REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO

La ruta plástica de Peña Nieto hacia el poder

Por: Calibán Méndez

Pocos lo saben, pero la ruta de Enrique Peña Nieto al poder se trazó en una noche que olía a derrota.

Era enero de 2005 y el gobernador del Estado de México, Arturo Montiel, había designado como su sucesor a un joven poco conocido: su sobrino político y exsubsecretario de Gobierno, Enrique, quien entonces era diputado local por Atlacomulco.

Montiel le tenía confianza, pero en las encuestas rumbo a las elecciones estatales los 25 puntos de Enrique parecían destinarlo a un segundo lugar, entre los 40 del panista Rubén Mendoza y los 15 de la izquierdista Yeidckol Polevnsky. Y sólo quedaban seis meses para los comicios.

Así que Montiel buscó a un viejo amigo, el vicepresidente de comercialización de Televisa, Alejandro Quintero, para pedirle que organizara un encuentro entre Enrique, Liébano Sáenz — el exsecretario particular de Ernesto Zedillo, que luego creó la casa encuestadora Gabinete de Comunicación Estratégica — y la estrella de la publicidad Ana María Olabuenaga, creadora del lema “Soy Totalmente Palacio”.

Los tres se conocieron por primera vez en esa casona de Lomas de Chapultepec, pero ahí acordaron que para ganar, el mexiquense no debía ser político, sino una marca. A partir de entonces, Enrique se convirtió en “Enrique Peña Nieto”.

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El 7 de abril de ese año se materializó la fórmula: después de días de asesoramiento, a Peña Nieto se le ocurrió la frase “Te lo prometo, te lo firmo y te lo cumplo”. Al final, por cuestiones mercadológicas, terminó en “Te lo firmo y te lo cumplo” y la estrategia incluiría que cada compromiso de campaña quedaría supervisado por un notario público.

Aquel día, Peña Nieto se entregó a las cámaras. “El jueves 7 de abril estábamos grabando. La sesión fue agotadora, ya que se hicieron cinco spots en un solo día”, reveló Yessica de Lamadrid, exempleada de Televisa y parte del staff del mexiquense, al escritor Carlos Tello.

Diez días después arrancó la campaña y el PRI tapizó la entidad con imágenes retocadas digitalmente de su candidato, lemas en todas las bardas y spots en cada canal.

En menos de 15 días, la estrategia Televisa-Olabuenaga logró que Peña Nieto escalara al primer lugar, ante la sorpresa de quienes apostaron que Arturo Montiel enterraría al PRI del Edomex.

Sus adversarios lo acusaron de rebasar el tope de gastos de campaña, hacer marketing en lugar de política y de trivializar la administración pública… pero el 3 de julio de 2005, duplicó los votos de PAN, triplicó los de la izquierda y ganó la gubernatura.

El 15 de septiembre de 2005, Peña Nieto rindió protesta como gobernador del Estado de México.

La ruta al poder se avivó como nunca cuando agradeció a los electores… con un spot.

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Ocho meses después de su estreno como gobernador, el camino trazado enfrentó un primer bache: la mañana del 3 de mayo, un grupo de floristas se instaló sobre la carretera de Texcoco para vender su mercancía, pero fue desalojado por policías estatales. En respuesta, los comerciantes bloquearon el camino exigiendo la reubicación de sus puestos.

Esto desató una sangrienta respuesta de policías municipales, estatales y federales contra los vecinos y miembros del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, quienes se defendieron con palos y machetes de balas, gases lacrimógenos y ráfagas de armas automáticas.

Los enfrentamientos, avalados por el gobernador Peña Nieto, duraron dos días y se ubicaron en el municipio de San Salvador Atenco, donde el saldo fue de 300 personas detenidas, 26 denuncias de abuso sexual a mujeres detenidas por uniformados y la muerte de dos jóvenes.

Meses después, en documentos aparte, la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la Comisión Nacional de Derechos Humanos afirmaron que los policías del Estado de México violaron gravemente los derechos humanos de los mexiquenses.

Pero el gobernador Enrique Peña Nieto nunca fue llamado a rendir cuentas ante ningún juez.

