(09 de enero, 2019. Revolución TRESPUNTOCERO).- El 18 de mayo de 2013,  Damián Gallardo Martínez, docente dedicado a la defensa de los pueblos indígenas y del derecho a la educación en la región Mixe y Zapoteca de la Sierra de Oaxaca, fue detenido por haber participado en campañas contra la reforma educativa en México, mientras se encontraba en su domicilio, junto a su esposa y su hija de nueve años.

Durante una redada nocturna, un grupo de siete hombres, quienes portaban armas de uso exclusivo del ejército entraron de manera violenta, afectando sus garantías individuales y sus derechos humanos; lo sacaron de su hogar sin orden de presentación, tampoco orden de cateo y mucho menos una orden de aprehensión.

Lo aprehendieron de forma arbitraria, no sin antes romper chapas de la casa, derribar puertas y, olvidando la presunción de inocencia de Damián,

Posteriormente fue incomunicado durante 30 horas y, torturado hasta que firmó confesiones de auto culpabilidad, involucrando integrantes de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Él y sus compañeros fueron culpados de crimen organizado y secuestro de menores; trasladado a una cárcel de alta seguridad en Guadalajara; puesto en confinamiento solitario y sometido a tratos degradantes.

Damián, fue recluido desde 2013 en el penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco.

Un año después, representantes de la Secretaría de Gobernación, Procuraduría General de la República, Secretaría de la Defensa Nacional, Secretaría de Marina y del Consejo Nacional de Seguridad presentaron un comunicado oficial, divulgando nombres y fotografías de los detenidos, vulnerando asimismo su derecho a la presunción de inocencia.

A los pocos días, en el área de las canchas deportivas del Centro Federal de Readaptación Social número 2 de ‘El Salto’ en el Estado de Jalisco –  CEFERESO, Damián fue víctima de graves agresiones físicas por parte de otro reo.

Ese mismo año, la Organización de las Naciones Unidades emitió una opinión clasificando la detención de Damián Gallardo como arbitraria, y exigió su liberación inmediata e incondicional.

Sumado a esto, más de 20 organizaciones internacionales y europarlamentarios han apoyado al defensor en la búsqueda de su libertad.

El 10 de diciembre de 2015, el defensor de derechos humanos, junto con otros detenidos, presentó un recurso de amparo contra el director del CEFERESO, debido a los malos tratos sufridos en su reclusión.

En ese sentido, el Juzgado Quinto de Distrito de Amparo en Materia Penal en el Estado de Jalisco, en Zapopan, ordenó en decisión preliminar que las autoridades del penal cesaran los abusos.

Como represalia, el defensor de derechos humanos fue puesto en confinamiento solitario el 4 de febrero de 2016, donde permaneció por 15 días, por la supuesta falta de respeto de las reglas de la prisión.

Además de estos hechos, Damián, ha mantenido sus convicciones políticas y su lucha por los derechos humanos, lo que, durante su estadía en prisión, lo ha hecho víctima de numerosos abusos.

Su caso es emblemático debido a que formó parte de varios grupos por la liberación de presos políticos, como el caso del Dr Felipe Martínez Soriano, participó también en la lucha magisterial y en la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) en 2006.

Según cifras de Naciones Unidas, un 46% de la población carcelaria denuncia tortura y malos tratos. Es más, su privación de libertad se debería a pruebas obtenidas mediante tortura. La organización Documenta, con sede en Ciudad de México, afirma que en este momento existen 255.638 personas viviendo en el sistema penitenciario, 107.295 de ellas, sin sentencia.

Por si fuera poco, de acuerdo con la organización World Justice Project (WJP) los centros penitenciarios son el pilar más débil del sistema mexicano de justicia. Están marcados por la corrupción y los abusos, siendo posible, por ejemplo, que un preso que ha comprado privilegios tenga dos celdas, mientras que 30 se hacinen en una sola que está diseñada para albergar a cuatro. 

Ahora, luego de cinco años de lucha jurídica por su libertad, Damián ha sido liberado de prisión y retirados los cargos en su contra; esto al margen del cambio de gobierno, encabezado por Andrés Manuel López Obrador y de una fuerte campaña por la liberación de presos políticos, de la cual, este medio ha informado puntualmente con anterioridad.

Por fin, luego de una larga lucha, en la víspera del año nuevo, el 31 de diciembre del 2018, Damián Gallardo Martínez, es un hombre libre.

Fuera prisión, en entrevista para Revolución TRESPUNTOCERO, Damián habló sobre su experiencia durante estos cinco años:

“Siento una inmensa alegría por estar libre y con los seres queridos, son pocos años en relación a otros presos políticos, sin embargo, los cambios son vertiginosos y encuentra al mundo en otra etapa.

