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En México hoy tenemos políticos que velan fundamentalmente por su propio bienestar; si se hubiera mantenido modelo de Lázaro Cárdenas se hubiera logrado paliar la pobreza de México: Pérez Montfort

(12 de marzo, 2018. Revolución TRESPUNTOCERO).- El nombre Lázaro Cárdenas se convirtió en una alegoría. Es inevitable que al pronunciarlo se piense en la expropiación petrolera, la Revolución de 1910, la construcción del México moderno, la idea de soberanía y la noción misma de lo heroico, elementos que se encuentran plasmados en la obra del historiador Ricardo Pérez Montfort, quien crea el ensayo biográfico Lázaro Cárdenas. Un mexicano del siglo XX (Debate, 2018).

El autor incluye en la obra los versos del poeta Francisco Figueroa, cuando menciona que, “una ráfaga de pesimismo empezó a afectar a quienes luchaban contra la usurpación huertista”:

El rencor, la ambición, la tiranía
la ingratitud y la traición artera
parean triunfantes toda su osadía
ante la faz de la nación entera.

Versos que sin dudarlo, el historiador afirma que también son aplicables para los momentos que hoy vive nuestro país.

Ricardo Pérez Montfort, comenta a Revolución TRESPUNTOCERO, “creo que hoy padecemos a una élite en el gobierno que en nada se parece a los que dieron paso a las reformas, la conciencia y el proyecto cardenista, me parece que lo que hoy tenemos en este país son políticos que velan fundamentalmente por su propio bienestar y que no tienen una conciencia social amplia”.

El historiador señala que México sigue siendo una nación con diferencias sociales y económicas “verdaderamente aberrantes”, lo cual, explica, se debe en gran medida al olvido y a dejar atrás un proyecto en el que lo importante fue el bienestar social, público y nunca el bienestar individual.

Lo cual, indica, es uno de los grandes aprendizajes que pretende llevar al lector su ensayo biográfico; “precisamente en esas épocas de los años 20 y 30 se va construyendo una élite política que tiene como intención el bien público, que la gente viva mejor, que se distribuya mejor la riqueza que no solamente sea para unos cuantos y que no se continuara aumentando la pobreza tan radical que ahora sí existe en este país”.

Recordando que hoy México tiene más de 40 millones de pobres, reflexionado que “si se hubiera mantenido un modelo parecido al que instrumentó Lázaro Cárdenas se hubiera logrado paliar la pobreza de México y posiblemente tendríamos un país más equitativo, con un aparato de justicia que sí se preocupara por la sociedad y no solamente por determinados individuos tiene dinero”.

No deja de mencionar como ejemplo la situación petrolera del país e indica que, hoy en día los dirigentes del país, están haciendo exactamente lo contrario de lo que hizo Lázaro Cárdenas. Quien nacionalizó la industria petrolera, expropió a las compañías lo que era de los mexicanos y hoy en lugar de eso, se está malbaratando el petróleo en el mercado internacional. “Yo creo que se están dando pasos hacia atrás, vamos a regresar el crudo a las compañías petroleras que tienen espacios de privilegio, mientras se mantiene una falta de consideración hacia el propio país, ya que a quienes lo dirigen lo que menos les importa es el bienestar de los mexicanos”.

Lázaro Cárdenas. Un mexicano del siglo XX, es una obra que vio sus primeras investigaciones casi desde los inicios de la carrera como historiador de Montfort, quien califica a Lázaro Cárdenas como una figura fundamental en la historia del país, puntualmente en el propio proceso revolucionario en el periodo de 1910-1920, así como también lo fue, indica, en el propio proyecto postrevolucionario y fundamentalmente ya en la década de los años 30 cuando es presidente de México.

En este primer volumen, que va de 1895 a 1934, justo desde su nacimiento, el autor retrata el entorno del norte de Michoacán donde nace Cárdenas y quiénes conformaban su familia, así también describe su comunidad y la manera en que va involucrándose en la Revolución, teniendo como primeros inicios Tierra Caliente, donde ingresa al proceso revolucionario, que lo lleva hasta Sonora, Chihuahua para regresar a Michoacán.

