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En México no ha habido elecciones genuinamente democráticas, porque no se respeta el voto de ciudadanos: Lorenzo Meyer

De acuerdo con el historiador Lorenzo Meyer, en México no ha habido elecciones genuinamente democráticas porque no se respeta el voto de los ciudadanos.

Refirió que, aunque a finales del siglo pasado el sistema autoritario se abrió al pluralismo, se ejerció un control sobre él desde una Presidencia fuerte con más poderes que la Constitución.

A poco de que comiencen los comicios de este año, describió que en el país prevalece un sistema político híbrido que, aunque promueve la participación, permite el fraude electoral.

“El sistema de hoy no es ni autoritario ni democrático. Está en un momento de flujo. Sí hay pluralismo, sí se pueden presentar alternativas, sí se discute y ahora sí se apela al pueblo, pero las elecciones no son limpias” – dijo durante un foro en la UNAM.

“Hemos tenido (elecciones) más sucias y menos sucias, más fraudulentas y menos fraudulentas, pero no hemos llegado al punto de una elección genuina con los estándares democráticos del siglo 21”.

El investigador mencionó que ni la elección del 2000, que dio entrada a la transición democrática, estuvo libre de fraude, ejemplificando los casos del Pemexgate y los Amigos de Fox, en donde se hizo uso ilícito de recursos el PRI y el PAN.

Meyer indicó que el PRI fue el creador de una “democracia sin contenido” durante el siglo pasado, ya que, si bien permitió la apertura y se volvió un partido de masas, desapareció la oportunidad de expresarse mediante el voto.

“Es una democracia sin contenido, tiene sentido en un aspecto, pero, en el aspecto de elección, no; se saben los resultados de antemano, aquí sí es válida la famosa frase de Vargas Llosa de la ‘dictadura perfecta’, tan perfecta que uno sabe de antemano cuál es el porcentaje con el que van a ganar, salvo que haya un problemilla como el de López Portillo, que gana con el 100 por ciento, ni Stalin ganaba con el 100 por ciento” – señaló.

“Ahí queda desnuda la esencia del sistema político mexicano. No hay posibilidad de que las elecciones tengan sentido, ya son muchos años”.

El historiador consideró al PRI como un partido de Estado debido a que su antecesor, el Partido Nacional Revolucionario, fue patrocinado por el Gobierno y su hegemonía fue sustentada en el Ejército.

“Algunos colegas se quejan de que no está bien dicho eso, que no es partido de Estado. Sí, sí es partido de Estado porque nace desde el Estado, lo financia el Estado, los recursos económicos emanan del Estado y sin el Estado no hubiera funcionado, y está detrás de ese partido el Ejército, que es la primera institución importante del nuevo régimen”.