(09 de enero, 2019. Revolución TRESPUNTOCERO).- “Los niños de Siria ni siquiera conocen el significado de la palabra paz”, aseguró Virginia Gamba, representante del Secretario General sobre niños en conflicto armado, ante el Consejo de Seguridad.

Desde marzo de 2011, Siria sufre los horrores de un conflicto que obligado a más de la mitad de la población a abandonar sus hogares. Se estima que 5 millones de personas se han refugiado en otros países, mientras 6 millones se han desplazado dentro del territorio sirio.

Las Naciones Unidas trabajan sin descanso para mitigar el sufrimiento del pueblo sirio y lograr que las partes en conflicto acuerden terminar con la guerra.

Tras más siete años de conflicto, los civiles sirios continúan soportando la peor parte de la destrucción y el desprecio por la vida que acarrean las guerras. Algunas cifras de la Oficina de Coordinación Humanitaria iluminan la magnitud del sufrimiento:

6,5 millones de sirios se han convertido en refugiados

6,1 millones se han desplazado dentro del país

13,1 millones de personas necesitan protección

670.000 personas han retornado al país

A pesar de los enormes desafíos que la entrega de ayuda humanitaria plantea, las agencias de Naciones Unidas han conseguido llevar ayuda humanitaria a casi cinco millones de sirios en 2018, señala información consultada por Revolución TRESPUNTOCERO, en el centro de información de ONU.

Una resolución del Consejo de Seguridad autorizó en 2014 a cruzar las fronteras de los países vecinos para llevar ayuda a Siria. Desde entonces, más de 467 convoyes, o casi 4 a la semana de media, han entrado al país para llevar ayuda. Sin embargo, desde finales de 2017 el gobierno sirio ha bloqueado repetidamente el acceso a las personas que se hallan en las zonas controladas por la oposición.

La ONU ha pedido a las autoridades sirias y a los grupos rebeldes e islamistas que permitan acceso inmediato y sin restricciones al suroeste del país, donde prosiguen los combates.

Unos 182.600 sirios permanecen desplazados en las gobernaciones de Deraa, Al Quneitra y Al Sueida tras semanas de crecientes ataques. Solo una franja de tierra cerca del Golán permanece bajo control de un grupo armado no estatal, mientras que más al sur, hacia la frontera jordana, predomina en una zona de 200 kilómetros el llamado Ejército Jaled Bin Walid, vinculado a ISIS.

En esta zona fronteriza viven unos 55.000 civiles, que no pueden salir porque el grupo islamista se lo impide. Además, unos 100.000 sirios en la zona del Golán necesitan asistencia humanitaria, pero el acceso es restringido.

Cerca de 250 mil personas han muerto y alrededor de un millón han sido heridas desde el inicio del conflicto en 2011. La ONU ha verificado la muerte de 7000 niños en Siria, aunque la cifra real puede alcanzar los 20.000.

Más de la mitad de los sirios han abandonado sus hogares, algunos en varias ocasiones, provocando la mayor crisis de desplazamiento en el mundo. Las violaciones y abusos contra los derechos humanos continúan sucediendo en un contexto de inseguridad generalizadas e independientemente del derecho internacional, el derecho internacional humanitario y las leyes sobre derechos humanos.

Los civiles sirios no solo han sido víctimas involuntarias de la violencia, sino que a menudo han sido objeto de ataques deliberados con medios y métodos de combate ilícitos. Miles de personas han sufrido detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, torturas y violencia sexual y de género.

Los reiterados ataques a centros médicos, escuelas y mercados han diezmado la infraestructura civil básica. La ayuda humanitaria se ha instrumentalizado como arma de guerra; el asedio y la denegación de asistencia vital se han utilizado para obligar a las comunidades civiles y a las partes en el conflicto, por igual, a rendirse o morir de hambre.

A pesar de estas numerosas violaciones, las víctimas sirias han sido objeto de una absoluta denegación de justicia.

Conocido como IIIM, por sus siglas en inglés, el “Mecanismo internacional, independiente e imparcial para la ayuda en la investigación y enjuiciamiento de los responsables de los crímenes más graves bajo el derecho internacional cometidos en la República Árabe Siria desde marzo de 2011”, está construyendo expedientes sobre las muertes en Siria.

El IIIM, creado por la Asamblea General de la ONU en diciembre de 2016 con una votación de 105 a 15 en contra y 52 abstenciones, trabaja con la Comisión de Investigación (CoI) de la ONU en Siria para “recolectar, consolidar, preservar y analizar evidencia relacionada con violaciones y abusos de los derechos humanos”.

En junio de 2018, presentó un informe sobre los crímenes cometidos en Guta Oriental. La comisión asegura que las fuerzas sirias y los grupos armados y organizaciones terroristas cometieron “crímenes de guerra y contra la Humanidad” durante el asedio y la batalla final por el control de la región siria de Guta Oriental, antiguo feudo opositor en las afueras de Damasco. El asedio a Guta Oriental duró cinco años, de 2013 a 2018, y fue “el más largo de la historia moderna”, recalcaron.

En otro informe sobre violencia sexual en Siria, la Comisión aseguró que “las fuerzas del gobierno arrestaron arbitraria e ilegalmente a miles de personas que protestaban y apoyaban a grupos opositores. Las mujeres y niñas eran humilladas y violadas durante las interrogaciones. Los hombres y niños, violados con objetos y torturados”.

La violencia sexual llevada a cabo por las fuerzas del gobierno y las milicias que les apoyan eran “parte de ataques generalizados y sistemáticos” contra la población civil y constituyen crímenes contra la humanidad. Los grupos armados ocasionalmente también han abusado sexualmente de niñas y mujeres, lo que es un crimen de guerra.

En marzo de 2018, la Comisión denunció que las víctimas sirias han sido objeto de una absoluta denegación de justicia.


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Emma Martínez

Periodista e investigadora social. Especialista en Política Internacional, Historia militar y del combate siglos XX y XXI. Líneas de investigación: Conflictos bélicos de Medio y Próximo Oriente, terrorismo, ejecuciones extrajudiciales, tortura y desaparición forzada por parte de Fuerzas Armadas Mexicanas.