(11 de marzo, 2019. Revolución TRESPUNTOCERO).- ¿Cómo se las arregla un niño de siete años para sobrevivir a una peligrosa travesía marítima con su familia que huye de la República Árabe Siria en busca de una vida más segura en Europa? 

Según Nawwar, de siete años, en su caso fue un grupo de osos polares imaginarios, flotando en el hielo, el que le protegió a él y a su familia mientras cruzaban el océano desde Turquía a Grecia en una balsa atestada de gente.

“Cuando íbamos en la barca vimos a unos osos blancos muy simpáticos”, dice Nawwar sin dudarlo. “Lo mejor del viaje fue ver a los osos blancos”.

Un viaje peligroso

El año pasado, centenares de niños se ahogaron en esa travesía, muchos de ellos eran bebés o muy pequeños. Nawwar y su familia fueron algunos de los afortunados que no perecieron.

“Lo más difícil fue tener que dormir sobre las rocas y subir y bajar montañas, arriba y abajo”, dice Nawwar. “Fue un viaje muy duro”. “Es una larga historia”, narró el pequeño a Unicef.

La historia de Nawwar nos lo muestra llegando a Berlín hace tres meses y matriculándose en la Nelson Mandela School, una escuela internacional de la UNESCO que se define a sí misma como unas Naciones Unidas en miniatura y abarca a un alumnado diverso. 

Los estudiantes proceden de más de 60 países, y su programa de estudios bilingüe enseña a los niños en inglés y en alemán.

“En Siria no estaba yendo a la escuela”, dice Nawwar a UNICEF. 

Su incorporación a las clases le resultó a Nawwar más fácil gracias a otro niño de siete años, Alec, quien actuó como su traductor del alemán. Los dos congeniaron rápidamente. “Alec es un buen amigo y juego mucho con él”, dice Nawwar. “Jugamos al LEGO y al Minecraft”.

Alec habla con orgullo de su más reciente amigo a la Organización. “Es realmente impresionante lo que hizo” dice Alec. “Comenzó en Siria, viajó a Turquía, luego a Grecia, y después a Alemania. Es verdaderamente sorprendente”.

Al igual que muchos niños sirios, Nawwar aprendió a hablar inglés desde muy pequeño. A pesar de que tuvo que dejar la escuela a causa de los enfrentamientos, su trabajo en clase ha impresionado a Alec.

“Quiero decirles que Nawwar es uno de los mejores lectores de nuestra clase”, dice Alec. “En el tiempo que lleva aquí ha hecho muchos amigos, y probablemente hará muchos más este curso; le va muy bien en la escuela”. “Todo el mundo está muy contento de tenerlo aquí.”

De acuerdo con Unicef, millones de niños están en movimiento. Algunos son expulsados de sus hogares por el conflicto, la pobreza o el desastre; otros están migrando con la esperanza de encontrar una vida mejor y más segura. Demasiados encuentran peligro, detención, privación y discriminación en sus viajes.

“No debería ser así. El sufrimiento y la discriminación de los niños migrantes es inaceptable y puede prevenirse. Ante todo son niños, independientemente del motivo por el que abandonen su hogar, el lugar del que procedan, dónde se encuentren o cómo hayan llegado hasta allí. 

“Y cada niño merece protección, cuidados y todo el apoyo y los servicios necesarios para su desarrollo. Con demasiada frecuencia, sin embargo, este no es el caso”.

Los niños desplazados y migrantes hacen frente a numerosos desafíos tanto en su recorrido como a la llegada porque, en muchos casos, sus opciones suelen ser limitadas para moverse por caminos seguros y en compañía de sus familias. 

Con frecuencia se encuentran en situaciones de violencia, abuso, explotación o discriminación. No reciben educación ni atención médica adecuada. Su condición de recién llegados puede obstaculizar su integración y, así, hacer que resulte aún más complicado el aprendizaje de un idioma nuevo y la adaptación a otra cultura. Estas dificultades dejan secuelas físicas y psicológicas permanentes.

En ningún otro lugar del mundo los niños son tan importantes para el futuro de un continente como en África. Por una parte, esto presenta una dificultad; por otra, una oportunidad. Si se aplican las políticas y prácticas adecuadas, los estados africanos mejorarán las acciones nacionales y la cooperación internacional y, de este modo, podrán abordar los factores negativos que obligan a los niños a dejar sus hogares y proteger y responder a las necesidades y los derechos de los niños desarraigados, sin importar quiénes son ni de dónde vienen. 

Del total de personas migrantes y desplazadas que hay en África, la proporción de niños es la más alta en todas las regiones: cerca de uno de cada cuatro migrantes internacionales de África es un niño, más del doble de la media mundial.


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Emma Martínez

Periodista e investigadora social. Especialista en Política Internacional, Historia militar y del combate siglos XX y XXI. Líneas de investigación: Conflictos bélicos de Medio y Próximo Oriente, terrorismo, ejecuciones extrajudiciales, tortura y desaparición forzada por parte de Fuerzas Armadas Mexicanas.