EPN, el ‘crush’ del PVEM; acuerdo mata reglamento y Escudero preside Senado aun sin influencia o poder real

(15 de septiembre, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- Por primera vez en la historia, un legislador del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Pablo Escudero Morales, preside la Mesa Directiva del Senado de la República, pues el Partido Revolucionario Institucional (PRI), a quien le tocaría estar al frente de dicho órgano de gobierno, le cedió el “honor”.

Según informaron los senadores priistas Miguel Romo e Ismael Hernández, su grupo parlamentario tomó esa decisión por unanimidad, y también contó con la venia de Enrique Ochoa Reza, presidente nacional del tricolor; sin embargo, Escudero Morales sólo durará en el cargo seis meses y su eterno aliado definirá a principios del siguiente año, quién concluirá el periodo que le corresponde presidir la Mesa.

La Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos establece, en su artículo 7, que debe garantizarse que la presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados para el segundo y tercer año de ejercicio de las legislaturas “recaiga, en orden decreciente, en un integrante de los dos grupos parlamentarios con mayor número de diputados que no la hayan ejercido”.

Hasta ahora, dicha disposición también se había adoptado en el Senado; sin embargo, el PRI demostró que puede consentir a su franquicia, el PVEM, dejándole estar al frente de los órganos de decisión, aunque la coyuntura indique que lo más relevante que se discutirá en el recinto de Reforma será la Ley de Ingresos para el Paquete Económico del año entrante, pues el análisis para definir en qué se gastan los millones; es decir, los egresos de la federación, es facultad exclusiva de los diputados.

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El pasado 31 de agosto, en el marco de la Junta Previa del segundo año de ejercicios de la LXIII Legislatura –que comenzó el primero de septiembre y concluirá en diciembre- en el Senado se puso a consideración del Pleno un acuerdo, que ni siquiera fue leído, a través del que se eligió a los nuevos integrantes de la Mesa Directiva.

En la elección, que tuvo un total de 91 sufragios, 88 se pronunciaron a favor de que Pablo Escudero Morales asumiera como presidente; Blanca María Alcalá Ruiz, del PRI, como vicepresidenta, al igual que César Pedroza Gaitán, del Partido Acción Nacional (PAN) y Luis Sánchez Jiménez, del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Itzel Ríos de la Mora, del PRI; Rosa Díaz Lizama, del PAN; Luis Fernández Fuentes, del PRD y María Elena Barrera Tapia, del PVEM, fueron electos como secretarios; días más tarde, para el mismo encargo, también rindió protesta Ana Gabriela Guevara, senadora por el Partido del Trabajo (PT).

El voto de tres legisladores fue a favor de “otras planillas”, de las que en ningún momento se dio cuenta al Pleno. Posteriormente se oficializó que el PAN, a través de su coordinador parlamentario, Fernando Herrera Ávila, presidirá la Junta de Coordinación Política (Jucopo), del Senado.

En la Cámara de Diputados, en una sesión similar, se aprobó el acuerdo de la Junta de Coordinación en la que también el PAN, asumió la presidencia de la nueva Mesa Directiva de dicho órgano legislativo, a través de Edmundo Bolaños Aguilar, quien luego de medio año, dejará su lugar a Guadalupe Murguía Gutiérrez, expresidenta de la Comisión especial de seguimiento al caso Ayotzinapa.

Como vicepresidentes se eligió a Gloria Félix Niebla, del PRI; a Alejandro Ojeda Anguiano del PRD y a Sharon Cuenca Ayala, del PVEM; Raúl Domínguez Rex (PRI), Alejandra Reynoso Sánchez (PAN), Isaura Pool Pech (PRD), Andrés Fernández del Valle (PVEM), Ernestina Godoy Ramos (Morena), Verónica Delgadillo García, de Movimiento Ciudadano (MC); María Eugenia Ocampo, de Nueva Alianza (NA) y Ana Guadalupe Perea Santos, del Partido Encuentro Social (PES) fueron designados secretarios.

