Entretenimiento

¡Pásele, pásele! Tianguis de mantras y poemas

Almadìa

 

 

 

Por: Estela Garrido

Tw: @StelaGarrido3_0

 

Las mantas color rosa, la fruta fresca artesanalmente acomodada, los gritos de tenderos y la música de numerosos puestos de piratería. Un tianguis es una miscelánea de productos, sensaciones y olores. Un recorrido que se basta en presentar la diversidad que repite, y se repite y se repite en un loop eterno de recuerdos, mantras y objetos. “La oferta de a diez, de a diez”, “¿Qué va a llevar güerita?”…

Tianguis, de Rodrigo Flores Sánchez, es el título idóneo para su poemario editado por Almadía. Cinco secciones de versos y prosas que evocan la imagen cotidiana de nuestro rutinario ambiente. Tanto a lo externo, como a lo interno.

Según Flores Sánchez, sus poemas son ‘mantras postmodernos que invitan a la reflexión’. Y no se equivoca. Las palabras y sonidos se conjugan con presteza en la mente y se desdoblan en imágenes. Otras imágenes, las mismas imágenes.

El libro está dividido en cinco series de poemas: ‘Cameraman’, con textos que abordan y utilizan la fotografía y la luz como utensilios de la memora; ‘Testimonio Flaviano’, la propuesta de Flores para reivindicar la poesía y ofrecer el verso libre desde su realidad y experiencia como autor; ‘Espasmo’, en el que el tema central es el cuerpo humano y sus alcances y por último ‘Doppelgänger’, con numerosas referencias cinematográficas, musicales y de ficción.

La poesía de Flores se esfuerza en cuestionar al mismo género literario, en cuestionar al lector, al autor y a todo aquel que ojee el libro. La crítica es aguda y los finales abiertos son destinados a ser repensados y replanteados.

¿Una pequeña dosis de su obra? ¡Pásele, pásele! A leer sin compromiso. O con él.

 

Arenal

RODRIGO FLORES

Acabo de ver el letrero que dice:
Se saca cascajo.
Las letras en la puerta

de la camioneta.

Las letras rojas titilan y clavan.
Y yo voy dando vueltas.
Doy vueltas a las palabras.

Se saca cascajo de mi boca,
podría decir.
Se saca cascajo
¿De dónde se saca?,
me pregunto.
La camioneta sale
de la casa.
Avanza.
Creo que sacó cascajo de la casa.
Y yo repito.
La camioneta
con letras rojas
en la portezuela
saca cascajo.
Eso hace porque eso dice.
Presente del indicativo.

Me saca de mí,
me sacó de mí el letrero,
más que nada el sonido

reiterándose.
El sonido del letrero
me sacó de mí
para escucharme decir:
se saca cascajo.
Me sacó a mí para decirme
que de cascajo en la cabeza
voy lleno,
vengo lleno
de cascajo.
Quieren sacarme el cascajo
pero yo no quiero.
Estoy bien.
No quiero que me saquen de mí.
Que mejor
venga
la camioneta.