(25 de junio, 2019. Revolución TRESPUNTOCERO).- Woody, Buzz Lightyear y todo el grupo de juguetes más famosos de la historia de Disney volvieron la semana pasada durante el estreno de la cuarta entrega de Toy Story, que vio la luz por primera vez en 1995. Siendo la primera cinta animada completamente con efectos digitales en la historia del cine. 

Toy Story es ya una saga que forma parte de la cultura popular a nivel mundial y al mismo tiempo la cuarta entrega podría representar el fin de una era, por el tipo de rumbos que toman los caminos de ciertos personajes. Aunque eso se pensó en Toy Story 3 y no sucedió.

Sin duda, la tercera entrega dejó a los fans de la película con sentimientos encontrados y varias lágrimas hacia el final de ésta, ya que muchos de ellos se identificaron con Andy (el dueño de los juguetes) quien está abandonando su niñez y ahora inicia una nueva historia hacia la universidad. Ese parecía ser el final de una de las sagas más famosas de Disney, pero la productora de películas infantiles lo hizo de nuevo.

Es posible que Disney haya producido en esta cuarta entrega, la mejor película de toda la saga. A lo largo de una hora y cuarenta minutos, el público, paradójicamente, en su mayoría gente entre los 25 y 50 años, mantiene risas, e incluso largas carcajadas hasta las lágrimas.

La película, que sin duda alguna, marcó a toda una generación que no la olvidó y que de alguna manera se ha identificado con la trama, también provoca sentimientos encontrados. Las decisiones que toman algunos de los personajes podrían no ser a las que el público está acostumbrado. No son decepcionantes, posiblemente sean una forma de demostrar que no siempre se tiene que repetir una acción para obtener grandes resultados. 

Los grandes cambios ayudan a avanzar y a crecer. Dejar ir, soltar… en el momento indicado también puede provocar felicidad. 

Woody siempre ha tenido claro cuál es su misión en la vida y sin duda su prioridad: cuidar a su niño, ya sea Andy o Bonnie. Sin embargo, una nueva aventura y un nuevo amigo -Forky- le enseñarán al vaquero que hay un mundo lleno de posibilidades más allá del cuarto de la pequeña.

El público del domingo pasado, en la función nocturna, era en un 90% gente adulta que seguramente en los noventas fueron acompañados de sus padres a ver la primera entrega de Toy Story. En la sala, hubo lágrimas y risas, incluso aplausos al finalizar la película. Parecía que salieron satisfechos, aun con los inesperados finales de los personajes movidos por sus decisiones que aun cuando son juguetes y representan el mundo infantil, mantienen una madurez digna de un adulto frente a la vida misma.  

El film, tiene como ya es costumbre enseñanzas y valores. Remarcando la misma oda a la amistad y lealtad que siempre han resaltado en las tramas anteriores. Woody y Buzz, aunque son juguetes, en cada historia parecen ser más maduros, como si ellos también crecieran a través de los años. A todos aquellos que se pregunten si hay posibilidad de lágrimas: Sí, las hay. Por diversión o tristeza, las habrá. 

Durante una entrevista para un medio español, Tom Hanks dijo: “Todas las películas de Toy Story son sobre profundos cambios en el mundo de Woody. Todas ellas. Y yo creo de algún modo, él no ha cambiado realmente. Él siempre está: ‘¡Oh! ¿Qué vamos a hacer? ¡Venga chicos, tenemos que descubrir lo que hacer!’. Pero creo que lo importante de las películas es que, pese a todas las dificultades que Woody y todos los juguetes sufren, al final llegan al sitio correcto, descubren lo que tiene que hacerse”.

A los ya conocidos personajes se suman Forky, Bunny y Duckie, trayendo de vuelta a Bo Beep (Betty), así como otros personajes de rostro un tanto siniestro que pondrán parte de la acción en Toy Story 4.  Como dato… algunos cabos sueltos se irán atando durante los créditos, mezclándose las escenas con la presentación de los nombres de quienes formaron parte de la película.

 


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Alfredo Acosta