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Mujeres surrealistas: La mirada insumisa

Por Adriana Morán

El surrealismo, hijo del dadaísmo o anti-arte (generado en sus inicios por Tristán Tzara, Jean Harp y Hugo Ball, quienes grosso modo pretendían ir contra lo establecido y lo lógico), fue acuñado por el poeta Guillaume Apollinaire y luego se conformaría como corriente por un grupo de artistas, quien tuvo a la cabeza a André Breton y, entre otros, se nutría del Dadá, de los estudios psicoanalíticos y de lo que llamaron “automatismo psíquico”, es decir, la expresión del pensamiento que no se rige por la razón.

Así, la exposición “In wonderland. Mujeres surrealistas en México y los Estados Unidos”, inaugurada el 4 de octubre y que estará hasta el 13 de enero de 2013, en el Museo de Arte Moderno (MAM), es una mirada de 48 artistas femeninas de distintos países como EU, España, Alemania, México, Francia, Polonia, Hungría, Inglaterra, Brasil e Italia que decidieron, a través de esa corriente artística, representar de forma particular su visión acerca de varios temas.

En entrevista con REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO, la directora del MAM, Magdalena Zavala, explicó que la exposición se divide en nueve temáticas e inicia con una frase de la novela de Lewis Carroll, Alicia en el País de las Maravillas (1865). Se decidió intitularlo In Wonderland porque “no queríamos que se enlazara a esta idea que tenía Bretón sobre su visión del México fantástico. Alicia, en ese sentido, se va transformando en la historia narrada por Carroll, la primera línea tiene que ver con lo fantástico pero con el inconsciente femenino, el análisis de los miedos, del crecimiento, la adolescencia, la conformación de la mujer, del poder o la realidad”.

El hilo central de la historia, dijo, es el abordaje de las temáticas, la primera es cómo se retratan ellas, con sus dualidades, el inconsciente y el consciente. La exposición abre con dos obras de Remedios Varo: “Hacia la torre” (1960) y “La Huida” (1961). Luego con cuadros de Silvya Fein, Dorothea Tanning, Rosa Rolanda, dos de María Izquierdo y dos de Frida Kahlo. Zavala refirió que esta exposición es un esfuerzo de seis años entre la institución que ella representa y Los Angeles Country Museum of Art, y del interés de las dos curadoras de la exposición: Ilene Fort y Teresa Arcq, quienes decidieron hacer una revisión del surrealismo creado por mujeres.

La muestra está compuesta por más de 150 obras: 45 pinturas, ocho esculturas, un ensamblaje, nueve trabajos mixtos, 45 impresiones fotográficas, dibujos, acuarelas, litografías y dos cortometrajes de16 milímetros, de las cuales varias pertenecen a la colección del MAM. Zavala refirió que el museo ha realizado un largo proceso sobre las revisiones y la exposición es el colofón porque el surrealismo es “muy conocido pero era periférico, estos movimientos han sido revalorizados, los artistas no vivían de manera aislada sino que tenían diversos diálogos”.

Zavala indicó que el MAM prestó muy pocas piezas, entre ellas “Las dos Fridas” (1935) de Kahlo y una colección de Remedios Varo pero la exposición está montada con obras de casi 60 colecciones de México y EU porque, agregó, “no sólo era tener nuestro acervo” sino “hacerlo dialogar. Las dos curadoras (…) Ilene Fort y Teresa Arcq hicieron una lectura sobre las mujeres surrealistas porque se consideraba un movimiento generado por los hombres y cuando Breton hizo su manifiesto pues lo firmaron hombres y muchas de esas mujeres fueron parejas de ellos o se fueron ganando un lugar en ese espacio; nunca se había dado, por ejemplo, un diálogo entre Frida Kahlo o Dorothea Tanning”, entre las líneas discursivas que compartían y por eso la muestra está dividida para adentrarse en el surrealismo generado por mujeres.

La composición de la retrospectiva toma en cuenta a 48 artistas de distintos países que, por alguna u otra razón, se fueron a vivir a Estados Unidos o a México, entre ellas están Frida Kahlo, Remedios Varo, Rosa Rolanda, Maya Deren, Sylvia Fein, Leonora Carrington, Ruth Bernhard, Lola Álvarez Bravo, Lee Miller, Yayoi Kusama, Dorothea Tanning, Helen Lundeberg, Gertrude Abercrombie, Alice Rahon, Kay Sage, Louise Bourgeois, Kati Horna y otras que realizaron tales obras entre 1930 y 1970.

 Sobre la composición y las temáticas

La segunda línea de la exposición, “Identidad y retrato”, muestra cómo se veían las mujeres y lo expresaban a través de su arte. Zavala refirió que uno, el de Lundeberg “Doble retrato de la artista del retrato en el tiempo” (1935), ella se dibuja como una niña, con la sombra de su padre y su conversión a la adultez. Dijo que un cuadro de Abercrombie, “Autorretrato de mi hermana” (1941), aunque ésta no tenía hermanas es un desdoblamiento. También hay cuadros de Sage y Rahon.

