(20 de noviembre, 2018. Revolución TRESPUNTOCERO). – Desde el 22 de mayo de 2013, David Vargas Araujo, se encuentra interno en el Centro Federal de Readaptación Social (CEFERESO) Número 2 “Occidente”, en Puente Grande, Jalisco. 

“Por enésima vez se está vulnerando su derecho humano a la protección de la salud. En estos momentos es un caso de extrema urgencia, ya que la vida de mi esposo se encuentra en riesgo”, declaró su esposa.

Hace 20 años, a David le fue diagnosticado una afección cardiaca (cardiomiopatía hipertrófica obstructiva) en el Instituto Nacional de Cardiología “Ignacio Chávez” de la Ciudad de México (paciente 258255), donde se le daba seguimiento. 

Por indicación del médico debe tomar -de por vida- metoprolol. Asimismo, como medida preventiva, el Médico del CEFERESO le recetó tomar una aspirina diaria. “Sin embargo, desde hace más de cuatro meses por indicación del cardiólogo del Centro Penitenciario se le quitó este medicamento sin tener un estudio previo, solo para llevar un registro de la presión arterial que está baja”.

De acuerdo a los datos obtenidos por Revolución TRESPUNTOCERO, debido a la tortura a la que fue sometido -por los elementos policíacos que lo detuvieron- el psiquiatra del penal le diagnosticó síndrome de estrés postraumático, indicándole tomar clonazepam y paroxetina diariamente. 

“Después de cinco años aun toma este medicamento sin hacerle estudios de los daños que a la larga produce en quien lo consume permanentemente. Debido a que, en repetidas ocasiones, el CEFERESO no cuenta con los recursos económicos necesarios para comprar los medicamentos, se autorizó que la familia paguemos los medicamentos, que se le descuentan de su cuenta personal.

“A pesar de que la familia paga los medicamentos, no se le proporciona el medicamento y no se lleva a cabo el seguimiento médico que requiere un paciente cardiaco”, señaló la esposa a una organización defensora de Derechos Humanos. 

Las autoridades del penal argumentan que “no hay quien lo vaya a comprar”, “no sabemos porque no se lo dieron, vamos a investigar”, etc.

“Razón por la que recurrimos al juez de la causa y hasta la fecha es por presión del juzgado que se le atiende regularmente por los médicos y es así como se dieron cuenta que tenía la presión arterial baja”.

La esposa de David, indicó que durante una revisión médica que le hicieron en el mes de agosto pasado, el médico le comentó a David que presenta complicaciones y deterioro en su salud, ya que al parecer “tiene angina de pecho, disnea, astenia y adinamia”. Sumado al cuadro de permanente presión baja desde hace más de 4 meses.

A David se le reconoció haber sido víctima de tortura, por lo que la Comisión Nacional de Derechos Humanos, emitió la Recomendación 005/2018. Además, se le reconoció la enfermedad cardiaca. 

El sábado 13 de octubre, David Vargas Araujo, se comunicó con su esposa y le hizo saber que el día lunes 8 de octubre aproximadamente a las 5:00 de la mañana tuvo un fuerte dolor en el pecho que le duró cerca de 40 minutos; “tuvo otro dolor intenso a las 6:10 aproximadamente, que se le quitó a las 7:00 am. El dolor, en un rango de intensidad del 1 al 10, fue de 9. Me comenta David.

“Desde el primer momento los compañeros de pasillo les hablaron a los oficiales para que lo atendieran, pero fue hasta las 12:00 del día que lo sacaron de la estancia y lo llevaron al área médica (Hospital del CEFERESO)”.

Hasta las 14:00 horas fue atendido por un médico quien le puso suero y un medicamento para adelgazar la sangre. Estado en el que se encuentra hasta el día de hoy sin saber qué tipo de suero es ni qué medicamento le están suministrando, cuando es su derecho como persona y más como persona vulnerable, por estar privado de su libertad, explicó su esposa.

El martes 9 de octubre lo visitó el cardiólogo y le dijo que “presenta un cuadro de angina de pecho y que posiblemente le dio un infarto, pero que le harán estudios -electrocardiograma, holter, ecocardiograma- para confirmar y ver el daño que dejó, así como los riesgos que presenta. Sin embargo, hasta el día de hoy, sábado 13 no le han hecho nada”, denunció su esposa.

