(29 de julio, 2019. Revolución TRESPUNTOCERO).- El 13 de septiembre de 2016, Nisa Mickens y Kayla Cuevas iban caminando por una calle tranquila en Brentwood cuando fueron vistas por varios integrantes de la MS13 que se movilizaban en varios vehículos. Cuevas supuestamente había desafiado a uno de ellos en el pasillo de su escuela, y la MS13 le “había dado luz verde”. Mickens no tenía nada que ver con el problema; ella se convertiría en el daño colateral del afán de la pandilla por reafirmar su dominio.

Los chicos de la MS13 detuvieron sus vehículos, salieron y golpearon a las dos chicas hasta matarlas. Arrastraron el cuerpo de Mickens y lo dejaron junto a una cerca al lado de una escuela. 

El cuerpo de Cuevas quedó detrás de una casa cualquiera cerca de un callejón sin salida a pocos metros (Cavallier, 2016). Los cuerpos de las dos chicas tenían tantos golpes que en un inicio la policía pensó que las había atropellado un auto. Los homicidios hicieron parte de la oleada de homicidios cometidos por la MS13 en el condado de Suffolk, Long Island. De 45 muertes violentas en un lapso de 18 meses desde comienzos de 2016, 17 tenían que ver con la pandilla (Sini, 2017), dio a conocer InSight Crime. 

La Mara Salvatrucha (MS13) es la pandilla más grande y temible del hemisferio, que se encuentra en un constante estado de sofisticación. Esta serie de investigaciones en curso aborda esta evolución desde varias perspectivas.

“Tras unos inicios relativamente modestos en Los Ángeles en los años ochenta, se ha extendido a más de media docena de países y se ha convertido en el centro de atención de los organismos de seguridad en los dos hemisferios. A pesar de estos esfuerzos, la MS13 continúa siendo una amenaza persistente y muestra signos de querer expandir su portafolio criminal”, señala el informe La MS13 en América. Cómo la pandilla callejera más notoria del mundo escapa a toda lógica y se resiste a ser destruida, realizado por InSight Crime y revisado por Revolución TRESPUNTOCERO.

La MS13 es un fenómeno esencialmente urbano, con células que operan en dos continentes

La MS13 tiene entre 50.000 y 70.000 miembros, los cuales se concentran sobre todo en las áreas urbanas de Centroamérica o en lugares por fuera de la región donde hay una gran diáspora de centroamericanos. 

En Honduras y Guatemala, la pandilla sigue siendo en gran parte urbana. En El Salvador, sin embargo, se ha extendido a zonas más rurales. La expansión por fuera de las zonas urbanas también ha ocurrido en ciertas áreas de Estados Unidos, especialmente en Long Island y Carolina del Norte, y cada vez más en California. La pandilla ha aparecido también en Europa, específicamente en zonas urbanas de España e Italia. El tamaño de la pandilla en estas áreas varía bastante, dependiendo de los esfuerzos de los organismos de seguridad y de patrones migratorios no relacionados con la pandilla.

La MS13 es una organización social y una organización criminal

La MS13 es un fenómeno complejo. La pandilla no busca tanto generar ingresos, sino más bien crear una identidad colectiva que se construya y refuerce por experiencias compartidas, a menudo de carácter criminal, en especial actos de violencia y expresiones de control social. La MS13 se basa en una noción mítica de la comunidad, así como en el concepto de equipo y en una ideología basada en su sangrienta lucha con su principal rival, la pandilla Barrio 18, para mantener una organización social y criminal enorme y débilmente estructurada, señala la información.

La MS13 tiene dos polos de poder: en Los Ángeles, donde se fundó; y en El Salvador, su cuna espiritual, donde residen muchos de sus líderes históricos. Pero la pandilla no tiene un solo líder o un consejo de líderes. Por el contrario, es una federación con varios niveles de líderes que interactúan, obedecen y se responden entre sí en momentos diferentes, dependiendo de las circunstancias. 

En términos generales, la mayoría de las decisiones son tomadas por células individuales, denominadas clicas. En algunas áreas, los miembros de más alto rango conforman un consejo de líderes, pero no todas las áreas cuentan con uno de estos consejos. En Los Ángeles, la MS13 está subordinada a la pandilla carcelaria conocida como la Mafia Mexicana. 

