La barbie humana

En el 2012 conocimos a la “Barbie humana”

Por: Karla Hernández
@karla3_0
Desde niñas, muchas mujeres han deseado tener la apariencia de una muñeca Barbie por la supuesta perfección que expresa su cuerpo y su rostro.
En el portal centropsicoanaliticomadrid.com se menciona un estudio que se realizó en Gran Bretaña en el año 2005 en el que se demostró “que no sólo es la información relacionada con el cuerpo de las muñecas per se la que tiene impacto en la imagen corporal de las niñas, sino el hecho de que la muñeca Barbie representa un cuerpo ideal distorsionadamente delgado”.
Barbie ha sido el prototipo de belleza del mundo del consumismo con el que varias generaciones han crecido desde la década de los 50 como producto de la empresa Mattel.
En este año, causó asombro la imagen de una chica de 21 años, sumamente parecida a una muñeca, que circuló en las redes sociales. Ésta se ha presentado a sí misma como la “Barbie humana”.
Efectivamente es una persona a pesar de que en un principio se dudaba sobre ello al ver su gran parecido con la muñeca en las fotos, como se mencionó en el portal examiner.com.
Valerie Lukyanova, de origen ruso, es real, consiguió la apariencia de una muñeca “Barbie” mediante dietas y comidas especiales además de someterse a una serie de cirugías y tratamientos para lograr un rostro sin imperfecciones. Este “look plástico” le posibilitó salir en varias revistas y conseguir miles de visitas en Facebook.
Valerie ha creado un fenómeno de sí misma al no pasar desapercibida su presencia en la calle pero tampoco en los medios ni en la red.
Para algunos es inevitable quedar perplejos por su belleza impecable, artificialmente humana, pero para otros no dejan de considerarla “plástica” y hasta experimentar un tipo de sensación espeluznante al verla, como se expone en webpronews.com
La reflexión que propicia va más allá de la opinión simplista que se puede centrar en que Valerie ha de estar “vacía por dentro” al darle prioridad a su apariencia física. Esto nos pone frente a un deseo explícito que podría estar siendo expresión de tantas mujeres por querer alcanzar una perfección estética.
Finalmente, la muñeca Barbie ha tenido un gran éxito debido a la mercadotecnia y a lo que occidentalmente se considera como atractivo. Esta representación se continúa reproduciendo en los medios y con ella un sentimiento de competencia por parte de las mujeres ya no con otro ser humano sino con un objeto donde deposita sus anhelos de ser semejante.
Algo similar había visualizado Günther Anders con su noción de vergüenza prometeica que implica que el ser humano se siente obsoleto frente a los propios artefactos que fabrica, siendo éstos más eficientes, más veloces, más inteligentes, más atractivos, más perfectos que el mismo ser humano.
A propósito del caso de Valerie, la pregunta sería en qué medida las mujeres nos sentimos obsoletas frente a objetos como una muñeca o incluso frente a futuros sexbots, es decir, frente a robots sexuales que REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO trata en su nota “Sexbots ya son una realidad. Los robots entran en el escenario sexual”.

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