“En este momento hay que superar dos traumas, el de la prisión y ahora el de la libertad. Pero saber que mis compañeros de lucha, mis padres, mi familia, siempre se han mantenido firmes ayuda a sentirse en casa a pesar de haber estado lejos de ellos.

“Mi libertad es una confirmación de que cuando se lucha de manera organizada, combativa y constante se triunfa. No me tomo por sorpresa la libertad, sabía que se iba a lograr en la medida en que nosotros nos mantuviéramos firmes y con confianza en nuestros compañeros.

“Luchando se pueden cambiar las cosas, alcanzar la justicia e imponer la verdad”.

Estos cinco años, según refirió, podrían dividirse en tres grandes etapas que definen los momentos claves del proceso: primero, la etapa de ingreso, de adaptación y encarcelamiento; la segunda, una etapa de entendimiento, en la que asimilo su realidad y se buscó luchar por los derechos humanos de los internos; y una tercera que se define principalmente por una huelga de hambre que orquestaron en el penal.

“El ingreso fue bastante duro, la vida dentro de los penales es muy alejada a la vida en la lucha social, con un sistema penitenciario autoritario, represivo e inhumano. Durante el primer año y medio, hubo que entender los engranajes, cómo funcionaba la prisión, definir el modo de relacionarse con las personas al interior.

“Luego de eso vino, cuando ya nos cayó el veinte, saber en dónde estábamos y definir cómo íbamos a emprender la lucha al interior, definir los mecanismos: optamos por la lucha legal en defensa de los derechos de los internos. Esto marco un parte aguas en el penal, pues comenzaron a surgir las empatías por parte de otros internos.

“Por último vino la huelga de hambre, en ella tuvimos la capacidad de para el penal, de máxima seguridad, en exigencia de un trato digno dentro del penal, concretamente condiciones humanas de internamiento”, señaló.

Refirió que nada de esto se hubiera logrado sin la ayuda de todos los compañeros, principalmente de Enrique Guerrero Aviña, que, con trabajo duro y constante, lograron cambiar la percepción de muchos reclusos, en torno a la lucha social y la defensa de la educación pública.

De igual manera, aclaró que, a lo largo de estos procesos, sufrió numerosos abusos por parte de los custodios del penal, tratos denigrantes y violencia física extrema, ya que existía una consigna clara por parte de la autoridad por presionar a los presos que habían ingresado en mayo, a raíz de la lucha por la educación.

Por parte de los otros reclusos, explicó, lo complicado fue, principalmente, logar que asimilaran que a pesar de estar encarcelados, tenían derechos que debían ser respetados. Fueron aquellos que tenían delitos fabricados, los más fáciles de convencer.

“Muchos de los compañeros reclusos se encuentran ahí con de los fabricados, sin la oportunidad de defenderse, sin abogados, a la espera de juicio; ese sector no fue difícil de sumar a la causa.

“Pero hay muchos reclusos que están ahí por crímenes que sí cometieron, y los han condicionado a creer que por ello, deben tolerar constantes violaciones a sus derechos humanos, humillaciones… fue con ellos que tuvimos que dialogar firmemente para que entendieran que a pesar de eso, había garantías que les debían ser respetadas”, comentó.

Por otro lado, agradeció el cambio de gobierno, encabezado por López Obrador, por reconocer la existencia de presos políticos, por oponerse a la reforma educativa y, por crear las condiciones coyunturales que permitieron su liberación.

“El cambio emanado de las elecciones vino a marcar una pauta al interior. Entendimos que este es un microcosmos de procesos más amplios, fue la coyuntura creada por López Obrador lo que ayudó a que todo esto se materializara.

“Hay que reconocer que en este nuevo gobierno ha existido una apertura a escuchar las demandas del pueblo, hay una intensión de subsanar las demandas lacerantes que tiene la población, como el tema de justicia, desigualdad, seguridad…”, puntualizó.

Damián, no dejo espacio para la duda, pues enfatizó en que su naturaleza y la responsabilidad que la vida le ha dado, lo orillan a seguir luchando por los intereses de los sectores desprotegidos de la población. Y que, si bien en un principio debe adaptarse y gozar de su libertad, continuará con la lucha social.

“Hay que adaptarse al nuevo proceso político que viven México y disfrutar un poco de la familia, pero hay muchas de las luchas que tanto yo como mis compañeros hemos acompañado, las cuales aún siguen latentes, y tenemos que continuar en la lucha social, por la construcción de un mejor México para todos”, aclaró.

Es prudente señalar que, la libertad de Damián, no se debe a un tema de amnistía, sino que fue liberado a través de un proceso de apelaciones y demandas presentadas por parte de sus defensores y organismos internacionales, acompañado de numerosas manifestaciones públicas. 


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Ricardo García