Rocío Nahle García, coordinadora de Morena, fue la única en pedir la palabra para hacer notar que su grupo parlamentario no había estado de acuerdo con el documento de la Jucopo y por lo tanto, su firma no aparecía en el mismo.

Minutos más tarde, el acuerdo fue aprobado por mayoría calificada, al emitirse 376 votos a favor, 31 abstenciones y cero en contra. Posteriormente, el coordinador parlamentario del PRD, Francisco Martínez Neri, asumió la presidencia de la Junta de Coordinación Política en San Lázaro.

Con la designación de Pablo Escudero como presidente del Senado y un día más tarde, con el posicionamiento del coordinador de los diputados del PVEM en San Lázaro, Jesús Sesma Suárez, en la sesión del Congreso General con la que se iniciaron formalmente los trabajos del segundo año de la LXIII Legislatura, se hizo evidente que la relación del PRI con el Verde está “mejor que nunca”, luego de que se había especulado acerca de un posible distanciamiento por la pugna de poder en pasadas elecciones –las locales en Chiapas, en particular- y porque por primera vez, las bancadas de ambos partidos, tanto de diputados y de senadores, llevaron a cabo sus respectivas reuniones plenarias, en las que habrían definido sus prioridades, de manera separada.

Disputa, territorio y poder

Chiapas es la única entidad que gobierna el PVEM, a través de Manuel Velasco Coello, quien en 2012, fue candidato a la gubernatura de la entidad más pobre de nuestro país, por la coalición integrada por el Verde, el PRI y Nueva Alianza.

Otra de sus peculiaridades, es que también es el único estado en el que los Verdes tienen mayor influencia que el tricolor, al haber ganado -en las elecciones locales de julio 2015, semanas después de las federales- 57 de las 122 alcaldías en juego: 15 solo y 42 en coalición con NA, mientras que el PRI únicamente se quedó con 26 alcaldías, contando las que ganó de la mano con el partido local Chiapas Unido.

Incluso en el Congreso de Chiapas, el partido de Velasco tiene mayoría, en alianza con los partidos locales.

En la Cámara de Diputados, la elección federal realizada en junio de 2015, también dio mejores resultados al PVEM que al PRI, pues el primero casi duplicó el número de legisladores que obtuvo el tricolor en la entidad, al quedarse con nueve y el segundo, con únicamente cinco.

Entre el PAN, Morena y MC, se repartieron los tres escaños de elección proporcional de la entidad.

Sin embargo, el crecimiento del Partido Verde ha significado disputas del territorio y de espacios de poder que tradicionalmente controlaba el PRI, que han cobrado la muerte de varios habitantes de esa entidad.

Revolución TRESPUNTOCERO entrevistó a Guillermo Rafael Santiago Rodríguez, diputado federal de Morena por Chiapas, para que una voz crítica pudiera explicar lo que sucede en la entidad.

El legislador comenzó por subrayar que el PVEM ha sido, es y seguirá siendo, un aliado y cómplice del PRI y que el aparente distanciamiento que había a nivel nacional entre ambos partidos, fue para “del show” y de querer confundir a la opinión pública, pues en esencia son lo mismo.

Santiago Rodríguez, el legislador más joven en la Cámara de Diputados, detalló que la problemática del municipio de San Juan Chamula, en el que simpatizantes de ambos partidos se enfrentaron y cinco personas perdieron la vida –incluidos el presidente municipal, Domingo López y el síndico, Narciso Lunes- es resultado de que Velasco Coello pretende “pintar de Verde” todo el estado.

“El choque entre ambos grupos fue por un afán de dinero y de poder, no por una cuestión ideológica, de identidad o de pertenencia a sus partidos; sino por el control. Al presidente que mataron le exigían la entrega de 50 millones de pesos que había prometido dar al PRI”, apuntó el legislador.

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Además, explicó que en Chiapas se invirtieron los papeles: el PVEM es el partido del gobierno y el PRI su aliado, pero los dirigentes del tricolor no son cercanos a Manuel Velasco; sin embargo, el principal objetivo de ambos bandos es enriquecerse sin importar las necesidades del grueso de la población.