La exposición también cuenta con material hemerográfico acerca del surrealismo en México, “en la Galería de Arte Mexicano, la presencia de Bretón, y la invitación de una exposición de Frida en la Galería Julian Levi, en estos dos lugares abrevaron los artistas del surrealismo. Casi todas las mujeres que vinieron a México huían de la Guerra Civil Española” y las que iban o vivían en EU mostraban “una transición de la Escuela de París a la Escuela de Nueva York”.

Zavala explicó que hay material fotográfico como el de Rolanda, quien fue la primera en realizar intervenciones de este tipo y “aunque en México no está considerada como surrealista”, ella realizó fotogramas con tales características. También hay obra de Horna, “una húngara que vino a México, casada con el escultor surrealista José Horna, y muestra el vínculo con la literatura, la máscara y la dualidad”; luego Rahon, que llegó a México e hizo obras con influencias prehispánicas y precolombinas.

“Cuerpo fetiche” es la toma de conciencia de los cuerpos femeninos pero no como algo erótico o sensual sino donde se muestra la flagelación o la crítica al fetiche que han hecho de él, haciendo analogías o metáforas. Entre las obras presentadas se pueden observar la de Lundeberg “La montaña” (1933) y “Cosmisidio”. El cuerpo, dijo Zavala, tenía que ver con algo que las “atormentaba o se volvía su liberación”.

Miller, por su lado, muestra su visión al poner un pecho cercenado (a causa de una mastectomía) de una amiga suya en un plato y tomarle dos fotografías y es, “por un lado, el desgarramiento del cuerpo femenino pero también a la domesticidad a la que eran sometidas, hay que contextualizar qué pasaba en ese momento en el que ellas irrumpían en la esfera laboral, abandonando su entorno doméstico para ser agentes importantes de la cultura y del quehacer político y social, dadoras del sustento”, señaló la titular del MAM. También hay fotos de Álvarez Bravo, Rolanda, Horna o Bernhard, en donde se muestra el desmembramiento de los cuerpos.

Otros dos temas son “La mujer creativa”, con obras de Lundeberg, Leonora Carrington con “La giganta -La guardiana del huevo- (1950) o “Te verde” (1942), y tres cuadros de Remedios Varo: “El flautista” (1955) y “Mujer saliendo del psicoanalista” (1960) y “Creación de las aves” (1958). El otro es “Romance y ámbito doméstico”, que versa con cambiar los roles de las mujeres como Fein, Abercrombie, María Izquierdo y Varo.

Una pieza toral de la muestra, de Rolanda, “Autorretrato” (1952), muestra el momento de confusión por el que pasaba cuando se separó de Miguel Covarrubias y “empieza una etapa de su reconstrucción personal. Hay elementos de lo que perdió y ganó”. Ahí mismo se incluye una serie de cuatro fotogramas de Horna, “Oda a la necrofilia”, donde la modelo era Carrington y “muestra una máscara mortuoria, en el dolor, en el duelo y la persona que abandona ese cuerpo”.

Luego viene “territorio de culturas indígenas y mitos”, en donde las artistas crean de la situación marginal una forma de expresión en la cual se sentían identificadas, ahí están obras de Izquierdo, Kahlo, Rahon, entre otras. Y una escultura de María Martins “La senda: La sombra, demasiado larga, demasiado estrecha” y otras pinturas de Jacqueline Lamba.

En “Juegos e innovaciones” se encuentran varias técnicas como el collage, litografías, la fotografía o el fumage, algunas muestras son de Kay Sage o Julia Tecla. Zavala calificó ese tema como interesante porque “las artistas experimentan con el surrealismo”, con los cadáveres exquisitos realizados por Lucien Bloch y Frida Kahlo, donde intercambian los cuerpos de Rivera y Kahlo; otros fotogramas como el de “Unos suben, otros bajan” de Álvarez Bravo; obras de Lamba, Tanning o Carrillo.

Los últimos temas son “Abstracción”, con obras de Muriel Streeter, Álvarez Bravo y Rolanda; “Política”, donde se mostraban los efectos de la realidad que vivían, con fotogramas de Álvarez Bravo; y “Feminismo”, con tres fotogramas de Francesca Woodman (75 al 78), Bernhard con la fotografía “En la caja horizontal” (1962) y otra de Yayoi Kusama (1962), que muestra el happening en una escultura dedicada a Alicia en el País de las Maravillas.

Zavala invitó al público a acudir de 10 de la mañana a cinco de la tarde, de martes a sábado (gratis los domingos) al público en general y tomarse su tiempo porque el recorrido dura aproximadamente 45 minutos. La gente podrá encontrar dos espacios en donde hay actividades lúdicas que ayudan a entender el contexto y los motivos del surrealismo.

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