Crónica de la búsqueda de libertad de Rita Neri, la única mujer aún presa del #1DMx

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Por: Valentina Pérez

@vpbotero3_0

Esta mañana, a las nueve, sonó el celular de Hortencia. Era ella. Para aceptar la llamada del Reclusorio tenía que presionar el uno. Mientras desbloqueó el teléfono la llamada se perdió. Era ella. Ahora que está sin las otras 10 presas, la familia no sabe nada. Están angustiadas ¿Qué pasa con Rita Emilia?

Hortencia Moctezuma, tía de Rita Emilia Neri Moctezuma –la única mujer consignada en el #1DMx que sigue encarcelada– lleva dos horas esperando al senador Alejandro Encinas para exponerle el caso de su sobrina. Aseguran –familiares, defensores de derechos humanos, analistas- que el de Rita es un caso político, por lo que políticamente también se debe actuar.


Todo empezó el sábado 1: Rita, Ana Lilia Yépez y su novio Obed Echavarría estaban en la calle 5 de mayo cuando fueron apresados y trasladados al Ministerio Público (MP) número 50.

Rita primero informó de su situación a sus primos -no quería preocupar a su mamá-, sus primos a su tía Hortencia y finalmente ella y su mamá llegaron al MP para intentar verla. Cercos de granaderos impedían el acceso: a una primera fila, le seguía una segunda de policías antimotines. No podían pasar, tuvo que hablar a través de un megáfono “Somos familiares de una de las detenidas”.

Cuando pudieron rebasar el cerco de seguridad la cantidad de detenidos, más de 100, hacía que el número de familiares fuera difícil de manejar. Órdenes cruzadas hacían más caótica la espera y la incertidumbre: hagan una fila, hagan dos, anótense en una lista…

Hortencia pudo ver a Rita casi hasta la media noche. La espera duró horas y la visita segundos. Estaba bien. Tranquila. Confiaba en la inocencia que le daba no haber sido aprehendida en los lugares de mayor confrontación, por lo que tenía la confianza de salir pronto.

Después de un largo sábado llegaron de regreso a su casa en Aragón casi a las cuatro de la mañana del domingo. Ese día no supieron nada de Rita, fueron en la tarde al MP, pero el caos continuaba. Las autoridades dividieron a los familiares: en una fila quienes no hubieran podido ver a su detenido la noche anterior y en otra quienes sí; ellas estaban en ese segundo grupo por lo que su caso ya no era prioridad.

Se sentaron en una banqueta, a espaldas del cerco de granaderos, a esperar. La cantidad de policía se empezó a robustecer, ellas paulatinamente quedaron más acorraladas y Hortencia pensó “¡Dios mío! qué vamos a hacer si a nosotras también nos cogen. Ya las tres adentro ¿quién va a pelear por sacarnos?”. La acción de los granaderos se desplegó por la marcha que llegó hasta el MP, ante lo acalorado de la situación Hortencia y la mamá de Rita se regresan a la casa.