El secretario de la Comisión de Juventud en San Lázaro, afirmó que las elecciones del año pasado se llevaron a cabo en fechas distintas, con la idea de que Velasco Coello tuviera la posibilidad de demostrar en la elección local, que podía tener el control de la entidad para comprar su boleto a la carrera presidencial, lo que logró a través de sus operadores políticos, quienes “invirtieron” grandes sumas de dinero para “movilizar el voto”, eufemismos que se utilizan para decir que compraron la elección.

La intención del mandatario local calló por sí misma, tras evidenciarse la crisis en materia de violaciones a derechos humanos, en el tema de migración, el deficiente manejo del conflicto con el movimiento magisterial, aunado a la inestabilidad política y social que se vive en la entidad el sur.

“Hay que tomar en cuenta que gran parte de la crisis que vive actualmente Chiapas, es producto de la manipulación y de querer imponer, a como diera lugar, al PVEM; por eso se ha pedido la renuncia de Velasco, hay grupos paramilitares recobrando fuerza apoyados por el gobierno. Esta administración llegó a su límite y no podemos soportarlo”, denunció el diputado federal.

En la elección local del año pasado, también se posicionaron nuevo partidos en el estado como el llamado Chiapas Unido y Mover a Chiapas –que creció con el auspicio de la mamá del Manuel Velasco, quien juega un papel fundamental en la política interna- que fueron creados con el objetivo de restar influencia del resto de los partidos, pero también para tener mayor acceso al presupuesto y a las prerrogativas a que tienen derecho los institutos políticos.

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“El gobernador de Chiapas se creé un virrey; se cree el dueño del estado, del Congreso, de los municipios, del palacio de gobierno, de todo. Pero la sociedad y los problemas, le han demostrado que no es dueño de nada, si acaso, de su nombre, pero de nada más”, declaró tajante el legislador.

Un crush con Peña

El pasado primero de septiembre, como lo mandata la ley, senadores y diputados fueron convocados a participar en la sesión del Congreso General que cada año se realiza en el Palacio Legislativo de San Lázaro, para comenzar formalmente los trabajos del Congreso.

Luego de verificar que hubiera el quórum reglamentario para iniciar la sesión y entonar el himno nacional, el presidente de la Cámara de Diputados, Edmundo Bolaños Aguilar, decretó un receso e invitó a Escudero Morales a acompañarlo a recibir de manos de Miguel Ángel Osorio Chong, titular de la Secretaría de Gobernación (Segob), el IV Informe de Gobierno de Peña Nieto, en un salón ubicado a varios metros del de sesiones.

Casi media hora después, se reanudó la sesión del Congreso General, para dar paso a los posicionamientos de los grupos parlamentarios por la apertura del segundo año de trabajos de la LXIII Legislatura. La mayoría de los oradores, fueron los coordinadores de cada fracción y también se dio la voz a Manuel Clouthier Carrillo, único diputado federal electo bajo la figura de “candidato independiente”.

Sin embargo, el discurso que más llamó la atención fue el del coordinador de los diputados del PVEM, Jesús Sesma Suárez, quien por más de 10 minutos -y ante la rechifla de los diputados de oposición, gritos de “fuera”, “mentiroso”, “vendido” y “barbero”- dedicó su intervención a alabar al Ejecutivo federal y calificó su trabajo como “incansable”, lleno de logros y resultados en beneficio de nuestro país.

“Sus ambiciones no les permiten ver todo lo bueno que se ha hecho”, reclamó el legislador a sus homólogos, en referencia a la gestión del exgobernador del estado de México y ahijado político de Arturo Montiel y del Grupo Atlacomulco; adelantó que su partido definió como ejes centrales de su labor legislativa, consolidar las reformas estructurales –aunque ninguna de ellas haya cumplido con las expectativas creadas por el gobierno federal- y “cumplir a los mexicanos todo aquello que hemos venido prometiendo en temas sociales y ambientales”, sin que siquiera numerara cuáles son estos.