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El 11 de enero de 2007, el Estado de México amaneció sin primera dama. A las 03:00 horas, Mónica Pretelini, la primera esposa de Enrique Peña Nieto, había muerto de un paro respiratorio causado por convulsiones.

De acuerdo con la historia oficial, Pretelini esperaba aquella noche a su esposo en casa, cuando un ataque epiléptico la dejó inconsciente; horas después, el priista la encontró desvanecida, por lo que la llevó de urgencia a un hospital en Toluca, donde no tenían el equipo para auxiliarla.

Alrededor de las 3 de la mañana, fue trasladada al hospital ABC de Santa Fe, donde el neurólogo Paul Shukrovich la recibió con una arritmia cardiaca y un paro respiratorio que provocó muerte cerebral.

De inmediato corrieron rumores sobre su muerte, que iban desde un homicidio hasta mal praxis médica; estos se avivaron cuando en una entrevista con el periodista Jorge Ramos, Peña Nieto no pudo recordar la enfermedad que mató a su esposa.

“Algo parecido a la epilepsia”, titubeó Peña Nieto, ante la misteriosa muerte de Pretelini, con quien procreó a Paulina, Alejandro y Nicole.

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El 23 de abril de 2008, Peña Nieto reveló públicamente su alianza con Televisa.

Para promocionar sus primeros 300 compromisos cumplidos, de 608 ofertados, arrancó la campaña “Compromiso: gobierno que cumple” con una serie de spots conducidos por la actriz de telenovelas Angélica Rivera.

Ella era el ingrediente perfecto para la ruta de ensueño al poder: había terminado una exitosa telenovela, en cuya escena final su personaje “Gaviota” lograba casarse con el hombre de sus sueños, luego de vencer todo tipo de adversidades.

Condujo durante meses la imagen institucional del gobierno priista, hasta que cedió la estafeta a otra actriz consentida por Televisa: Lucero, “la novia de América”.

El 27 de octubre de 2011, Angélica Rivera contrajo nupcias con Peña Nieto, en medio de una gran cobertura mediática, que ya veía al priista como presidenciable.

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En 2009, la Secretaría de Salud del Gobierno federal publicó el documento “Base de datos de las defunciones 2000-2008”, que sacudió al Edomex: en los últimos ocho años se habían asesinado a 2 mil 673 mujeres del país, muchas de las cuales murieron en la entidad gobernada por Peña Nieto.

Los números fueron reforzados por el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, que un año después contabilizó 922 homicidios dolosos de mujeres de enero de 2005 a agosto de 2010, especialmente en los municipios de Ecatepec, Nezahualcóyotl, Tlalnepantla, Toluca, Chimalhuacán, Naucalpan, Tultitlán, Ixtapaluca, Valle de Chalco y Cuautitlán.

Esas cifras indicaban que uno de cada tres feminicidios en el país ocurrieron bajo el mandato de Peña Nieto, cuya gestión superó en ese rubro a Ciudad Juárez, cuna de las tristemente célebres “muertas de Juárez”.

El 8 de diciembre de 2010, la asociación civil Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos pidió a la Secretaría de Gobernación y el Instituto Nacional de las Mujeres declarar una alerta en el Edomex por los feminicidios, pero el Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres desechó la petición y dio carpetazo al tema.

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En marzo de 2010, el Estado de México volvió a acaparar las primeras planas de los diarios por un escándalo.

El domingo 21, la niña de cuatro años Paulette Gebara Farah desapareció de su departamento en Huixquilucan, Estado de México, donde había sido dejada por su madre Lizette y su padre Mauricio al cuidado de una niñera.

De inmediato, los padres emprendieron una costosa campaña para denunciar el extravío de su hija, lo que atrajo la atención ciudadana y provocó la movilización de  la procuraduría estatal para encontrar a la niña, quien sufría un problema de discapacidad motriz y verbal.

