No es que los gatos sean huraños, es que no les entendemos

Aseguran que a los felinos les gustan más los humanos de lo que se pensaba, pero que los estudios no captan sus motivaciones.

No hay dos gatos iguales. Pero en general se caracterizan por ser muy independientes, caprichosos y a veces un poco crueles. A diferencia de los dóciles perros, los gatos conservan un cierto aire salvaje que hace que muchos les amen y que otros les odien. Algunos de ellos tampoco parecen querer demasiado a sus amos.

Varios investigadores de la Universidad del Estado de Oregón y de Monmouth, (Estados Unidos) han comprobado que esto último no es cierto. En un artículo científico publicado en Behavioral Processes, han concluido que lo que ocurre es que los estudios que se han hecho sobre el comportamiento de los gatos no han captado, en realidad, cuáles son sus motivaciones. No se sabe lo suficiente como para saber qué es lo que mueve a estos animales, y por eso en las investigaciones parecen menos sociables. En realidad, a los gatos les gustan los humanos más de lo que se creía.

«Aún sigue siendo una creencia común que los gatos no son especialmente sociables o entrenables. Esto puede ocurrir, en parte, porque falta el conocimiento de cuáles son los estímulos que los gatos prefieren, y por eso, qué es lo que más les motiva a trabajar», han escrito las autoras del estudio, Kristyn Vitale Shreve, Lindsay Mehrkam y Monique Udell.

 

Los gatos tienen la reputación de ser poco amables y distantes, y de solo permanecer junto a sus dueños por el interés de conseguir comidas fáciles. Pero estas investigadoras creen que sus amos les resultan más agradables de lo que se suele pensar. Han recordado que los últimos estudios han mostrado que los gatos tienen complejas habilidades socio-cognitivas y una gran capacidad para resolver problemas. Y, además, sus resultados han subrayado la idea de que los estudios sobre el comportamiento de los gatos podrían haber errado sus pronósticos por el simple hecho de no entender las motivaciones de los felinos.

Contacto humano antes que comida

Con el objetivo de adentrarse en la psicología gatuna, las científicas examinaron dos grupos de 19 gatos, unos procedentes de una guardería y otros de casas con dueños concretos. Les mantuvieron encerrados durante dos horas y media, y después les liberaron ante la presencia de cuatro estímulos distintos: olores atractivos, juguetes, comida y una forma de interacción humana.

¿Qué prefirieron los gatos después de su encierro? Las investigadoras observaron que esto dependía de si el gato vivía en una casa o en una guardería, pero en general todos ellos prefirieron recibir una dosis de cariño humano: la mitad de los gatos escogió interaccionar con humanos por encima de todo lo demás. Además, gastaron una media de un 65 por ciento del tiempo del estudio relacionándose con personas. Eso sí, el segundo estímulo favorito de los gatos fue la comida.

Por eso, creen que a los gatos realmente les gustan los humanos, a pesar del comportamiento que muestran.

En todo caso, estas investigadoras ya han anunciado que seguirán estudiando la psicología de los gatos para entender cuáles son sus motivaciones y cómo se pueden mejorar los estudios sobre ellos.

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