DESAPARICIÓN-FORZADA-IMPUNIDAD

Encuentran a tres desparecidos en Sinaloa, “tiesos, con los huesos expuestos al sol y el frío, ya sin piel”

(07 de diciembre, 2017. Revolución TRESPUNTOCERO).- A pocos días que se cumpliera un año de la desaparición de tres primos que viajaron a Los Mochis, cabecera de Ahome, para visitar a la novia de uno de ellos. Los hallaron: “tiesos, con los huesos expuestos al sol y el frío, ya sin piel”, se dio a conocer.

Lo anterior sucede a un año que la familia supiera de ellos por última vez. En ese lapso hubo gestiones, denuncias, protestas públicas, audiencias y reclamos airados al director de la policía de Ahome, Gerardo Amarillas Gastélum, y al presidente municipal, Arturo Duarte García.

A ambas autoridades, los padres le reclamaron, acompañados de organizaciones de derechos humanos y de Las Rastreadoras, quienes buscan cadáveres de personas privadas ilegalmente de su libertad, que investigaran e hiciera justicia.

Versiones extraoficiales indican que Sergio Ernesto y Jesús Antonio Ceballos Ríos, además de Francisco Antonio Ceballos Jiménez, los jóvenes desaparecidos, estuvieron en una fosa clandestina, de la que fueron sacados para que los encontrara la policía o los grupos de voluntarios. El cadáver de Carlos Omar Pérez Rodríguez, amigo de los otros tres, no fue encontrado.

Mirna Nereida Medina Quiñónez, dirigente de Las Rastreadoras, ha afirmado que en cerca de 90% de las desapariciones están involucradas diversas corporaciones policiacas.

Cabe señalar que la de Ahome es la policía municipal más señalada por su presunta participación en secuestros, coludida con el crimen organizado, específicamente con el cártel de Sinaloa, que disputa la región con células de los hermanos Beltrán Leyva.

En este caso, informó Medina Quiñónez, “fue una llamada anónima a Las Rastreadoras la que alertó sobre la existencia de tres cadáveres en la zona conocida como Campo 7, cerca de la comunidad El Carrizo. Ellas acudieron solas, pero no tuvieron suerte. Al día siguiente, fueron agentes de la policía municipal y los localizaron”.

Sobre el cuerpo de la otra víctima, fuentes allegadas a las indagatorias señalaron que “Pérez Rodríguez, podría estar en las inmediaciones de la comunidad Primero de Mayo, cerca de esta zona”.

“Ahora estaban ahí, secos y enteleridos, en espera de su localización e identificación, de los abrazos tibios y del llanto, del traje de madera, la tierra del panteón, la velación y los rezos de tres familias”, se dijo.

Los cuatro jóvenes, entre ellos los primos Ceballos, salieron de Culiacán a Los Mochis en diciembre de 2015 en un automóvil Volkswagen Jetta modelo 2009, rojo, con placas de Chihuahua, que no ha sido localizado.

Además, las investigaciones realizadas por la familia indican que los cuatro fueron aprehendidos por la policía municipal y existen registros de que salieron de barandilla (la cárcel preventiva donde encierran a quienes violan el bando de policía y buen gobierno) el 21 de diciembre de 2015, “luego que aparentemente pagaron una multa por una supuesta infracción”.

Pero los agentes que firman el documento de salida de las celdas no existen. La familia de los primos sostiene que las firmas que aparecían en las boletas de salida eran apócrifas y que la excarcelación fue una mentira fraguada por los jefes de la corporación.

Los parientes de las víctimas e integrantes de las organizaciones Voces Unidades por los Desaparecidos, Las Rastreadoras y la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos en Sinaloa (Cddhs) gritaron a Gerardo Amarillas Gastélum, durante protestas, plantones y marchas, “que los agentes de la policía habían desaparecido a estos y otros muchachos. Nadie les respondió”.

Aunque los cadáveres fueron hallados en mayo, fue apenas el 15 de diciembre de 2016, después de la realización y entrega de las pruebas de ADN, cuando se supo que los tres cadáveres hallados en el Campo 7 eran los de Sergio Ernesto y Jesús Antonio Ceballos Ríos, y el del primo de éstos, Francisco Antonio Ceballos Jiménez. Pocos días después, los cadáveres fueron entregados a las familias y sepultados en panteones de Culiacán.

“Lo logramos. Mi corazón tiene paz y está contento porque tengo a mi hijo Sergio aquí, pero no paramos. Seguiremos buscando (a los otros desaparecidos) con amor”, dijo Patricia López, madre de Sergio Ernesto, acompañada por activistas y familiares, y por Óscar Loza Ochoa, de la Cddhs, el día de las exequias, en la colonia Libertad.

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