El personal a cargo del procurador mexiquense Alfredo Bazbaz llevó criminólogos, peritos y hasta perros rastreadores a casa de Paulette… sólo para dar durante 9 días resultados confusos y contradictorios que terminaron en el décimo día, cuando anunciaron el hallazgo del cuerpo de la niña en la habitación donde había comenzado la búsqueda.

Las contradicciones del caso y lo inverosímil de los resultados orillaron a que Peña Nieto aceptara la renuncia de su procurador.

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El 15 de septiembre de 2011, Enrique Peña Nieto dejó la gubernatura del Estado de México para enfilarse hacia su candidatura presidencial de acuerdo al plan trazado: el candidato del PRI a sucederlo, Eruviel Ávila, ganó los comicios del 3 de julio con cerca del 60% de los votos.

Pero su herencia a su estado natal no sólo sería la continuidad del PRI, sino una estela de pobreza.

De acuerdo con cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), al momento de que Peña Nieto dejó la gubernatura, de los 125 municipios que integran el Edomex, 25 de ellos se encontraban en pobreza extrema.

En algunos, como San José del Rincón, el 85.9% de su población vivía en pobreza patrimonial, mientras prosperaban una clase alta en zonas como Huixquilucan, Tlalnepantla y Naucalpan.

Actualmente, el 43.7% de la población mexiquense tiene al menos una carencia social y su ingreso es insuficiente para alimento, vivienda, educación y recreación.

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El 27 de noviembre de 2011, Peña Nieto se registró como el único precandidato de su partido a la Presidencia de la República, en memoria de los ritos del “viejo PRI”

Llegó el 30 de marzo de 2012 y arrancó una campaña que inició y terminó con él en la cabeza de las encuestas, pero disminuido en la imagen de adversario invencible que construyeron sus creadores.

Como precandidato, el 4 de diciembre de 2011 acudió a la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, donde no pudo recordar los títulos y autores de tres libros que marcaron su vida.

El 22 de enero de 2012, reconoció en una entrevista con la periodista Katia D’Artigues, publicada en el diario El Universal, su debilidad por tener amantes y que tuvo dos hijos fuera de su primer matrimonio; el primero ya falleció y el otro lo frecuenta poco. La madre del segundo hijo, Maritza Díaz Hernández, lo acusó repetidamente en Twitter de ser un mal padre, lo que – dijo – lo incapacitaba para ser un buen presidente.

Y como candidato presidencial de la alianza “Compromiso por México” del PRI-PVEM, Peña Nieto acudió el 11 de mayo de 2012 a la Universidad Iberoamericana, donde cientos de jóvenes rechazaron su presencia en el plantel, recordaron sus episodios negros como gobernador y lo hicieron salir a gritos de la escuela privada.

A partir de ese momento, se gestó un movimiento estudiantil que días después se llamó #YoSoy132, que a través de las redes social logró movilizar hasta 100 mil personas contra la candidatura del priista y se convirtió en la sombra de su candidatura.

Fueron decenas de manifestaciones, protestas, marchas en todo el país con la que los jóvenes llamaron a no votar por el responsable del operativo en Atenco, la alianza con Televisa, los feminicidios en el Edomex y la pobreza del estado.

A pesar de eso, la noche del 1 de julio de 2012, la ruta plástica conquistó una nueva estación: montado en una ola de spots y gasto millonario publicitario, Peña Nieto fue declarado virtual ganador de los comicios presidenciales.

La izquierda y su candidato, Andrés Manuel López Obrador, impugnaron el resultado e hicieron acopio de miles de presuntas pruebas que acreditaban que el PRI y el PVEM compraron 5 millones de votos para beneficiar al mexiquense, pero fueron rechazadas por el tribunal electoral.

Al final, 62 días después del día de la elección, Peña Nieto recibió su constancia de presidente electo, que acreditaban los 19 millones 226 mil 789 votos que lo llevarán a Los Pinos.

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El próximo 1 de diciembre, la ruta habrá concluido: Peña será ungido como presidente constitucional con la banda tricolor y su mandato terminará oficialmente hasta 2018.

El camino que se trazó en enero de 2005 concluirá este sábado a las 9 de mañana con una victoria que, como aquella noche, tiene olor a derrota.

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