“Mi interés en este primer volumen es mostrar precisamente los orígenes de una carrera militar, que finalmente es meteórica dentro del propio ascenso revolucionario. Ya que pasa de ser un escribano muy joven de 17 o 18 años, a ser un experto en control de caballería y un gran operador político militar en el norte del país, donde le tocan varias batallas importantes en contra del Villismo.

Ya en la década de los años 20 va adiestrándose políticamente, se inserta y va de la mano con el grupo sonorense que es el grupo triunfante de la propia Revolución y es ahí donde va armando una carrera política”.

Michoacán, el istmo de Tehuantepec y la Huasteca son espacios que no solamente sirven para darle un adiestramiento de control militar sino también de alianzas políticas y vinculaciones, donde poco a poco adquiere conocimiento y formas de ir restaurando la paz y finalmente convertirse en gobernador de su tierra natal.

Es así como, al finalizar su gubernatura se convierte en uno de los 10 políticos más importantes del momento, probablemente también uno de los militares con mayor influencia, señala Montfort, lo que lo lleva a convertirse en secretario de gobernación, después presidente de su partido -el recién fundado Nacional Revolucionario- finalmente secretario de defensa del gobierno de Abelardo Díaz Rodríguez, de donde surge ya como candidato a la presidencia de la República.

“A Cárdenas le toca estar cerca de personajes que van a ser particularmente relevantes en cuanto al proceso revolucionario, como Plutarco Elías Calles y el propio Álvaro Obregón.

En las regiones devastadas por la guerra, Cárdenas demuestra su lealtad al callismo, también su eficiencia como líder del 22 regimiento de caballería. Siendo gobernador de Michoacán tiene ya un entrenamiento político y sigue un modelo que está emparentado con el agrarismo, la distribución de la tierra, la organización de los trabajadores, con su vinculación a la universidad michoacana de Nicolás de Hidalgo y con el proceso educativo general; funda una gran cantidad de escuelas en varios municipios. Distribuye grandes propiedades, organiza una confederación agraria del estado de Michoacán que se convierte en una operadora política de la distribución de la tierra”, puntualiza el historiador.

Es un gobernador que también trata de mediar la paz entre la Iglesia Católica y los rebeldes católicos, que en ese momento estaban protagonizando la guerra cristera, particularmente en Michoacán al final de la década de los años 20.

“Igualmente intenta pacificar la propia entidad pero también va a reformar muchas de las estructuras que están arraigadas en Michoacán como los cacicazgos, el bandidaje y sobre todo la concentración de la tierra en pocas manos.

Lázaro Cárdenas se convierte en uno de los cuatro militares representantes del agrarismo. Es un personaje que instrumenta un proyecto político y económico en Michoacán y tiene mucho de revolucionario, lo cual es una especie de primer ensayo de lo que va instrumentar a nivel nacional ya siendo presidente. Solamente en aquella época fue posible la transformación de Michoacán y Cárdenas definidamente lo aprovechó. Es un hombre de su tiempo no cabe duda”.

Para el historiador Ricardo Pérez Montfort, es importante conocer estos procesos, “no solamente para tratar de no repetirlos, que es lo que trata de enseñar la historia, sino que hay algo que se debe de entender y es que Cárdenas es un ser humano como cualquier otro, tiene un talento particular para la política, para la consideración hacia el otro, tiene una noción de cómo se pueden resolver algunos de los problemas más importantes del país, pero en el fondo es un hombre normal pero eso sí, es un hombre que está mucho más preocupado por el bien público que por el particular.

No estaría mal que algunos políticos contemporáneos y buena parte de la sociedad mexicana adquiriera cierta conciencia del otro y no solamente estar velando por cómo me hago más rico o cómo compito contra el otro personaje. Dejando de estar atentos exclusivamente por el interés particular. Este ensayo muestra como hay figuras importantes que se preocupan por sus congéneres y no solamente por hacerse multimillonarios”.