(28 de enero, 2019. Revolución TRESPUNTOCERO).- Una reciente encuesta, encargada por Amnistía Internacional y llevada a cabo en ocho países por el grupo de investigación Ipsos MORI, mostró que casi una de cada cuatro mujeres (el 23%) había sufrido abusos o acoso online, en muchos casos de manera alarmantemente agresiva. La encuesta muestra que las mujeres suelen quedarse traumatizadas y angustiadas tras estos abusos, que pueden ser de varios tipos: 

Amenazas de violencia:

Con las múltiples y variadas formas que adoptan, la violencia y los abusos contra las mujeres online son una extensión de la violencia y los abusos que sufren fuera de Internet. Pueden consistir en amenazas directas o indirectas de violencia, que puede ser física o sexual, por ejemplo. De las mujeres encuestadas que dijeron haber sufrido abusos o acoso en Internet, el 26% afirmó que las habían amenazado directa o indirectamente con violencia física o sexual. 

En algunos casos, estas amenazas pueden también manifestarse rápidamente fuera de Internet. Pamela Merritt, activista estadounidense y bloguera en AngryBlackBitch.com, ha recibido centenares de amenazas online: 

“Básicamente, me he hecho a la idea de estar dispuesta a morir por el trabajo que hago. Es algo que podría ocurrir. Si tienes 200 amenazas de muerte, ya sólo falta que alguien quiera matarte realmente”. 

Discriminación

 

El contenido sexista, racista, homófobo o de tipo similar incide en la identidad de la persona, al igual que el material que tiene por objeto menospreciar, humillar o denigrar a alguien. La parlamentaria británica Diane Abbott explica así cómo los abusos que sufre inciden no sólo en su género, sino también en su raza: 

“La gente nos manda centenares de mensajes de correo electrónico con la palabra ‘negrata’; éste es el tipo de respuestas que recibimos. Son de carácter sumamente racial, y también sexista […] hablan de mi aspecto físico de una manera en la que no hablarían de un hombre. Sufro abusos como mujer dedicada a la política y sufro abusos como mujer negra dedicada a la política”. 

El doxxing

El doxxing (de dox, término derivado de la abreviatura inglesa de “documentos”, docs) consiste en revelar en Internet datos o documentos personales o de la identidad de la mujer sin su consentimiento. 

Puede ser información personal como su dirección, los hombres de sus hijos e hijas, el número de teléfono o la dirección de correo electrónico. El doxxing, que es una violación de la privacidad de la persona, tiene por objeto causarle angustia, pánico o alarma. De las mujeres entrevistadas que habían sufrido abusos o acoso online, el 17% dijo que se habían revelado sus datos personales en Internet de este modo, señala una nueva investigación de Amnistía Internacional revisada por Revolución TRESPUNTOCERO.

Se menciona que, eEl caso de Pamela Merritt muestra lo peligrosa que puede ser la publicación de información privada: 

“Hubo un incidente en el que recibí un mensaje de correo electrónico del FBI. Querían hablar conmigo de una actividad relacionada con mi blog. Había un defensor de la supremacía de la raza blanca que estaba intentando averiguar dónde vivo. Eso eran ya palabras mayores”. 

Compartir imágenes privadas o de índole sexual sin consentimiento 

Realizado a menudo por una expareja con objeto de causar angustia, humillar o chantajear a la persona, este acto se conoce a veces como “pornovenganza”. Se trata, no obstante, de un término cargado de connotaciones y poco satisfactorio, que no refleja el hecho de que compartir este tipo de contenido viola el derecho de la persona a la privacidad. 

Aunque una mujer haya accedido inicialmente a que se tomen imágenes y las haya compartido voluntariamente con alguien, puede no haber dado a esa persona permiso para que las comparta a su vez con otras. Es el aspecto de la falta de consentimiento de la “pornovenganza” lo que la distingue, en parte, del contenido sexualmente explícito de Internet en general, se presenta en la información. 

La reciente investigación revela el alarmante impacto que tienen en las mujeres los abusos y el acoso en las redes sociales, con víctimas de todo el mundo que informan de estados de estrés y ansiedad o ataques de pánico como consecuencia de estas experiencias dañinas en Internet.  

“El peligro especial de los abusos en Internet es la rapidez con la que pueden proliferar: Un tuit insultante puede convertirse en minutos en un aluvión de odio focalizado”, declara Azmina Dhrodia, investigadora sobre Tecnología y Derechos Humanos.

La especialista asegura que: “Esto no es algo que desaparezca cuando sales de Internet. Imagina que recibes amenazas de muerte o de violación cuando abres una aplicación, o que vives con el miedo de que se divulguen en Internet sin tu consentimiento fotos sexuales o privadas.

“El peligro especial de los abusos en Internet es la rapidez con la que pueden proliferar: un tuit insultante puede convertirse en minutos en un aluvión de odio focalizado. Las empresas de redes sociales deben empezar a tomarse en serio realmente este problema”.

El impacto psicológico de los abusos en Internet puede ser devastador. En todos los países, el 61% de las mujeres que dijeron que habían sufrido abusos o acoso en Internet dijo que como consecuencia de ellos tenían la autoestima más baja o habían perdido confianza en sí mismas.

Más de la mitad (el 55%) dijo que había experimentado estrés, ansiedad o ataques de pánico tras sufrir abusos o acoso en Internet.

El 63% dijo que había tenido problemas para dormir como consecuencia de los abusos o el acoso en Internet. En Nueva Zelanda, tres cuartas partes (el 75%) de las encuestadas dijo haber padecido este efecto.

Más de la mitad (el 56%) dijo que los abusos o el acoso en Internet les habían impedido concentrarse durante periodos largos.

Sobre la problemática, Laura Bates, fundadora del proyecto “Sexismo Cotidiano”, comenta que: “No se reconoce necesariamente el impacto psicológico que implica leer los pensamientos de alguien que está diciendo gráficamente que te va a violar y asesinar”.

Otra mujer que Amnistía Internacional entrevistó para la investigación, es la activista estadounidense Pamela Merritt, dijo a la organización:

“Tuve un incidente cuando recibí un correo electrónico del FBI; me decían que necesitaban hablar conmigo sobre cierta actividad relacionada con mi blog. Por lo visto, había un supremacista blanco que estaba tratando activamente de encontrar mi domicilio. Eso llevó la cosa a otro nivel. Durante un año después de eso tuve que ser muy prudente con lo que publicaba.

“El abuso claramente me hace detenerme antes de considerar nada. Me hace temer por mi familia. He tenido que tener una conversación intensa con mi familia sobre el aspecto de la seguridad y sobre el hecho de que yo tenga un perfil público y la gente me conozca en Internet”.

Alrededor de una cuarta parte (el 24%) de las encuestadas que dijeron que habían sufrido abusos dijo que éstos les habían hecho temer por la seguridad de su familia.


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Emma Martínez

Periodista e investigadora social. Especialista en Política Internacional, Historia militar y del combate siglos XX y XXI. Líneas de investigación: Conflictos bélicos de Medio y Próximo Oriente, terrorismo, ejecuciones extrajudiciales, tortura y desaparición forzada por parte de Fuerzas Armadas Mexicanas.