(15 de julio, 2019. Revolución TRESPUNTOCERO).- Braulio salió como todas las tardes, después de la escuela, rumbo al puesto de tortas que atendía su madre, en el paradero del Metro Pantitlán. Ella lo vio llegar, la distancia que los separaba era de 80 metros -aproximadamente-.

La madre continuó atendiendo a los clientes y 10 minutos después al ver que su hijo no llegaba al punto de encuentro comenzó a buscarlo pero nunca más lo volvió a ver. Hace casi dos años, el 28 de septiembre de 2016, Braulio Bacilio Caballero, de 13 años de edad desapareció.

Braulio cursaba el segundo año de la secundaria al momento de su desaparición, comentó a Revolución TRESPUNTOCERO su padre, Miguel Bacilio. “Ese día como todos fue a la escuela, regresó a la casa y después de comer se dirigió a ver a su mamá. El recorrido que hizo fue de Nezahualcóyotl al paradero.

“La desaparición fue aproximadamente a las seis de la tarde. Su mamá pidió que se voceara pero no hubo resultado. A partir de ahí comenzamos a buscarlo y el 29 de ese mes se levantó la denuncia pero sin poder entregar una pista de lo sucedido. Pareciera ser que nadie vio nada y hasta ahora seguimos con esa incertidumbre”.

Los padres de Braulio también dieron parte a la escuela y a sus amigos, esperando poder encontrar algún dato que pudiera indicar qué había pasado con el menor, pero tampoco sirvió de nada. En un primer momento acudieron a instancias del Estado de México pero se negaron a ayudarlos, ya que la desaparición había sido en la Ciudad de México.

Recurrieron al Centro de Apoyo a Personas Extraviadas y Ausentes (Capea). En donde, a decir por Miguel, hubo “mucha indiferencia” por parte de las autoridades encargadas de brindarles ayuda. “Aún cuando están para ayudarnos, nos dimos cuenta que no tenía un mínimo interés en hacerlo”, comentó.

Capea tomó la denuncia en sus manos y entregó un fotovolante a los padres, a partir de ahí ellos fueron los únicos que comenzaron la búsqueda del menor, sin acompañamiento. “Yo pensé que ellos harían algo, que investigarían y actuarían en consecuencia pero no fue así”, a los padres de Braulio los dejaron solos.

El Centro pidió a los padres que ellos buscaran al menor con familiares, amigos y en la escuela, así también que lo hicieran en el lugar donde desapareció, “algo que les correspondía a ellos hacer, nos mandaron a nosotros a hacerlo”, señaló Miguel.

Sin embargo, los padres lo hicieron y trataron de abarcar la mayor cantidad de zonas, pero no obtuvieron ningún resultado positivo. “Sin apoyo alguno buscamos a nuestro hijo consumiendo poco a poco tiempo, economía y abandono de nuestros trabajos para dedicarnos solamente a su ubicación”.

Aquel 28 de septiembre, la madre de Braulio recurrió a la Alerta Amber, sin embargo, se la negaron. La explicación que le dieron fue que había pasado poco tiempo y que tenía que esperar 72 horas para que se pudiera activar.

Pasado ese tiempo, la madre pidió nuevamente la activación. La respuesta en ese momento fue que ya nada se podía hacer porque había pasado el lapso que se requería para solicitarla. “A mí me molestó muchísimo. Primero que faltaba tiempo, después que había pasado ya. Eso me dio mucho coraje y tuvimos que continuar solos la búsqueda”.

Miguel, hace una pausa, la voz se le corta, respira para contener las lágrimas y continúa. “Ha pasado mucho tiempo y la desilusión se apoderó de nosotros, porque van surgiendo más problemas y ya van casi tres años y de Braulio no sabemos nada”.

En abril pasado, el padre del menor asistió a revisar la carpeta de investigación acompañado de una abogada, lo que encontraron fue que estaba completamente vacía. No había seguimiento del caso. No se había desarrollado ninguna investigación.

Anteriormente, en agosto de 2018, a Miguel lo citaron para avisarle que “le darían carpetazo” a la desaparición porque no había línea de investigación. “Qué más podía hacer, estaba solo y nada más hacía lo que mis posibilidades me permitían. Lo único que nos quedó fue continuar en redes sociales, tratando de obtener alguna señal o respuesta”.

Ante la presión de la abogada que da acompañamiento al caso de Braulio y otros más de desaparición en la Ciudad de México, es que la Fiscalía activo, apenas, en abril pasado, la alerta Amber.

“Después de más de dos años se activó. Yo le digo a las autoridades que siento que esto fuera una burla porque todo el proceso que se debió hacer desde el principio a penas está empezando a estás alturas. En el mejor de los casos yo espero que mi hijo esté bien. ¿Qué puedo esperar ya ahorita?

“Las autoridades nunca nos han apoyado, muchas familias estamos solas pasando por una grave situación y es esencial para nosotros recibir ayuda. Ellos solamente se enfocan a ciertos puntos de escritorio, de ahí para afuera los que sufrimos y andamos caminando, somos los familiares”, dijo Miguel.

La familia de Braulio, aunque intenta mantener el optimismo, cree que la situación sería diferente si las diligencias adecuadas se hubieran hecho de inmediato, “años más tarde la situación se complica aún más”, señalan. Aunque se pidió revisión de cámaras y les dieron acceso a éstas, nuevamente las autoridades abandonaron a los padres del menor e hicieron solos el trabajo, lo cual provocó que derivado de la inexperiencia, no pudieran encontrar datos que ayudaran a la investigación.

“No teníamos que hacerlo nosotros para eso hay policía de investigación. Ya con los datos que se están aportando debieron ser ellos quienes analizaran los videos. Yo los vi pero además de no saber cómo hacerlo tenía presión y nervios, no logré nada.

“Tiempo después recordé que hay una cámara que enfoca directamente al lugar, pero tristemente en mi desesperación no ubiqué ni siquiera el momento en el que se supone él llega ahí. Eso se perdió porque borran los videos. Eso correspondía a las autoridades, no lo hicieron lo evadieron”, agregó Miguel.

La familia de Braulio forma parte del colectivo Hasta Encontrarlos CDXM, un grupo que surge a partir de la grave problemática de la desaparición forzada en la capital del país. Quienes ante la negativa de las autoridades a buscar a sus familiares han decidido unirse para hacer presión, pero también para realizar búsquedas en conjunto y conseguir mayores datos de sus desaparecidos.

Durante estos meses de un nuevo gobierno, las familias observan que las búsquedas e investigaciones sobre los casos, no han mejorado. “Continúan evadiendo sus responsabilidades. No hay líneas de investigación. Las promesas siempre son que ‘van a trabajar’ y que ‘no nos preocupemos’, pero han pasado siete meses y seguimos con lo mismo y sin nada que nos sorprenda”, agregó Miguel.

Miguel hace un balance del nuevo gobierno y concluye que en cuanto a la búsqueda de personas, “hay muy poco trabajo y pocas respuestas y la mayoría de estas son negativas”.


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Emma Martínez

Periodista e investigadora social. Especialista en Política Internacional, Historia militar y del combate siglos XX y XXI. Líneas de investigación: Conflictos bélicos de Medio y Próximo Oriente, terrorismo, ejecuciones extrajudiciales, tortura y desaparición forzada por parte de Fuerzas Armadas Mexicanas.