(22 de julio, 2019. Revolución TRESPUNTOCERO).- A mi mamá todo el mundo la conocía como la señora de la virgen, con sus más de 70 años, ella se dedicaba a realizar labores de acompañamiento en la iglesia, como mi hermana y yo trabajábamos ella estaba, generalmente, sola en la casa o en la iglesia. los vecinos solían buscarla cuando había enfermos o para rezar los rosarios del difunto.

En la zona en la que vivíamos empezó a incrementarse la inseguridad y la delincuencia juvenil a partir del 2010. Un año y medio antes de que se llevaran a mi mamá nos habían realizado una llamada para extorsionarnos, también recuerdo otra llamada donde me dijeron que tenían retenida a mi hija, pero yo no tengo hijos. 

Otra vez llamaron preguntando por los primos que tenemos en Estados Unidos, esa información nunca la compartíamos con nadie, pero en ese momento no le di mucha importancia, fueron llamadas esporádicas, nunca fueron para nosotras señales o indicios de que podíamos sufrir un daño, era parte de vivir donde vivíamos. 

La última vez que vi a mi mamá salía a celebrar una fiesta religiosa, se despidió y me dijo que regresaba temprano. 

Entrada la noche y cuando vimos que no regresaba salimos a buscarla, pero nadie nos dio razón de ella, fueron tres días de intensa búsqueda y de acercarnos a las autoridades sin ningún tipo de proceso o respuesta. 

Recibimos una llamada donde nos pidieron que dejáramos de buscarla o de lo contrario no la volveríamos a ver, que nos quedáramos calladas y que hiciéramos lo que nos pedían, pero para ese momento ya teníamos el caso en las autoridades y todo el barrio y comunidad sabían lo que estaba sucediendo. 

Tres meses después cuando se había olvidado el caso en el barrio y en la parroquia recibimos una llamada donde nos pedían juntar un dinero para su rescate, entonces lo más rápido que pudimos lo reunimos pero seguimos teniendo el acompañamiento de las autoridades, en la siguiente llamada, yo según las instrucciones que recibí del policía de investigación, les pedí que quería hablar con mi mamá… Recuerdo el silencio al otro lado y la voz que me decía, que ya no buscara más y que no me iban a volver a llamar. 

Ha pasado un año y aún sigo buscando, al parecer mi caso no fue nunca tratado como un secuestro ante las autoridades y como lo catalogaron de desaparición no hubo ninguna respuesta o activación de protocolo. 

Testimonio aportado a Idheas por una integrante del colectivo uniendo esperanzas. Junio de 2017

De acuerdo con el Diagnóstico: Mujeres desaparecidas en el Estado de México, realizado por Idheas, el secuestro de mujeres es un delito que está presente en los 18 Juzgados de Control del Estado de México.

Es preciso mostrar que el total de asuntos radicados por el delito de secuestro contra mujeres es de 291 casos (desde 2010 hasta diciembre 31 de 2017), mientras que el número de sentencias condenatorias solo alcanza los 101 casos, lo que quiere decir que únicamente se ha sancionado el 34.7% de los casos. 

“Los Juzgados de Control del Estado que reciben un mayor número de casos, por encima de los 20 asuntos radicados, son en su orden: Toluca, Ecatepec, Chalco, Nezahualcóyotl, Tlalnepantla y Cuautitlán Izcalli. Sobre las sentencias condenatorias, aunque se repiten casi los mismos municipios, no siempre tiene relación directa con el mayor número de casos, son en su orden: Toluca, Chalco, Nezahualcóyotl, Ecatepec y Tenango del Valle. 

“La tendencia visible es creciente desde 2010 hasta 2014 y decreciente desde 2015 hasta la fecha. Sin embargo, podrían existir casos de secuestros extorsivos contra mujeres que no hayan sido denunciados, debido a la posible existencia de colusión en el delito por parte de servidores públicos, o bien a malas prácticas en la investigación u omisión de las autoridades en los protocolos pertinentes”, señala el documento revisado por Revolución TRESPUNTOCERO. 

Aunque se reportó la categoría de asuntos por el delito de secuestro con modificatoria de agravante contra mujeres (con 16 casos), el Poder Judicial no ha señalado ninguna sentencia condenatoria sobre estos casos.

De acuerdo con Idheas, debido a que el delito de desaparición forzada y desaparición por particulares no está contemplado en el Código Penal del estado es posible inferir la existencia de casos que pudieron haber sido llevados como secuestro o privación de la libertad, conductas tipificadas como delitos en el Estado de México. 

En suma, “es posible afirmar que la impartición de justicia en materia de desaparición de mujeres y niñas en el Estado de México es inoperante ya que el delito no ha sido tipificado en el código penal. Esta situación se agudiza debido a la poca capacitación de las y los funcionarios públicos en materia de búsqueda de personas desaparecidas y de investigación del delito de desaparición forzada y desaparición por particulares”.

Frente a las sentencias condenatorias impartidas en los delitos de privación de la libertad y secuestro, el Poder Judicial del Estado reporta un total de 936 y 1,300 sentencias, respectivamente, entre el año 2006 y el 31 de marzo de 2017, manifestando no disponer de las cifras desglosadas por sexo. 

En la solicitud de información actualizada hasta diciembre 31 de 2017, el Poder Judicial indicó que en total, hasta esa fecha se presentaban 347 sentencias condenatorias por privación de la libertad contra mujeres y 585 sentencias condenatorias por secuestro contra mujeres.

La investigación indica que, mientras que el número de denuncias ante el Ministerio Público por los delitos de secuestro y privación de libertad de hombres y mujeres aumentaron en el periodo estudiado, pasando de 42 denuncias en el 2006 a 254 denuncias en el 2016; las Sentencias emitidas por el Poder Judicial del Estado de México disminuyeron. 

“En efecto, se observa que decrece el número de sentencias por el delito de privación de la libertad, pues pasaron de 140 en el 2006 a 19 en el 2016. A su vez, las sentencias por el delito de secuestro fueron 95 durante el 2006, con un comportamiento creciente hasta el año 2014 con 254 denuncias, para luego ir decreciendo a solo 19 sentencias durante el año 2016”.


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Alfredo Acosta