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Pese a peligro mortal en sus países de origen, autoridades migratorias mexicanas deportan a miles de migrantes: AI

“Pese a saber del peligro mortal en sus países de origen, las autoridades migratorias mexicanas regresan a miles de personas de Honduras, El Salvador y Guatemala sin tener en cuenta los riesgos para su vida y su seguridad cuando regresan y, en muchos casos, violando el derecho internacional e interno”, critica Amnistía Internacional en un nuevo informe que presentará este martes.
 
En los países del denominado “Triángulo Norte” –Guatemala, El Salvador y Honduras– persiste una situación de violencia “generalizada”, con tasas de homicidios entre 4 y 8 veces más alta de lo que la Organización Mundial de la Salud considera un nivel “epidémico” de homicidio. 
 
Quienes emigran de estos países identificados de los “más violentos” del planeta, “no sólo buscan mejores oportunidades de empleo; también huyen de situaciones donde su vida corre peligro. De acuerdo con el derecho internacional, México está obligado a brindar protección contra los riesgos que correrían en sus países de origen pero no sucede así, resalta una encuesta aplicada a 500 ciudadanos de estos tres países”.
 
Amnistía Internacional observó que el 40% de 297 personas detenidas por el Instituto Nacional de Migración (INM) padeció “devolución” (refoulement), pese a que estos ciudadanos solicitaron asilo de manera explícita o habían notificado temor por su vida en su país de origen. A pesar de ello fueron ignoradas y deportadas a su país.
 
Asimismo, Amnistía Internacional averiguó que “el 75% de las personas detenidas por el INM no habían sido informadas de su derecho a solicitar asilo en México, a pesar de que la legislación mexicana dispone expresamente que se haga y de que las autoridades públicas aseguraron a Amnistía Internacional que se observaba esta disposición”.
 
Las autoridades mexicanas dijeron a Amnistía Internacional que “raras veces llevaba a cabo el INM devoluciones, pero los  500 testimonios recabados por Amnistía Internacional revelan algo distinto”, apunta el organismo.
 
Entre estas deportaciones habituales masivas, un conductor de autobús entrevistado por Amnistía Internacional después de que se le negara la protección y fuera deportado de México a Honduras, fue asesinado días después de la expulsión de México.
 
Tras consultar a unas 500 personas centroamericanas viajando a través de México, Amnistía Internacional documentó que el Instituto Nacional de Migración (INM) “incumple sistemáticamente el principio de no devolución (non-refoulement), pilar vinculante del derecho internacional y mexicano que prohíbe la devolución de personas a situaciones donde corran riesgo real de sufrir persecución u otras violaciones graves de derechos humanos”.
 
“Estas son historias trágicas de familias, niños, hombres y mujeres huyendo de la violencia extrema para salvar su vida. En lugar de brindarles la protección a la que tienen derecho, México está dándoles la espalda a esta gente en necesidad de manera ilegal,” destacó finalmente Erika Guevara-Rosas, Directora para las Américas de Amnistía Internacional.