Los olvidados… vagabundos; indigentes; sin hogar. Las personas en situación de calle, representan la población más vulnerable de México, sin atención médica, sin apoyos gubernamentales y sin identidad, sobreviven todos los días a la jungla de asfalto, lugar que sin ser caníbal, se alimenta de hombres.

Silenciosos, casi sin ser notados, se encuentran a través de toda la Ciudad, su color gris combina con la estética del desarrollo y logra que se confundan con el paisaje.

La Real Academia de la Lengua Española los define como los seres vivos que va de un lugar a otro sin una finalidad ni un destino determinado.

“Yo vivo en la calle porque quiero, porque no tengo de otra, porque, así como me veo, ya no quepo en ningún lugar”, comentó a Revolución TRESPUNTOCERO, uno de ellos, indigente del centro de la Ciudad de México.

Su situación no siempre es fortuita, muchos de ellos se vieron en la necesidad de habitar donde el concreto porque ya no tenían más opciones, sin familia, sin amigos, algunas veces con problemas mentales y de salud, se han refugiado en las drogas y en el calor que la comunidad callejera les brinda.

 

Nadie los ayuda porque dan miedo, porque dan lástima, porque no saben cómo. A los gobiernos no les importan porque ellos no votan, no tiene identidad, no existen…

Tan solo en la Ciudad de México, existen seis mil 754 personas sin hogar, de las cuales, únicamente dos mil 400 duermen en albergues públicos o privados, así lo refiere el Diagnóstico Situacional de las Poblaciones Callejeras 2017-2018.

De acuerdo con el estudio, en la capital del país, el 90.1 % de las personas que viven en la calle son hombres, y 9.9 %, mujeres.

43.5 % de las personas en situación de calle son migrantes de otros estados de la República; 17.18 % presenta alguna discapacidad física; 5.4 % tienen discapacidad mental; 1.4 % pertenece a la comunidad LGBTTTIQ y 0.7 % corresponde a indígenas.

35.21 % de estas personas viven en la calle porque fueron expulsadas de su familia; 31.06 %, porque sufrían violencia en su casa; 25.08 %, porque fueron abandonadas; 6.14 %, porque fueron abusadas sexualmente, y 2.49 %, porque algún familiar murió.

El estudio, también advierte que, de ellos, el 86.83 % no tienen ninguna cobertura de salud ni identificación oficial.


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Ricardo García