se plantea que una compañía pueda extender el plazo de protección de patente a partir de la nueva presentación de un medicamento, es decir, si por ejemplo alguien saca una versión pediátrica o que antes era en pastilla y ahora es en jarabe, puede obtener una extensión de la patente por 20 años más aunque el medicamento no  haya probado un uso terapéutico innovador, simplemente es una nueva presentación y eso les va a permitir recuperar el control de la producción y eliminar la competencia de los genéricos.

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“Entonces eso extendería casi, casi, indefinidamente el periodo de protección de patentes, y eso pone en riesgo la asequibilidad de medicamentos para muchísimas enfermedades; te di el ejemplo del VIH, pero puede ser tuberculosis, malaria, puede ser hepatitis, y que afecta tanto a países pobres que tienen que comprar los medicamentos, como a organizaciones como la nuestra”, dijo.

Aunado a lo anterior, explicó que el TPP establece una serie de candados para que los productores de genéricos no puedan a acceder a los ensayos clínicos que deben realizarse al desarrollarse un medicamento.

“Otro ejemplo que damos es que este Tratado establece lo que se llama la exclusividad de datos. Cuando alguien, ya sea el sector público o alguna empresa privada desarrolle un medicamento, tiene que realizar una serie de ensayos clínicos que comprueban la efectividad y seguridad del medicamento. Estos ensayos y los resultados de éstos se someten a las autoridades sanitarias de cada país, para demostrar su seguridad y efectividad, cuando la patente vence. Hasta ahora los datos de esos ensayos clínicos se podían hacer públicos, con lo cual un productor de medicamentos genéricos podía acceder a esos datos clínicos de los ensayos, para producir el mismo compuesto y ponerlo en el mercado sin necesidad de repetir los ensayos clínicos.

“El TPP establece que los datos de esos ensayos clínicos se mantienen en exclusividad del desarrollador por al menos 8 años, y eso obviamente alargaría, o desincentivaría que los productores de medicamentos genéricos puedan producir un medicamento, porque tendrían que desarrollar nuevamente todo este proceso de ensayos clínicos que podría ser muy prolongado. La exclusividad de datos evita que las autoridades regulatorias del gobierno permitan que los competidores de genéricos entren al mercado con datos previamente generados”, detalló.

Michelena reiteró que con estas disposiciones, el TPP representa un riesgo para la salud en el mundo, al anteponer el beneficio y las ganancias de las grandes compañías farmacéuticas al interés general.

“Todas estas disposiciones representan para Médicos Sin Fronteras, pero sobre todo para la salud pública mundial, un gran riesgo por la potencial perennización de las patentes, que tendrá un impacto en la asequibilidad de los medicamentos para gobiernos, para personas y organizaciones como la nuestra”, dijo.

Fotografía: Ameyalli Díaz Castro/ Revolución 3.0

José Luis Michelena, gerente de Comunicación de MSF México.                Ameyalli Díaz Castro/ Revolución 3.0

 

En México, los medicamentos genéricos son utilizados en un 80 por ciento para tratar las enfermedades o padecimientos. Incluso, las instituciones de salud pública-el IMSS, ISSSTE o la Secretaría de Salud-dependen en gran medida de los medicamentos genéricos para dar abasto.

“A nivel internacional, por darte el ejemplo de nuevo del VIH, Médicos Sin Fronteras atiende a más de 300 mil personas con el virus, entonces si entra esta disposición de medicamentos genéricos con el TPP pondría en riesgo nuestra capacidad de ofrecer tratamiento.

“Obviamente afectaría todas nuestras operaciones en términos de la disponibilidad que tendríamos para comprar medicamentos. MSF trabaja en gran medida con genéricos, porque es la única manera que podemos ofrecer tratamientos a estos grandes números de pacientes con muchas enfermedades distintas. Incluso para poder desarrollar campañas de vacunación masivas, que son a veces para un millón de niños, etc”, mencionó Michelena.

El TPP no sólo se limita a establecer mecanismos que reclamen patentes en medicamentos, sino también para vacunas y métodos de diagnóstico. Estos elementos en conjunto, aseguró Michelena, provocarían un escenario en donde la capacidad de atención médica se viera reducida ante los altos costos impuestos por las grandes empresas.

“Esto aplica para vacunas, para cualquier medicamento e incluso para pruebas diagnósticas. Si esto pasa y algún producto farmacéutico obtiene alguna extensión de patente, el productor genérico se vería forzado a detener la producción, y de nuevo estaríamos en una situación de monopolios de patentes en la que sólo un productor podría fijar el precio. Entonces eso impediría que podamos acceder a versiones del medicamento genéricas, que son más accesibles”, detalló.

A pesar que el TPP contempla 12 naciones, Michelena señaló que la preocupación se extiende al saber que el establecimiento de estos lineamientos podría establecer un precedente para otros tratados de libre comercio, es decir, que el monopolio de los medicamentos se extienda a otras regiones del mundo.

Aunado a lo anterior advirtió que bajo el modelo planteado con el TPP, las innovaciones médicas estarían bajo el control de las empresas, esto significa que si se crea un medicamento o tratamiento para curar el cáncer, este sería por más tiempo sólo del dominio de la compañía desarrolladora, lo que representaría un alto costo e implicaría que pocas personas pudieran tener acceso.

“De ratificarse el TPP significaría un aumento en el precio de los medicamentos, pues ya no tendríamos ni contaríamos con la producción de genéricos accesibles.

“Algo muy importante es que el acceso a la innovación médica que se pueda producir en los años siguientes también se va a ver detenido; el acceso a la innovación para la gente que no tiene recursos sería complicado. Entonces incluso los posibles avances médicos que se podrían dar en el futuro para un tratamiento para el cáncer, podría prolongarse su patente y con eso estar mucho más alejado del grueso de la población. En ese sentido, Judith Rius, representante de MSF, ha señalado que la innovación médica no vale para nada si no puede estar en un tiempo razonable a disposición de la gente que más lo necesita”, sentenció.

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En el panorama mexicano, dijo, medicamentos para atender enfermedades como diabetes, hepatitis, tuberculosis o paludismo, podrían subir de precio al desaparecer la versión genérica y las grandes compañías reclamarían la producción exclusiva con una extensión de la patente.

El director de comunicación de MSF hizo énfasis en que estas medidas que atentan contra los medicamentos genéricos fueron impuestas por las grandes compañías farmacéuticas que estuvieron presentes en las negociaciones del TPP.

“Para nosotros el TPP es un riesgo para la salud pública mundial, porque establece parámetros de regulación y de manejo de patentes que no existían y que además contravienen los acuerdos previos que había a nivel de la Organización Mundial de Comercio, en el que todo proceso de patente contemplaba salvaguardas fundamentales para la salud pública , en las que los gobiernos, sobre todo en los considerados en vías de desarrollo, podían establecer como prioridad el interés público de la salud, que les permiten adquirir medicamentos genéricos, por encima de los intereses comerciales”, dijo.

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