Opinión

Plurinominales: premios e impunidad para malos gobernantes

Por: Héctor Estrada

Ver en la lista de senadores plurinominales a personajes como Manuel Velasco Coello, Miguel Ángel Osorio Chong y Rafael Moreno Valle resulta una verdadera bofetada para quienes han padecido sus arbitrariedades como gobernantes. Y es que los escaños legislativos de representación proporcional se han convertido en eso, en insultos a la democracia, la justicia y la dignidad ciudadana.

Desde su creación (en 1977 para la Cámara de Diputados y en 1996 para el Senado de la República) los puestos asignados por el principio de representación proporcional se han consolidado como espacios de inmunidad, premios a la lealtad política, jugosos puestos de negociación preelectoral o simples puestos de consolación para garantizar impunidad. Nada más que eso.

Con sus muy contadas excepciones, la conocidas plurinominales son hoy por hoy espacios que nada tienen que ver con la ciudadanía. 200 curules en la Cámara de Diputados y 32 en el Senado de la República a merced de caprichos partidistas, manejos turbios e intereses políticos sin respeto a las leyes, que transgreden a la democracia misma. Hay quienes, incluso, han transitado entre un cargo legislativo y otro sin ganar nunca una elección.

Y los ejemplos sobran. Como olvidar el caso de los actuales diputados federales José Alberto Couttolenc Buentello y Sofía González Torres quienes, aunque nunca han vivido en la entidad chiapaneca, hoy ostentad una diputación plurinominal por Chiapas, gracias a los acuerdos de Manuel Velasco y la dirigencia nacional del PVEM para entregarles esos espacios. 

Ante el desconocimiento de la gran mayoría de los chiapanecos, Couttolenc Buentello y González Torres fueron colados entre las listas plurinominales de la circunscripción correspondiente a Chiapas, pese a no ser originarios ni residentes de la entidad, desempeñando hasta la fecha un cargo de representación legislativa para un estado que desconocen y para el cual nunca presentaron alguna iniciativa.

Esta vez será Manuel Velasco quien recibirá las bondades de una plurinominal después de un gobierno desastroso en Chiapas, una administración plagada de abusos, arbitrariedades y corrupción en todos los espacios, que ahora apunta a ser premiada contra todo el sentir y deseo ciudadano. La curul en el Senado para Velasco se asume como una afrenta directa al pueblo de Chiapas que exige justicia y no impunidad para uno de sus peores gobiernos.

Velasco, Osorio Chong y Moreno Valle son los mejores ejemplos de lo peor que ofrecen los espacios de representación proporcional en México. Son espacios que no representan otra cosa más que los intereses propios; puestos legislativos que nada tienen que ver con el objetivo real de un poder legislativo y la representación popular que les da esencia.

Ahí está justo uno de los principales retos del gobierno electo que lo ha prometido ya y cuenta ahora con todas las posibilidades para una hacerlo una realidad. Andrés Manuel López Obrador y Morena tiene en sus manos la posibilidad de acabar de una vez por todas con una de las máximas muestras de esa “mafia del poder” que tanto señala y que durante décadas ha hecho uso arbitrario del poder legislativo en México… así las cosas.