(13 de mayo, 2019. Revolución TRESPUNTOCERO).- Eran poco más de las siete de la noche, cuando un grupo de policías que se encontraban en las calles de Guadalupe, Zacatecas, interceptaron un vehículo y comenzaron a disparale, sin permitir que las personas que ahí viajaban se bajaran. “Sin mediar palabra, rafaguearon por delante, detrás y a los costados. Mi carro estaba atrás, tuve mucho miedo”, recordó Edgar Carlos Ramírez.

Aquel 15 de mayo de 2012, uno de los policías de aquel grupo se dirigió al carro de atrás, el que manejaba Edgar Carlos. El uniformado le preguntó si era parte de la gente que iba adelante. Él lo negó de inmediato.

“En ese momento comenzaron a dispararle al vehículo de adelante con todo y la gente que estaba ahí dentro. Me asusté y me quise esconder en la parte de atrás pero de inmediato el policía federal comenzó a dispararme por la espalda, lo que provocó la perforación de uno de mis pulmones.

“Las balas salieron por delante de mi cuerpo y a un costado de la columna vertebral me tocaron dos disparos más, caí y perdí el conocimiento. Sobreviví y posteriormente al salir del hospital interpuse mi denuncia ante la oficina de Derechos Humanos de Zacatecas y en PGR, pero en la Procuraduría no me la aceptaron porque estaba denunciando a los policías federales”, narró a Revolución TRESPUNTOCERO, Edgar Carlos.

Meses después y tras una llamada de la Comisión de Derechos Humanos, la Procuraduría de Zacatecas recibió la denuncia de Edgar, quien asegura que “deliberadamente” extraviaron sus documentos y por ello se retrasó la carpeta de investigación.

Edgar Carlos solicitó en varias ocasiones copias del expediente para poder defenderse pero se le negó. En 2016, promovió un amparo el cual salió a su favor y finalmente le dieron copias del archivo lo que le demostró que había nulo avance en la investigación. “El estancamiento del caso se dio por parte del Ministerio Público, Faustino Gutiérrez Díaz quien solapó a los policías federales”.

De acuerdo con la declaración de los Policías Federales (contenida en el documento PF/DFF7COE/DR/009/2012), en poder de esta reportera, la versión de los uniformados fue que: “Al realizar servicio de patrullaje a la colonia Campestre en Guadalupe, Zacatecas a bordo de la camioneta radiopatrulla 14030, los suscritos oficial Alejandro del Salvador Ortiz y el Policía segundo Javier Calderón Morales en compañía de los policías terceros José Pueblito Moreno Prado y González Ortega Hernández Adalid al circular por la avenida Ferrocarril, tuvimos contacto visual con un vehículo con placas de San Luis Potosí y delante de este circulaba otro con placas del Estado de Zacatecas, al circular prácticamente en convoy procedimos a marcarles el alto a través del altoparlante de unidad y de las luces de la unidad.

“Nos identificamos como Policía Federal a pesar de viajar en un vehículo con logotipos y leyendas, pero haciendo caso omiso los conductores de los dos vehículos imprimieron mayor velocidad y 25 metros adelante hicieron alto total y descendieron del vehículo los ocupantes de los dos vehículos portando armas largas en sus manos y disparando inmediatamente contra los elementos. Por lo que ante el riesgo real e inminente de estar en peligro nuestras vidas procedimos a repeler la agresión”.

Edgar Carlos negó dicha declaración y aseguró que era falsa. “Eso de ninguna manera sucedió”, dijo. Confirmó que a la gente que iba en el vehículo delante de él “ni siquiera les dieron tiempo de salir y comenzaron a dispararles”. A este testimonio se sumó que no se encontró ningún tipo de arma y tampoco evidencias de que los disparos hubieran sido de ambos lados.

“Solamente uno de los civiles de aquel vehículo sobrevivió y lo detuvieron pero salió libre cuando no se pudo demostrar que hubiera tenido armas, menos disparado. Si un policía salió lastimado fue porque las esquirlas estaban muy cerca y rebotaron. A mí me disparó un policía. Las declaraciones de los Federales son falsas”, comentó Edgar.

Ante la presión de Edgar Carlos al Ministerio Público para que investigaran su caso, señaló que el Ministerio Público Faustino Gutiérrez Díaz detuvo su vehículo (de procedencia extranjera). Pese a comprobarse que no tenía ningún tipo de reporte lo remitieron al SAT, donde le formularon una querella y asignaron una multa de 130 mil pesos que hasta diciembre de 2018, ascendía ya a 172 mil pesos. 

El Federal le apuntó con un arma de fuego y  le dijo: “bájate cabrón”

“Un juez reconoció que el Ministerio Público no tenía porque decomisar mi camioneta y tampoco enviarla al SAT. Además de ser baleado por el policía federal, también fui agraviado por el MP que falsificó mi firma en diversos documentos a fin de poder quitarme la camioneta, esto como medida de presión por denunciar a los federales.

“Me arrebataron todo lo que yo tenía porque con ese vehículo surtía mi negocio del cual mantengo a mi familia. Y hasta la fecha no ha habido justicia. E incluso quisieron embargar mi casa por no pagar la deuda ante el SAT, cuando fue a mí a quien causaron daño y quisieron incriminar”.

