(02 de julio, 2019. Revolución TRESPUNTOCERO).- Eran aproximadamente las ocho de la noche del seis de mayo pasado, cuando Alejandro manejaba con rumbo a su domicilio. Poco antes de llegar a éste, un policía municipal de Tijuana, Baja California, lo detuvo para después subirlo a una patrulla. 

Su esposa, preocupada porque Alejandro Sánchez Bejarano no llegó a casa se comunicó con familiares del joven, quienes comenzaron a buscarlo por toda la ciudad. Recorrieron todas las dependencias en donde podría haber estado detenido pero en ninguna se encontraba registrado. 

Diana, esposa del joven, narró al Ministerio Público que aproximadamente a las 20:18 horas fue el último contacto que tuvo con Alejandro. 

“Me avisó que ya estaba llegando a nuestro domicilio, que me esperara para llevar a recoger unas cosas. Lo esperé varios minutos y como vi que no llegaba le marqué de nuevo a su teléfono celular pero ya no contestó, estaba apagado su teléfono. 

“Como no era normal su conducta comencé a buscarlo con familiares, amigos y conocidos, así como dependencias de Gobierno y hospitales. Todo con resultados negativos”, versa la declaración cuya copia se encuentra en poder de esta reportera.

Al día siguiente a las 10:30 de la mañana, la Unidad de Investigación de Tijuana recibió una llamada en esta se informó que en el rancho La Avena se había localizado el cuerpo sin vida de un hombre de entre 35 y 40 años de edad, aproximadamente. 

“Con lesiones producidas por arma de fuego”, describió el agente del Ministerio Público, Gustavo Ontiveros Rosas en un documento que se anexó a la carpeta de investigación, cuya copia tiene esta reportera. 

“Una persona nos avisó que se hablaba de un muerto que podría ser Alejandro. Por eso fuimos a buscarlo al Semefo. Antes nos habían mostrado fotografías pero no pude reconocerlo, después me pasaron otras y fue ahí cuando supe que era él. También las cicatrices que él tenía coincidieron con el cuerpo”, comentó a Revolución TRESPUNTOCERO, un familiar que omitió su nombre por seguridad.

La misma persona agregó que de acuerdo a videos de una cámara de seguridad y un testimonio, se confirmó que entre las 8:30 y 9 de la noche se vio a Alejandro a bordo de una patrulla y adelante de ésta, “alguien más conducía su camioneta”.

En un video el testigo señala: “Fue enfrente de Villa del Real, vi una patrulla y ahí iba  atrás del asiento del copiloto. Su pick up estaba golpeada de la carrocería y alguien más la iba manejando. Nunca me imaginé que alguna patrulla te iba a levantar para robarte dinero y pues… matarte.

“Yo le vi la cara de tristeza. A mí me agüita cuando me para una patrulla y me quita mi dinero. Me han robado”. También se comentó que “testigos vieron a otro policía manejando la camioneta de Alejandro”. 

La patrulla entró al rancho y después se escucharon tres detonaciones

Por la mañana del día siguiente, la familia de Alejandro recibió una llamada en donde les avisaron que “rumbo al Rancho La Avena -que está ubicado en las faldas de un cerro- se había localizado el cuerpo de un joven con parecido al muchacho desaparecido y ya estaba muerto. Se hizo el reporte porque un señor llevó a caminar a sus perros y se dio cuenta del cadáver. De inmediato avisó a las autoridades, aquel martes”. 

La familia al saber que eran policías con quienes se le vio a Alejandro por última vez, tuvieron miedo y desconfianza de hacer la denuncia. “No fuimos porque tal vez ahí también a nosotros nos hacían algo. Lo que queríamos era enterrar a Alejandro y con tal de que nos entregaran pronto su cuerpo no hicimos nada legal, preferimos esperarnos”.

Pasados los funerales de Alejandro, la familia dio inicio a su propia investigación para después entregarla a las autoridades y extender la declaración. Dentro de los materiales que dieron a conocer hubo videos de cámaras y  dos testimonios sobre las últimas horas de vida del joven. 

La familia indicó que sí hay testigos que vieron el momento de la detención, sin embargo han preferido no emitir ningún testimonio por miedo a que también ellos puedan ser afectados. 

De acuerdo a un video en poder de este medio, una persona señala que cerca de la zona donde se encontró el cuerpo de Alejandro, por la noche se escuchó el ladrido de los perros “avisando que algo pasaba”.

“Salí a revisar. Cuando volteo veo que entra una patrulla. Iba rápido rumbo al rancho La Avena, con las luces completamente apagadas. Era una patrulla de las nuevas (azul con blanco), lo que hizo fue entrar y como a los cuatro minutos se dieron tres detonaciones, a los dos minutos de esas detonaciones, la patrulla salió con farolas encendidas”. El testigo también dijo que los hechos descritos se suscitaron aproximadamente a la una de la madrugada.

También se mencionó que después de haber visto cómo la patrulla se dirigía con rumbo al rancho, llegó otra pero se quedó a mitad del camino. 

Muerte por proyectil de arma de fuego: Necropsia 

Muerte por proyectil de arma de fuego, señaló la necropsia. De acuerdo a una copia del documento, se registró un balazo en la cabeza, otro más en el pecho y un tercero en el cuello. 

“Herida con características de orificio de entrada por proyectil de arma de fuego que mide 5 milímetros de diámetro localizado en la región occipital a medio centímetro a la derecha de la línea media posterior.

“Se localizó también una herida con características de orificio de salida por proyectil de arma de fuego que mide 10 milímetros por 5 milímetros. Se estableció que fue una herida vital, perforante el proyectil siguió un trayecto ascendente y de izquierda derecha”, se lee en el documento.

