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“Fui torturado desde las 6 de la tarde hasta las 3 de la mañana; nunca me presentaron a las personas que me acusaban”; migrante obtiene libertad después de 5 años y lo mantienen detenido en estación migratoria

(14 de junio, 2018. Revolución TRESPUNTOCERO).- Roberto Carlos Ruiz Hernández, es un migrante hondureño, que cumplió una sentencia condenatoria, el pasado 23 de mayo de 2018, a las 12 horas aproximadamente.

“Sobreviviente de tortura, estuvo en prisión durante cinco años, por un delito que no cometió, a pesar de que desde febrero de 2017 la Mesa de Reconciliación había determinado otorgarle su libertad”, denunció el Centro de Derechos Humanos Frayba.

Ha asegurado dicho Centro que, “la historia de Roberto Carlos es un ejemplo de discriminación de un sistema penal que castiga la pobreza y mantiene en la impunidad violaciones a derechos humanos de población vulnerable.

De 36 años de edad, la primera vez que salió de Honduras fue en 1994 debido a las condiciones de pobreza en las que vivía. Durante 8 años trabajó en Estados Unidos, dos veces lo deportaron. En su tercer viaje decidió quedarse en Chiapas donde formó una familia, actualmente tiene un hijo de 10 años y una hija de 5 años.

Se dedicaba a la pesca pero por las condiciones económicas decidió partir a una vez más a Estados Unidos. Cuando se encontraba esperando el tren, policías vestidos de negro lo detuvieron arbitrariamente el 22 de mayo de 2013, en Tonalá, Chiapas, junto con 60 personas migrantes más”.

Desde su reclusión en el Centro Estatal de Reinserción Social para Sentenciado No. 13 (Cerrs 13, de Tonalá) y posteriormente en el Cerss No. 05, de San Cristóbal de Las Casas, Roberto Carlos denunció violaciones a sus derechos humanos y 3 veces se costuró los labios en huelga de hambre para exigir su libertad inmediata e investigación en contra de las personas que lo torturaron.

“Durante mi detención, el día 22 de mayo del 2013, fui torturado desde las 6 de la tarde hasta las 3 de la mañana. Después de eso me llevaron a la procuraduría. Ahí me hicieron firmar a la brava. Después de ahí me llevaron al Palacio Municipal de Arriaga y me dijeron que me iban a presentar a las personas que me acusaban pero nunca se presentaron. Estuve incomunicado 7 días, sin llamadas y sin comida. A los 4 días me llevaron al reclusorio numero 13 de Tonalá, Chiapas. Nunca me notificaron mi auto de formal prisión y por eso no pude apelar el auto de formal prisión al Tribunal Superior..”, versa un testimonio de acuerdo a información obtenida por Revolución TRESPUNTOCERO.

La sentencia condenatoria en primera instancia dictaminó 7 años de prisión a Roberto Carlos, ignorando la denuncia de tortura así como violaciones al debido proceso. En apelación la sentencia se redujo a 5 años con 3 días.

Desde su salida del Cerss. No. 05, de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, el pasado 23 de mayo, Roberto Carlos permanece en detención en la Estación Migratoria Siglo XXI, en Tapachula.

Frayba ha reiterado que en Chiapas la Tortura es una sistemática violación de derechos humanos que se mantiene en la impunidad; en la entidad se practica de manera cotidiana en contra de población vulnerable como la indígena y la migrante.

El Centro de Derechos Humanos indica que en Chiapas la tortura se ha incrementado y sigue siendo una práctica sistémica y sistemática, que se continúa usando como método de castigo muy arraigado en las fuerzas de seguridad y como un patrón de investigación policial ante los operadores de justicia.

El momento de la detención y los traslados de las personas continúan siendo los espacios privilegiados para la aplicación de algún método de tortura. La prevención y erradicación de la tortura en Chiapas, está lejos de ser una realidad.

“La práctica de la tortura, está de tal manera arraigada y generalizada en nuestro país, que existe la desconfianza que aún con la entrada en vigor del nuevo sistema penal, los funcionarios encargados de la procuración de justicia y los diferentes cuerpos policiales, continuarán con los métodos de tortura como parte de su práctica de investigación.

Lo anterior debido a las deficiencias de formación de las corporaciones policiales ante el nuevo sistema judicial, ya que se ha documentado que no tienen capacidad institucional y técnica para investigar, preservar evidencias, custodiar pruebas y cuidar la cadena de custodia”.

También se ha dado a conocer que, los centros de detención como las estaciones migratorias, centros administrativos de detención, hospitales psiquiátricos, las cárceles, centros de detención de alta seguridad, entre otros, continúan siendo espacios de exterminio en donde se fomenta, tolera y justifica la tortura y otros tratos crueles inhumanos y/o degradantes. Espacios de excepción tolerados por el Estado mexicano donde no existe el respeto, garantía ni protección de los derechos humanos.