En el expediente AP/PGR/ZAC/ZAC-3/239/2012, cuya copia posee esta reportera, se declara que es falso que se hubiera encontrado un arma de fuego o algún castillo percutido en el vehículo de Edgar. Esto lo respaldó un dictamen de balística de servicios periciales.

Durante su comparecencia, Edgar Carlos Ramírez Acosta reiteró que los federales se encontraban escondidos en calles aledañas para después interceptar el carro que iba delante del suyo. Narró que cuando uno de los federales le preguntó si traía algún tipo de arma él lo negó y aún así el uniformado le apuntó con un arma de fuego tipo larga. Después de esto le dijo: “bájate cabrón”.

“Se intentó decir que los disparos que yo recibí fueron por parte de civiles pero no fue así. El Federal giró su arma y comenzó a dispararme. Me caí y comencé a vomitar sangre, al verme en esa situación saqué mi celular y comencé a marcarle a mi hijo. En ese momento llegó otro Federal por atrás y comenzó a patearme por la espalda”, narró Edgar.

Quien también recordó que el policía le dijo: “A quién chingados le hablas, de todos modos te vas a morir”. Le quitó el celular y se lo entregó a una mujer que al parecer también era policía Federal. Viendo herido y sangrando a Edgar, dos policías más le preguntaron quién había disparado por lo que señaló al Federal, pero este lo negó.

De acuerdo a la declaración de Edgar, el federal dijo que habían sido los contrarios y fueron balas cruzadas. “Yo le repetí que no, que había sido ese federal; él me dijo ‘no cabrón, fueron los contrarios’, le contesté: ‘fueron ustedes’. Por lo cual se molestó y comenzó a recoger las evidencias, los casquillos percutidos del Federal que me disparó.

“Ellos se retiraron y me dejaron ahí a que me desangrara. Estuve ahí aproximadamente media hora tirado después de esa media hora se acercó otro federal y me pidió datos, se los di y después le habló a los paramédicos. Quiero hacer mención que se hizo un certificado médico de mis lesiones y determinaron que sí ponían en peligro mi vida”.

La CEAV es un martirio y  Jaime Rochín nunca nos ha dado la cara

En su búsqueda por la justicia se enteró de la existencia de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), pero en ese momento no había ninguna delegación en Zacatecas por lo que viajó a Guadalajara. “Es un martirio, no otorgan la atención correcta. A la Ciudad de México, llevo dos años viajando y he dirigido oficios al señor Jaime Rochín para que atienda mi caso pero nunca lo ha hecho. Él nunca nos ha dado la cara”.

Edgar Carlos fue entrevistado por esta reportera el día de la comparecencia del titular de la CEAV, Jaime Rochín, en el Senado. Quien no asistió a la misma, argumentando que se encontraba en Ginebra, Suiza, siendo desmentido por la misma Comisión al día siguiente. Ya que se encontraba en Nayarit.

“Muchas de las víctimas viajamos desde lejos para que nos diera la cara y canceló la comparecencia. Es una falta de respeto hacia las víctimas porque es su trabajo estar aquí atendiéndonos, porque nunca lo ha hecho”, dijo Edgar Carlos.

Durante la entrevista, comentó que a pesar de tener la calidad de víctima otorgada por CEAV, nunca ha recibido las medidas de apoyo que le corresponden por ley. “A mí me reconocieron como víctima a finales del 2017 y a inicios del 2018 también se la otorgaron a mi esposa y mis hijos pero para que eso se lograra hubo mucha presión y esfuerzos.

“CEAV conoce su trabajo pero no lo hacen por si solos porque la dinámica de la Comisión es que uno se canse y se desista. Sin embargo, esperamos que con este nuevo gobierno se nos ayude a las víctimas y se nos haga justicia. Porque a mí no me han dado ningún tipo de medida de ayuda. Desde mi perspectiva el problema no son las delegaciones sino la parte central de la Comisión que está aquí en México”, reconoció.

Hace un par de meses, Edgar Carlos se vio en la necesidad de interponer un amparo para exigirle a la CEAV que además de protegerlo por ser una víctima con registro, también haga cumplir la ley y le dé los recursos que le corresponden más los montos que él ha gastado en viajes y trámites que debería pagar la Comisión pero que se los ha negado. “Recientemente se incorporó una ampliación al amparo. Para especificar todos los montos que me deben con mayor exactitud, porque la CEAV busca hasta el más mínimo error para no pagarle a las víctimas”. 

A siete años de los hechos, ni los ministerios públicos, ni la Comisión de Atención a Víctimas “han querido”, comenta Edgar, hacer justicia a sus heridas provocadas en aquel violento episodio, donde se le intentó dejar morir y después señalarlo como delincuente. Aunque se demostró que ha sido una víctima del Estado, los obstáculos persisten en la búsqueda del resarcimiento del daño. 


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Emma Martínez

Periodista e investigadora social. Especialista en Política Internacional, Historia militar y del combate siglos XX y XXI. Líneas de investigación: Conflictos bélicos de Medio y Próximo Oriente, terrorismo, ejecuciones extrajudiciales, tortura y desaparición forzada por parte de Fuerzas Armadas Mexicanas.