Meade, el llamado precandidato de los gasolinazos cierra en último sitio de las preferencias electorales; “No podemos dejar de reconocer todo lo que nos falta”

(12 de febrero, 2018. Revolución TRESPUNTOCERO).- José Antonio Meade desde su destape fue rechazado, en un principio por la propia militancia quien se inconformó al ser un precandidato externo.

Su precampaña sobresalió por no despegar y ser opaca, derivado que él nunca pareció conectar con la ciudadanía manteniéndose en tercer lugar, e incluso trascendió que se posicionó en un cuarto lugar, abajo de Margarita Zavala.

Incluso Andrés Manuel López Obrador fue el primero en decir que a Meade lo cambiarían por Aurelio Nuño, lo cual también fue repetido por Ricardo Anaya. Además, también se puede señalar que Meade repitió en distintas ocasiones propuestas que ya el punto de Morena había integrado en su proyecto nación. Dentro de las que sobresalen, el aumento de sueldo a maestros, aunque ni siquiera mencionó un posible diálogo sobre la Reforma Educativa. También prometió aumentar salario a fuerzas armadas, también antes propuesto por López Obrador.

Cabe señalar que Meade fue reconocido como “el precandidato de los gasolinazos”, lo cual le fue cuestionado en distintas ocasiones donde contundentemente reconoció que de llegar a la Presidencia de la República, éstos no se eliminarán.

Durante su cierre de precampaña, Meade aseguró este domingo que aspira a ganar las elecciones, tal y como lo hizo el tricolor en el Estado de México.

Arropado por el gabinete federal, el ex funcionario reconoció que, hace un año, el panorama no era optimista para el tricolor en los comicios mexiquenses.

Durante su cierre de precampaña, se dijo inspirado por el triunfo del Gobernador Alfredo del Mazo, quien llegó al cargo tras una cerrada contienda contra Morena y una cuestionada elección en la que se denunció el uso electoral de programas sociales y el reparto masivo de dádivas a los ciudadanos.

“Hace un año se nos decía que enfrentábamos una batalla que se veía muy complicada en el Estado de México. Hace un año se nos decía que se veía difícil y hace un año, ¿quién ganó?”, preguntó, a lo que los priistas respondieron con el nombre de Del Mazo.

“Inspirados en ese triunfo, el primero de julio del 2018, vamos a ganar”. Según Meade, “la victoria del PRI en tierras mexiquenses le regresó la tranquilidad al país y a los mercados”, señaló Reforma. En su discurso, afirmó que se deben reconocer los errores cometidos y corregir lo que está mal. “No podemos dejar de reconocer todo lo que nos falta”, dijo.

En 60 días de precampaña, también del candidato se mencionó que no tuvo un discurso que atrapara a las masas, y que “los distintos ajustes en su estrategia ejemplifican errores e intentos de corrección de rumbo”, de acuerdo con Reforma.

Además se ha mencionado que, “en el balance de los 60 días, integrantes de la dirigencia nacional del tricolor y colaboradores del propio aspirante confirman que el equipo del ex secretario de Hacienda está dividido”.

En el llamado cuarto de guerra está el grupo encabezado por el coordinador de campaña, Aurelio Nuño, y el dirigente nacional del PRI, Enrique Ochoa.

También participan políticos priistas con experiencia en operación política y electoral, como el senador Emilio Gamboa; el asesor del precandidato, José Ramón Martel, y el presidente de la Fundación Colosio, José Murat.

De acuerdo con los testimonios de algunos priistas, “el padre del precandidato acude a las reuniones en las que se diseña la estrategia política, aunque sólo se limita a escuchar y tomar notas”.

En la combinación de perfiles, que incluye al ex gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, y a secretarios del Comité Ejecutivo Nacional, como Rubén Moreira, las reuniones del “war room” han llegado a ser de hasta 15 personas.

Otros han intentado —sin éxito— que Meade asuma un discurso que le permita deslindarse del gobierno sin romper y poner su propia agenda.

“Algunos sugirieron apegarse a la normatividad y organizar a Meade actos pequeños, a los que sólo acudieran los delegados que participarán en la convención del 18 de febrero. Otros insistieron en la necesidad de estimular a las bases priistas, a través de encuentros masivos y reuniones con liderazgos locales, además de presentar al precandidato con empresarios y otros sectores claves de la sociedad civil”.

Según las fuentes priistas, “en los últimos días se incrementó la tensión en el equipo, luego de que operadores del tricolor decidieron organizar actos más grandes y abiertos al precandidato en Oaxaca, Guanajuato, Nuevo León y Chihuahua, donde fue público su encuentro con inversionistas”.

Se ha mencionado que el plan del PRI ha sido el de posicionar a Meade como la alternativa más viable frente al puntero en las encuestas, Andrés Manuel López Obrador, aunque las mediciones aún no reflejan ese resultado.

La más reciente encuesta realizada por Arias Consultores y Revolución TRESPUNTOCERO, se realizó del 23 al 25 de enero a mil 985 personas con acceso a dispositivos móviles y distribuida proporcionalmente por entidad y estratificada por género, edad y ocupación, con un margen de error del 2.2% y un intervalo de confianza del 95%, señala que José Antonio Meade obtuvo solamente un 16.3% de las preferencias electorales, frente a un 56.2% de Andrés Manuel López Obrador.

En el caso de la encuesta de Parametría, realizada entre el 25 de enero y el 2 de febrero, Andrés Manuel tiene una ventaja de 11 puntos, con 34% de las preferencias, respecto de su competidor más cercano, Ricardo Anaya, el abanderado de la coalición Por México al Frente (PAN-PRD-MC), quien tiene 23%. Quedado en tercer lugar José Antonio Meade, con 19%.

En una encuesta de El Financiero, López Obrador se ubica al frente con 38%, 11 puntos arriba de Anaya, que está en segundo lugar con 26%, y a 16 de Meade, que cuenta con 22%.

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