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La lección de August o de como la bondad humana es lo único que nos puede salvar en la vida

“Su cara lo hace distinto y él sólo quiere ser uno más”. Aunque siempre trata de esconder su rostro, es objeto de miradas, susurros y reacciones de asombro. August sale poco, su vida transcurre entre las acogedoras paredes de su casa, en compañía de su familia, su perra Daisy y las increíbles historias de La guerra de las galaxias.

Este año todo va a cambiar, porque va a ir por primera vez a la escuela. Allí aprenderá la lección más importante de su vida: crecer en la adversidad, aceptarse tal como es, sonreír a los días grises y saber que, al final, siempre encontrará amistad profundamente sincera e incondicional, de esas que pocas veces en la vida tenemos la suerte de encontrar.

El año pasado, el fenómeno editorial de R. J. Palacios llegó a la pantalla grande y si la película dejó satisfechos a millones, el libro es como bien lo dice su nombre: Extraordinario.

Solamente basta abrirlo para de inmediato tomarle sumo interés a la historia de August, un niño simpático, al cual el lector tomará mucho afecto. Los menores sin duda podrán aprender de su historia y los padres con ellos.

La lección de August abre un panorama amplio de nuevas formas de convivencia, de respeto por las personas físicamente ‘diferentes’. E invita a la reflexión sobre como la sociedad ha incrementado el bullying y la discriminación, bajo la excusa del “miedo” e incluso del asco.

August es un niño de 10 años cuya deformidad facial le impidió asistir a una escuela ordinaria. El sabe que no todo el mundo es capaz de ver más allá de su cara y, en este primer año de escuela, tendrá que convencer a sus compañeros de clase que no tienen por qué tratarle como si fuera diferente.

La autora de Extraordinario (Nube de tinta, 2012), Raquel Jaramillo Palacio, una norteamericana de ascendencia colombiana, hace nueve años tuvo un encuentro fortuito que cambió, literalmente, su vida, escribió.

Salió a la calle a tomarse una malteada con sus dos hijos, Caleb y Joseph. Caleb entró en la tienda mientras ella y el menor se quedaron esperándolo afuera. De repente, se dieron cuenta de que a su lado había una niña con el rostro deforme. Al verla, Joseph, que en ese entonces tenía tres años, empezó a llorar a todo pulmón.

Raquel entró en pánico, lo movió en su coche para alejarlo y no causarle más daño a la niña, pero de la prisa empujó a Caleb, que llegaba en ese momento con las malteadas. Todo cayó al piso. Solo escuchó la voz de la madre de la niña decir en un tono tranquilo: “Es hora de irnos”.

“La escena se repetía una y otra vez en su mente. Pensaba cómo sería la vida de alguien que tuviera que aguantar cientos de veces ese tipo de situaciones a diario. Pensaba en por qué no había actuado de otra manera, por qué había huido y no les había explicado a sus hijos lo que había pasado”, se cuestionó.

Esa misma noche, en la radio sonó la canción Wonder, de la artista estadounidense Natalie Merchant. “Han venido médicos de ciudades lejanas solo para verme y agacharse sobre mi cama sin creer lo que veían. Dicen que debo de ser una de las maravillas de la creación de Dios, pero son incapaces de ofrecer una explicación”, dice un fragmento de dicha canción. En ese momento supo que tenía que escribir una historia.

Esa fue la semilla que, meses después, dio luz a Wonder (La lección de August, en español), su primera novela, que empezó a redactar todas las noches en su casa, sagradamente, luego de llegar de su trabajo como diseñadora gráfica en una editorial y de prepararles la comida a sus hijos y a su esposo. Cuando todo estaba en silencio se ponía a escribir en su computador hasta la madrugada, narró.

La novela fue publicada el 14 de febrero de 2012 y desde el principio se ubicó entre las novelas más vendidas de la lista de The New York Times, ha sido traducida a 45 idiomas y ha vendido más de cinco millones de copias.

“La lección de August es una obra especial. El resultado no es solo una novela hermosa, divertida y tierna, sino también una historia de maduración, superación y aprendizaje”, afirmó la reseña de The Wall Street Journal.

Extraordinario debe ser para el lector que lo tenga en su poder, un arma contra las humillaciones que a diario padecen millones de personas en el mundo que padecen una deformidad física y que además de ello tienen que vivir con las constantes burlas, discriminación y terror que le producen a muchos a su alrededor producto de no crear lazos más humanos. Querer entender el dolor del otro y ser más conscientes la próxima vez que si quiera intentemos ver a otro de manera despectiva.

Pensar que un mínimo gesto puede estar contribuyendo a incrementar el dolor y la angustia que una persona padece, así como quienes se encuentran a su alrededor y formar parte de su familia.

La autora explicó a la Revista Diners que con el paso del tiempo, el libro tomó fuerza más allá del papel. La editorial Random House decidió crear una campaña que denominó “Choose kind” (Elige la bondad).

“La campaña comenzó porque más que contar la historia de un niño con un rostro deforme, el libro cuenta una historia sobre la bondad humana y cómo es lo único que nos puede salvar en la vida.

Ese muchachito la necesita, pero en el fondo todos la necesitamos. Eso fue lo que los profesores y las personas captaron y así creció el movimiento. Mi casa editorial montó un sitio web para que los niños escucharan y contaran su experiencia de maltrato escolar. En Estados Unidos hemos creado, además, en varias ciudades, un día al año para que la gente elija la bondad y sirva para concientizar a los niños de no hacer matoneo”, explica.