David Vargas Araujo, originario de Chiapa De Corzo, Chiapas, México, trabajaba como asesor en la Cámara de Diputados, en la Comisión de Fomento Cooperativo y Economía Social, promoviendo proyectos productivos con la población vulnerable.  En 2003, fue acusado del secuestro de dos menores en Oaxaca y del secuestro de un vendedor de gallos.

De acuerdo al testimonio consultado por Revolución TRESPUNTOCERO, el viernes 17 de mayo de 2013 al final de la tarde, David Vargas fue detenido arbitrariamente, con otras 12 personas en horarios y lugares diferentes- por elementos de la Policía Federal en Oaxaca, que nunca se identificaron ni comunicaron las razones de la detención. 

Al ser detenido fue golpeado y agredido sexualmente por agentes a cargo de su traslado a la Unidad de la Policía Federal.

Después del arresto, David permaneció incomunicado y desaparecido por más de 30 horas. Durante el interrogatorio, fue asfixiado en repetidas ocasiones con un trapo húmedo y con una bolsa; fue sometido a choques eléctricos en los genitales, que le causaron la pérdida del conocimiento al menos dos veces y fue obligado a volver en sí con punciones de un instrumento y golpes.  

Lo anterior, se informó, “fueron mecanismos utilizados para obligarlo a inculparse del secuestro en agravio de los menores Juan José y Alexa, hijos de Juan José Álvarez Candiani y sobrinos del presidente del Consejo Coordinador Empresarial, así como el secuestro del Sr. Calixto Saúl Bravo”.

También se mencionó que “durante su traslado a la Ciudad de México, fue objeto de amenazas de arrojarlo del avión al vacío, entre otras intimidaciones. Fue entregado a la Subprocuraduría Especializada de Investigación en Delincuencia Organizada de la PGR en dónde fue golpeado y obligado a firmar una declaración prefabricada, a instancias del agente del Ministerio público, y amenazado para que no dijera nada de los tratos recibidos”. 

Posteriormente se sabría que en dicho documento se auto inculpaba por el secuestro de dos niños. En su interrogatorio se le obligó a dibujar un supuesto “croquis” sobre la operación para llevar a cabo los tales secuestros.

“Se le negó el derecho a elegir o pedir un abogado de oficio durante la declaración. Finalmente, le asignaron uno de oficio que se encargó de convencerlo de firmar la declaración con el argumento de que sería la única manera de poner fin a la tortura e incomunicación”. 

Finalmente fue trasladado al Penal de Máxima Seguridad No. 2 “Occidente” de Puente Grande, Jalisco acusado de los delitos de secuestro y delincuencia organizada. 

Ahí, fue sometido por parte de sus custodios al procedimiento de “bienvenida” que se reduce a una brutal golpiza y otros maltratos. “Después de esto, tuvo dificultades para respirar y estuvo más de dos horas en observación médica. También, fue enviado al Centro de Observación y Clasificación (C.O.C.) en condiciones de hacinamiento, con otras 7 personas y fue objeto de tortura psicológica”, versa un testimonio. 

A David se le aplicó el protocolo de Estambul de manera independiente por parte de dos expertos. El informe concluyó que “existe coherencia, concordancia y correspondencia inequívoca entre el testimonio de David en relación a la tortura a la que fue sometido y los hallazgos y pruebas realizadas por parte del equipo”, lo que significa, que “David fue víctima de tortura y tratos crueles y degradantes que coinciden con las prácticas de tortura avaladas por el Estado mexicano”, se señaló.

También se dio a conocer que: “Los resultados de la aplicación del protocolo fueron comunicados a la CNDH, al juzgado en octubre de 2014 y a la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas que abrió un expediente a su nombre en julio de 2014”. 


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Emma Martínez

Periodista e investigadora social. Especialista en Política Internacional, Historia militar y del combate siglos XX y XXI. Líneas de investigación: Conflictos bélicos de Medio y Próximo Oriente, terrorismo, ejecuciones extrajudiciales, tortura y desaparición forzada por parte de Fuerzas Armadas Mexicanas.