(21 de marzo, 2019. Revolución TRESPUNTOCERO).- “Sentada en su trono, la condesa mira torturar y oye gritar. Sus viejas y horribles sirvientas son figuras silenciosas que traen fuego, cuchillos, agujas, atizadores. 

Ellas torturan muchachas, que luego entierran. Como el atizador o los cuchillos, esas viejas son instrumentos de una posesión. Esta sombría ceremonia tiene una sola espectadora silenciosa”.

“La Condesa Sangrienta” es una de las composiciones clave de la poeta Alejandra Pizarnik, sus páginas construyen un retrato perturbador del sadismo y la locura que las estampas del artista Santiago Caruso recrea con admirable maestría.

Ilustración: Santiago Caruso

Acusada del asesinato de seiscientas cincuenta jóvenes, Erzébet Báthory es una de las criminales más siniestras de la historia. 

En su castillo de los Cárpatos, a finales de siglo XVII, la condesa se cierne sobre sus víctimas para desangrarlas y conservar su juventud. Su leyenda maldita y fascinante pervive en el tiempo. 

La condesa sangrienta (Edit. Libros del Zorro Rojo) es una de las composiciones clave de Alejandra Pizarnik, “sus páginas construyen un retrato perturbador del sadismo y la locura que las estampas del artista Santiago Caruso recrean con admirable maestría”, resalta la reseña del sello editorial.

Pizarnik explica que: La perversión sexual y la demencia de la condesa Báthory son tan evidentes que Valentine Penrose (quien también escribió sobre el personaje) se desentiende de ellas para concentrarse exclusivamente en la belleza del personaje.

Valentine Penrose recopiló documentos y relaciones acerca de un personaje real e insólito: la condesa Báthory, asesina de 650 muchachas.

La perversión sexual y la demencia de la condesa Báthory son tan evidentes que Valentine Penrose se desentiende de ellas para concentrarse exclusivamente en la belleza convulsiva del personaje.

En 1611 la condesa fue condenada por el asesinato de las jóvenes. Marcada por la perversión y la demencia, la Dama de Csejthe ha pasado a la historia como un emblema del mal absoluto.  En sus crímenes se vislumbran los límites últimos del horror, se describe en la obra. 

La condesa nació en 1560 en Byrbathor, una ciudad de la región de Transilvania. Pertenecía a una de las familias más adineradas y poderosas del país.  Entre 1604 y 1610, los sirvientes de la condesa se dedicaron a proveerla de jóvenes entre 9 y 16 años para sus rituales sangrientos. 

Muchos cuerpos se ocultaron en lugares como campos cercanos, silos de grano, el río que corría bajo el castillo, el jardín de verduras de la cocina.  

“Una joven de doce años logró escapar del castillo de algún modo y buscó ayuda en una villa cercana. Pero Dorka y Helena se enteraron de dónde estaba por los alguaciles, y tomándola por sorpresa en el ayuntamiento, se la llevaron de vuelta al Castillo de Čachtice por la fuerza, escondida en un carro de harina. 

“Vestida sólo con una larga túnica blanca, la condesa Erzsébet le dio la bienvenida de vuelta al hogar con amabilidad. Con la ayuda de Piroska, Ficzko y Helena arrancó las ropas de la doceañera y la metieron en una especie de jaula. 

“Una vez que la muchacha estuvo en el interior, levantaron bruscamente la jaula con la ayuda de una polea. El tormento terminó al día siguiente, cuando las carnes de Pola estuvieron despedazadas por el suelo”.


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Emma Martínez

Periodista e investigadora social. Especialista en Política Internacional, Historia militar y del combate siglos XX y XXI. Líneas de investigación: Conflictos bélicos de Medio y Próximo Oriente, terrorismo, ejecuciones extrajudiciales, tortura y desaparición forzada por parte de Fuerzas Armadas Mexicanas.