El legislador afirmó que con la llegada de Peña Nieto a Los Pinos, se comenzó una carrera para tratar de alcanzar a los mejores del mundo y que –quien plagió casi 30% de su tesis de licenciatura- “pasará a la historia por haber hecho las grandes reformas que nos permitieron enfrentar el siglo XXI y, ¿saben qué?, ¡lo hizo por amor a México!”.

Legisladores del PRI y aliados trataron de disminuir la intensidad de la rechifla con aplausos y gritos de “Peña”, “Peña”, como en los concursos de popularidad de kermeses y festivales escolares en donde el ganador es quien lleve más porra.

Sesma Suárez afirmó que entre los logros del Ejecutivo está la reducción de homicidios en el norte del país –aunque hace unos días elementos de la Marina asesinó a 10 personas en Tamaulipas, luego de haber sido supuestamente agredidos- y haber “neutralizado” a un centenar de peligrosas bandas; un crecimiento del PIB de 2.1% -aunque en campaña Peña se comprometió a crecimientos anuales de 5% y no la mediocre cifra arriba citada- y la creación de 2 millones de empleos formales –aunque más de 30 millones de mexicanos tengan que trabajar en la informalidad, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi)-.

Afirmó: “podemos seguir hablando por horas de los buenos resultados en la administración del presidente Enrique Peña, porque gracias a ellos México se mueve con mucho más vigor que en los últimos quince años. Nadie lo puede negar”, dijo, y agregó que no reconocerlos, “es una traición al país”.

Bolaños Aguilar intentó calmar los ánimos entre los legisladores, pero el descontento de la oposición era mayor cada vez que Sesma retomaba la palabra y más, cuando al coordinador del Verde se le ocurrió citar al exfutbolista Hugo Sánchez y atribuirle el “cuento de los cangrejos” para ejemplificar que entre los políticos de México, “cuando alguien destaca como lo ha hecho el presidente Enrique Peña Nieto, los demás lo quieren bajar”.

Nuevamente el PRI y aliados se levantaron de las curules para gritar el nombre de su presidente. Entre la oposición, los silbidos y mentadas de madre se intensificaron. Con una manta, los diputados de Morena pugnaron por “un muro contra el racismo y la intolerancia” pero legisladoras del PRI intentaron arrebatarles la manta. Al no poder hacerlo, optaron por taparla con sus cuerpos.

Un jaloneo mayor y varios golpes lanzados al aire se presentaron cuando legisladores del tricolor intentaron arrebatar el mensaje a los de Morena. Minutos después, ya con la presencia de elementos de resguardo de la Cámara de Diputados, los priistas regresaron a sus escaños.

Sesma continuó con sus dichos y afirmó que en lugar de atacar la imagen de las instituciones estas deberían ser fortalecidas, pues “si le va bien al señor presidente y a su gobierno, nos irá mejor a todos los mexicanos. El presidente Peña Nieto es el presidente de todos, así lo votaron una amplia mayoría de mexicanos y de mexicanas; sus logros deben ser logros de todos nosotros y viceversa, sus problemas deben ser problemas de todos nosotros y viceversa”.

Después de todo eso, declaró lo obvio: que en el Verde admiran a Peña por su “talento y valor”, pero sobre todo, porque “nunca ha tomado el camino fácil ni tampoco ha tomado decisiones mal intencionadas” dijo, y adelantó que “juntos construimos este proyecto y juntos lo acabaremos”.

“Ha mantenido la calma para dirigir a nuestro país, siempre buscando lo mejor para México, simplemente por amor a nuestro pueblo. Dejemos ya de pensar en el 2018 y ocupémonos del presente. Compañeros y compañeras, apoyemos a nuestro presidente, porque es lo que las mujeres y los hombres de buena voluntad debemos hacer y porque él siempre ha buscado el bien de nuestro país”, dijo el enamorado de Peña.

El negocio de las franquicias

Fernando Barrientos del Monte, doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Florencia, explicó que los partidos como el Verde Ecologista de México, que son “una franquicia” con baja intensidad ideológica, tienen la necesidad de sobrevivir haciendo alianzas, por lo que es poca su independencia y autonomía respecto a los otros partidos, en este caso, del PRI; sin embargo, en sistemas parlamentarios y de partidos como el nuestro, y particularmente en momentos en que las alianzas no son definitorias, tienden a ponerse a prueba.

