Del amor a las letras y una vida entregada al arte de escribir. De la satisfacción que implica ver una puesta en escena en la que se trabajó por meses y de las dificultades que, en México y el mundo, cualquiera que se disponga a entregarse a las letras, pasará por algunas dificultades. Para Revolución 3.0 Roxana Elvridge–Thomas nos contó su historia.

“Cuando yo iba como en 5to de primaria, en el periódico que compraba mi familia, llegó un libro, que fue el Ómnibus de poesía mexicana, de Gabriel Zaid. Esta fue una ventana maravillosa a toda la poesía mexicana que existe. Desde Nezahualcóyotl hasta los años 80.

Muchos poemas ni los entendía cabalmente, era una niña. Pero decía ‘esto es hermosísimo’”, nos comparte.

Recuerda que su primer poema lo hizo también en quinto de primaria, luego de una excursión al Popocatépetl. Así como también sus primeros pininos en el Teatro, escenificando los cuentos de Oscar Wilde con sus compañeros, ella dirigía las obras.

“No se vive de la poesía”

Al ser cuestionada respecto a las dificultades por las que, alguien que quiere entregar su vida a la escritura, atraviesa, reconoce la dificultad, sobre todo, económica al respecto.

“Te enfrentas a tener que trabajar mucho para poder sostener las letras. Rubén Bonifaz Nuño decía “yo trabajo mucho para poderme dar el lujo de ser poeta”. Yo que escribo poesía, no puedo darme el lujo de vivir de la poesía. De hecho, acaba de salir mi más reciente libro, pero yo sé que no voy a vivir de esas rentas, pese a llevar 8 libros publicados”.

Por ello, ha sido su vida como docente en literatura y teatro lo que le ha permitido hacer lo que ama y compartir con otros el enorme talento hacia el arte y la creación. Al final, reflexiona, “hay que trabajar para dedicarse a lo que a uno le gusta”.

No obstante, esta no es una situación exclusiva de nuestro país, sino que obedece a un contexto mundial; salvo los narradores, nadie puede vivir de lo que escribe. “Para los poetas y dramaturgos es más complicado, tengo amigos de otras partes hacen la misma cosa, trabajar para escribir”, nos comparte.

La mayor satisfacción de esta carrera no es el aplauso, sino el momento maravilloso de entregarte al estar escribiendo, es de plenitud absoluta. O el momento maravilloso en el que estrenas la obra, cuando estás en el teatro. El momento de la creación, ese es el punto convergente en el que todo el esfuerzo y amor por lo que se hace, vale la pena.

“La literatura es algo que transforma y que nos hace trascender”, reflexiona.

Respecto al momento político con el que se encuentra la realidad mexicana y las modificaciones en las políticas culturales que se vienen Elvridge–Thomas tiene opiniones encontradas.

“En cuanto al fomento de la lectura, me parece muy bien. Que los libros se acerquen a la gente; el placer de leer es algo que se debe dar a todos. Muchas veces, por un libro caro e inaccesible, la gente no puede acercarse a la lectura.

No obstante, la cuestión de las becas para los creadores hay gran incertidumbre. Nadie sabe hacia dónde se van a mover las políticas culturales. Yo espero que sea lo mejor para los creadores y lo mejor para la cultura en el país”.

Y es que, una cosa son las políticas para los lectores y otras, para los creadores. En esta última, hasta ahora, hay cierta falta de certezas

“No han dicho qué va a pasar en el Fonca y otras áreas sustantivas para los creadores. Aunque espera que sea lo mejor”.

Recuerda que las becas de jóvenes creadores eran un estímulo y apoyo para los escritores, incluso, lo ha sido para ella misma.

A propósito de los nuevos creadores, preguntamos a la escritora qué le diría a alguien que estuviera pensando en dedicar su vida a las letras. A lo que nos contestó.

“Yo le diría que si realmente es fuerte su vocación, que se entregue de todo corazón al camino de las letras. Que, aunque sea difícil y arduo, es gratificante.

Roxana Elvridge–Thomas es una poeta mexicana nacida en 1964. Entre muchas otras becas, premios publicaciones, en 1990 obtuvo el Premio Nacional de Poesía Joven “Elías Nandino”; en 1993, el Premio Nacional de Periodismo Juvenil “Elena Poniatowska”, en el área de Entrevista; en 1998, el Premio Nacional de Ensayo “El Privilegio de la Palabra (Instituto de Cultura de Yucatán) y en 1999, el Premio Nacional de Poesía “Enriqueta Ochoa”.

Ha participado en antologías que reúnen lo mejor de México, España, Canadá y Francia. Además, poemas, ensayos, artículos, y entrevistas suyas han sido publicados en revistas y suplementos culturales del país y del extranjero. Asimismo, ha dirigido numerosos espectáculos teatrales en diversos teatros y espacios culturales de la República Mexicana.
Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte desde 2004.
“Tocar tu argolla en llamas”, es la nueva publicación de la poeta. Está editado por la Universidad Autónoma de México y puedes encontrarlo aquí.


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Carolina Romero