(05 de marzo, 2019. Revolución TRESPUNTOCERO).- “Marion, hija mía, te suicidaste el 13 de febrero de 2013 a los 13 años. Bajo tu litera encontramos tu celular amarrado a un hilo, colgado para expresar simbólicamente que cortabas las palabras de quienes te torturaban en la escuela con insultos y amenazas”, escribió Nora Faisse, como introducción a una de las tragedias que puede sufrir un ser humano: la muerte violenta de un hijo. 

Marion. 13 años para siempre (Planeta, 2019) es un relato desgarrador de una madre conversando con su hija que se ha suicidado. Entre página y página, Nora reflexiona, cuestiona, narra los días, las semanas y los años siguientes a la tragedia.

La pluma de Nora desmenuza las atroces situaciones que padeció Marion durante meses por parte de un grupo de compañeros de escuela quienes fueron capaces de propinar de manera cotidiana diversas formas de bullying en contra de niña de 13 años, que fue desde los insultos brutalmente crueles hasta la violencia física en una escuela donde maestros pero principalmente el director fue omiso y puso todo su esfuerzo, después de la muerte de Marion, para hacer invisible la tragedia de la familia. 

“Escribo este libro para que todas las personas que lo lean extraigan lecciones de tu muerte; para que los padres eviten que sus hijos sean víctimas, como tú, o verdugos, como quienes te destruyeron. Escribo este libro con el fin de que nos tomemos en serio el acoso escolar”, explicó la madre. 

Nora Fraisse, es una valiente madre que pese al desgarrador dolor de perder a una hija en tal circunstancia decidió contar su historia para evitar que otros niños y adolescentes puedan recurrir al suicidio, cuando sienten que es la única opción para escapar de la violencia física y verbal que padecen en los centros escolares de cualquier parte del mundo. Porque en efecto, el bullying es una grave tragedia global. 

La historia de Marion también fue adaptada a una película en Francia y conmocionó a 4.1 millones de espectadores en su estreno. El dato trágico es que la mitad de los estudiantes del mundo ha sido víctima del acoso escolar; en México, 1 de cada 3 alumnos lo ha sufrido. – UNICEF (2018); INEGI (2014).

Marion fue atacada por un grupo de compañeros que no paraban de llamarla ‘puta’, entre otros insultos, también la llegaron a golpear y hacerle tocamientos en partes intimas. En la escuela, por medio de llamadas y en Facebook las agresiones siguieron, así como las amenazas de muerte o las constantes frases: “Ve a colgarte”.

Finalmente el 13 de febrero de 2013, después de una serie de escenas que Nora describe, la menor se suicidó. De ninguna manera el que un adolescente se suicide por las constantes agresiones en su contra es una exageración, habría que analizar lo que los padres y maestros están perdiendo de vista o minimizando. El infierno de ser insultado y vejado a diario, en medio del temor a hablar lleva a la muerte como única salida. 

Antes de suicidarse, Marion dejó su teléfono móvil a lado de una carta en la que se dirige a sus compañeros de clase que la han acosado incesantemente. Menciona cómo se llaman, qué le han hecho y en lo que ha terminado todo con tal de dejar de padecerlos.

La escena es impactante, como lo es toda la narrativa. Los mensajes descubiertos, tanto los que laceran a la pequeña Marion como los de apoyo, de pocas personas pero incondicionales. Todo es un escenario donde la trama sirve para advertir el peligro que padecen millones de niños dentro de las escuelas. 

Semanas antes del suicidio de Marion, otros menores también se suicidaron en distintas partes de Francia. La mayoría se colgó, alguien más se disparó con un rifle. “Estás acciones reflejan una verdadera voluntad de escapar. 

“Es como si estuvieran ardiendo en llamas y saltaran por la ventana. El acoso colectivo es verdaderamente insoportable. Te explota la cabeza y no quieres seguir adelante, es demasiado duro”, escribió Nora, en el libro. 

Ante un problema mundial no podemos ser omisos. No podemos ser el director de la escuela a la que asistía Marion, que pese a las evidencias hizo guardar silencio a todos los trabajadores del centro escolar. Le negó las condolencias de padres, alumnos y maestros a la familia de Marion. 

Los jóvenes que orillaron a la pequeña de 13 años a suicidarse no recibieron castigo alguno. Tampoco, al parecer, sintieron un atisbo de culpa mucho menos de arrepentimiento. Ellos hoy pertenecen a una parte de esa sociedad indolente pero también violenta que ha llegado con sus actos a provocar muertes y dolor eterno a miles de familias al rededor del mundo. 

Con Marion. 13 años para siempre, Nora decidió luchar por todas las víctimas de hostigamiento escolar y también creó la fundación Marion Fraisse. La mano tendida, mientras cuida de sus otros dos hijos y les deja una importante lección de vida.

Nora cree firmemente que de una historia personal puede nacer lo universal. “Espero que este libro sea objeto de discusiones, de debates en sus familias, en sus colegios y en otros lugares. 

Que sirva de detonador para que adquiramos plena conciencia de la gravedad de acoso entre estudiantes. Para que las instituciones comprendan por fin la magnitud de esta desgracia y protejan a nuestros hijos en la escuela, porque el sufrimiento de algunos es tan grande que a veces los conduce a buscar la muerte”, escribe Nora Fraisse.

Marion. 13 años para siempre, es una historia que debería ser leída por todos, pero principalmente por maestros, padres y estudiantes.  


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Emma Martínez

Periodista e investigadora social. Especialista en Política Internacional, Historia militar y del combate siglos XX y XXI. Líneas de investigación: Conflictos bélicos de Medio y Próximo Oriente, terrorismo, ejecuciones extrajudiciales, tortura y desaparición forzada por parte de Fuerzas Armadas Mexicanas.