En este escenario, argumentó que las concesiones que el tricolor ha dado a su eterno aliado –como la presidencia de la Mesa Directiva del Senado- pueden leerse como una forma de consentir al PVEM para amarrar sus lealtades sin perder ningún coto de poder ni darle influencia real; más bien -dado que el ejercicio del poder desgasta- prefiere asegurar aliados soltándoles un poco de reflectores para luego, en decisiones importantes, tener credenciales para negociar.

“Esto no es exclusivo del Verde, ni del caso mexicano, pero también es cierto que las alianzas de un partido de esta naturaleza no puede ser continuas, porque si uno de sus problemas es su poca identificación ideológica y capacidad competitiva, una forma de tratar de crear esa identidad para configurarse como partido fuerte es que, en los momentos en los que no es indispensable hacer alianzas, trata de mostrar su fuerza o al menos, sondearla”, detalló.

En entrevista con Revolución TRESPUNTOCERO, Barrientos advirtió que el PVEM no podría hacerse de mayor autonomía –como sí lo hacen partidos similares en otros países- ni existir sin el PRI; pero para este es necesario en ciertos estados y circunscripciones, particularmente al sur del país, donde es más fácil que se posicione, incluso en primer lugar, como “marca”.

“Que no se hayan unido en ciertas coyunturas en el Congreso o que en ciertos procesos electorales locales no hayan ido de manera conjunta, no quiere decir que haya un rompimiento, en realidad es una estrategia y tiene que ver con los liderazgos internos. No les afecta; sin embargo, mi punto de vista es que tarde o temprano van a volver a regresar a la misma lógica: el PRI va a tratar de imponer sus decisiones en este tipo de alianzas, el Verde tratará de mantener cierto grado de ventaja donde pueda, pero no podría ir solo, tiene muy mala imagen ante el electorado cuando lo hace”, detalló el académico.

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El también profesor e investigador en el Área de Estudios Políticos de la Universidad de Guanajuato descartó que de cara a las elecciones de 2018, el Verde Ecologista tenga posibilidad alguna de encabezar la alianza con el PRI rumbo a Los Pinos; sin embargo, agregó que sí cuenta con fuerza para encabezar varios distritos electorales a nivel nacional –por ejemplo, en Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Puebla e Hidalgo- aunque los resultados dependerían de los liderazgos locales.

“El Partido Verde no es un partido de carácter nacional, no tiene la fuerza para imponer a un candidato por sí solo. Hay un concepto en Ciencia Política denominado ‘capacidad de chantaje de los partidos’ y el Verde no tiene esta capacidad; no es indispensable”, detalló el investigador.

Cuestionado acerca del acuerdo político a través del que Pablo Escudero pudo acceder a la presidencia de la Mesa Directiva del Senado, el doctor Barrientos apuntó que desafortunadamente, el Congreso carece de normativas que obliguen a los partidos a tener ciertos comportamientos, pues el proceso de designación de los integrantes de los órganos de gobierno de ambas cámaras, permite modificar los lineamientos “al contentillo de los líderes”.

“Es muy probable que estén haciendo un cálculo para tratar de operar cierto tipo de reformas en las cuales, el partido que las impulse, en este caso el PRI, busque el apoyo total de legisladores del Verde, como una forma de compensarlos. El PRI no está perdiendo un coto de poder; es una cuestión pragmática, de operación política con el fin de compensar esos apoyos. Además, tomemos en cuenta que no lo hacen en momentos decisorios. La Mesa Directiva es solamente un órgano de administración, por lo que se puede dar el lujo de cederla”, apuntó el politólogo.

Barrientos del Monte criticó que los lineamientos del Congreso no sean vinculantes; es decir, que sólo sirvan para regular la vida interna de ambas cámaras, lo que posibilidad que “acuerdos, maten reglamento”.

 

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