Entre otros datos, la necropsia señala que se detectaron también excoriaciones irregulares recientes localizadas en región frontal derecha, así como una excoriación irregular reciente localizada en la región frontal izquierda. Además de “múltiples excoriaciones distribuidas en la región facial apergaminadas”. 

Se sumó una excoriación irregular por arrastre además de una esquimiosis violácea y “en el cráneo se identificó un hematoma una laceración”. De acuerdo a los familiares que reconocieron el cuerpo, “era evidente la violencia física”. 

“Se les pasó la mano y optaron por quitarle la vida a balazos”

“Creemos que le quisieron sacar dinero y no se dejó, posiblemente por eso comenzaron a golpearlo, se les pasó la mano y optaron por quitarle la vida a balazos. No estamos seguros si fueron los municipales pero sí de que tuvieron algo qué ver”, comentó a este medio, otro familiar. 

Por su parte, el Ministerio Público se comprometió dar a conocer los avances de la investigación a la familia en 15 días. Sin embargo, más de un mes después fueron los familiares de Alejandro quienes pidieron información al no ser contactados. La respuesta fue negativa. “Aún nada se sabe”, les dijo la autoridad. 

“Hace aproximadamente, semana y media fuimos a Derechos Humanos de la Procuraduría, quienes cuestionaron al ministerial por qué no se sabía nada del caso si ya había pasado más de un mes, pero no hubo explicación.

“Preguntamos si aún no habían conseguido los números de unidad que estuvo por esos rumbos aquella noche. De esos carros no hay muchos, tal vez hay cuatro. Pero nos dijeron que no había información. Preguntamos si era eso o no querían darla y no supieron responder en el Ministerio”, agregó el familiar. 

Aunque la Procuraduría advirtió que si el Ministerial no tiene avances en el caso se abrirá una carpeta de investigación en su contra, a más de un mes de la ejecución de Alejandro, la familia sigue sin tener información y ni siquiera un avance. 

La Procuraduría se comprometió a implementar medidas de protección en los domicilios de los familiares, con el objeto de salvaguardar sus derechos fundamentales y evitar daños de imposible o difícil reparación, de acuerdo a un documento en poder de esta reportera. 

El 15 de mayo pasado pasado la titular de la Procuraduría de justicia del Estado, Perla del Socorro Ibarra Leyva ordenó un plazo de 48 horas para que se dictarán medidas de protección a dos familiares de Alejandro.

Lo anterior después de haber realizado la denuncia por la desaparición forzada y posterior ejecución de Alejandro, en donde también se señaló como probables responsables a elementos policiales. Es preciso mencionar que las autoridades sabían que algunos miembros de la familia temían su seguridad e integridad física.

Sin embargo a ninguno de estas personas se les brindaron las medidas de seguridad necesarias. Dentro de las cuales se pidió que se realizarán recorridos de vigilancia incluidos en las peticiones hechas por escrito pero no se les dio cumplimiento. 

También se informó a este medio que presentaron el caso ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos, que ofreció medidas cautelares y citó a los familiares para hacerlas válidas. Sin embargo, “al ir a la Comisión nos dieron a entender que no las necesitábamos”, señaló un familiar. 

Intimidaciones y amenazas

Por ahora la familia se encuentra en un estado de vulnerabilidad porque ya ha habido intimidaciones y graves amenazas, a decir por las personas que las han padecido.

De acuerdo a lo informado a este medio, el domicilio que está registrado en el INE de Alejandro, ha sido vigilado constantemente por elementos de la policía municipal, quienes pasan constantemente por la zona. 

También se dio a conocer que hace algunos días una patrulla detuvo al hermano menor de Alejandro, a quien querían subir a la unidad de forma violenta.

“Se lo querían llevar pero comenzó a llegar mucha gente y fue así como los detuvieron. Pero sí le quitaron dinero. Un par de días después, la misma patrulla estuvo justo enfrente del trabajo de él. Después de esto, la semana pasada, dos hombres le tomaron fotos y después lo amagaron con armas de fuego.

“Esto no se puede denunciar, porque el problema es que no hay a quién recurrir si son las mismas policías las que atacan. Lo que queda es buscar asilo para él en Estados Unidos ante la amenaza de muerte. Ya sabemos qué le van a querer hacer algo”. 

Hasta este momento, la familia continúa las investigaciones de manera particular, preguntando con vecinos de la zona, buscando cámaras que hubieran funcionado ese día y poder encontrar por lo menos el número de patrulla, ya que aunque ese tipo de registro puede ser obtenido por las autoridades, el caso sigue estancado sin ni siquiera informar una posible hipótesis del porqué de la ejecución de Alejandro.

Incluso la familia ya envió una carta al Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, la cual fue respondida el 10 de junio pasado y firmada por Leticia Ramírez Amaya, Directora de Atención Ciudadana en donde se comprometió a darle seguimiento al caso, pero esto tampoco ha sucedido.

Alejandro tenía 31 años. No fumaba, no bebía alcohol y no usaba drogas. Era mecánico y no se metía en problemas, es como lo recuerda su familia. Además de su esposa, sus hijos de seis y diez años de edad le sobreviven y se han quedado en el desamparo. 


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Emma Martínez

Periodista e investigadora social. Especialista en Política Internacional, Historia militar y del combate siglos XX y XXI. Líneas de investigación: Conflictos bélicos de Medio y Próximo Oriente, terrorismo, ejecuciones extrajudiciales, tortura y desaparición forzada por parte de Fuerzas Armadas Mexicanas.