En El Salvador, la pandilla también es dirigida desde la cárcel por su propio consejo de líderes. En la Costa Este de Estados Unidos, la pandilla no cuenta con un consejo, aunque gran parte de sus cabecillas provienen de líderes de pandillas establecidos en El Salvador. Debido a que una gran parte de estos líderes se encuentran en las cárceles, les es sumamente difícil imponer el control total sobre los pandilleros rasos.

La violencia de la MS13 es brutal y deliberada

La violencia es central para la MS13 y por eso se ha convertido en objetivo de los organismos de seguridad de Estados Unidos, Centroamérica y otros lugares. La violencia es un elemento fundamental del ethos de la pandilla, de su modus operandi y de las pruebas y castigos para sus miembros. La violencia también permite generar cohesión y camaradería dentro de las clicas. 

Este uso de la violencia ha contribuido a mejorar la marca MS13, lo que le ha permitido expandirse en tamaño y en alcance geográfico, pero le ha impedido ingresar en economías criminales más sofisticadas y lucrativas. Sus potenciales socios perciben a la pandilla como un objetivo poco fiable y demasiado visible, una percepción que se ve reforzada por los actos violentos de la pandilla.

La pandilla misma ha intentado implementar reglas para controlar el uso de la fuerza. La mayoría de los asesinatos deben ser aprobados desde los más altos niveles, pero, esta es a menudo una tarea marginal, que refleja lo que al parecer es un desprecio por la vida humana. 

“Además, el mismo sistema que pretende controlar la violencia suele generar más violencia, pues no llevar a cabo una orden que ha sido aprobada se convierte en causa para una acción disciplinaria interna”, de acuerdo con la investigación.

Incluso entre los analistas mejor informados, no hay consenso sobre quién o qué es la MS13. Para algunos analistas, es un grupo criminal organizado que tiene una estructura jerárquica (Logan, 2009), miembros especializados (Boraz, 2006), capacidad transnacional (Sullivan, 2006) y una ideología clara que la hace similar a un movimiento insurgente (Manwaring, 2005). Para otros académicos y analistas, la MS13 es más bien una expresión social de desesperación (Arana, 2005), un grupo que comete crímenes y se propaga a nuevos territorios por necesidad y circunstancias sociales (Wolf, 2012) (Cruz, 2017), movido por la inseguridad y la vulnerabilidad de la juventud en todo el continente americano (Amaya, 2014), así como por la exclusión social (Savenije, 2009).

El modus operandi de la MS13 

El modus operandi de la MS13 se enfoca en controlar el espacio físico, usualmente mediante la violencia extrema. Ese espacio físico tiene un valor tanto real como simbólico, y la organización se sustenta en ambos. A nivel material, la pandilla subsiste de los ingresos provenientes de ese territorio. A nivel simbólico, ese territorio es lo que sostiene la idea de lugar de la pandilla, la noción mítica de “el barrio” que permite atraer más reclutas. La mezcla de estos dos elementos lleva a la pandilla a cometer actos de violencia bárbaros y aparentemente sin sentido, así como a desarrollar vínculos sociales y políticos con la comunidad en la que opera.

Sicariato

Hay rumores persistentes sobre la participación de la MS13 en sicariato, y algunos expertos afirman que la pandilla ofrece activamente ese servicio a otras organizaciones criminales. Más aún, la alta incidencia de homicidios en zonas controladas por pandillas o que tienen conexión con ellas confiere credibilidad a esas afirmaciones.

“Sin embargo, no tenemos evidencia concluyente de la participación de la MS13 en el uso de su personal de manera regular o sistemática para ese servicio. La pandilla sí ofrece muchos servicios a otras organizaciones criminales en términos de personal preparado, infraestructura y escondite.

“La pandilla tiene fuerte presencia en zonas urbanas importantes, donde están las bases de otros grupos criminales, así como en las prisiones. Tiene armas, vehículos y demás infraestructura necesaria para ejecutar labores criminales. Tiene personal, soldados que matan de manera regular, así como servicios de inteligencia y, como se señaló en el caso de Honduras, fuertes conexiones con las autoridades. Dichas conexiones también existen en El Salvador y en Guatemala. Su participación en cualquier delito ofrece camuflaje para cualquier grupo externo que desee mantener en secreto su participación”, informó InSight Crime.


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Emma Martínez

Periodista e investigadora social. Especialista en Política Internacional, Historia militar y del combate siglos XX y XXI. Líneas de investigación: Conflictos bélicos de Medio y Próximo Oriente, terrorismo, ejecuciones extrajudiciales, tortura y desaparición forzada por parte de Fuerzas Armadas Mexicanas.