Los cuerpos se acumulan en la calle, afuera de los cines, restaurantes y comercios. El mundo como lo conocemos llega a su fin. La peste trae consigo a los drones y a la Gran Inteligencia, que controla todo, alimentándose de millones de entradas diarias que los ciudadanos están obligados a publicar en la red. Solo hay dos prohibiciones: no salir de la ciudad y nunca hablar de los muertos.

En este escenario distópico encontramos a Jacobo, un hombre atormentado que se enfrenta al fantasma de su madre, quien lo persigue para exigirle que vengue su muerte. En el viaje por encontrar al asesino, se sumerge en las zonas más profundas de la psique humana y en los abismos de una sociedad compuesta por identidades vacías que únicamente podemos conocer a través de una pantalla.

Retrato de mi madre con perros (Seix Barral/Planeta, 2019) revela a Daniel Rodríguez Barrón como uno de los más singulares escritores del panorama mexicano actual, capaz de conjugar el horror de la imagen apocalíptica con la belleza simple de la vida. El autor   asegura que su obra es un pequeño homenaje teatral, “una pequeña vuelta de tuerca. Con referencia en Hamlet. Como la madre de Jacobo es actriz, hay un pequeño guiño con el personaje de Shakespeare”. 

Barrón busca que el lector entre en un mundo donde la gente tiene que trabajar desde el celular de manera obligatoria, un mundo donde los personajes están siendo vigilados por medio de drones. Que conozca ese mundo asfixiante el cual solamente encuentra una salida de escape en el mundo teatral que presenta a través de la madre actriz del protagonista.

Donde podemos encontrar representados diversos personajes femeninos del teatro occidental en la madre de Jacobo. La mezcla de lo futurista con el teatro es porque este último es la pasión de Daniel Barrón. “Tenía todos esos personajes que amaba y que vi en escena y fue cuando se me ocurrió que la madre de Jacobo podría ser actriz y representar diversos rostros”. 

La novela es sobre lo difícil que es construir un “yo”, añade el autor. Y cómo ahora los seres humanos estamos fragmentados en el “yo del Instagram, en el yo de Twitter y en el yo de Facebook”. Y se cuestiona si se es todo eso y cómo deconstruimos el ‘yo’ gracias a las redes sociales. 

Sobre este punto, Barrón señala que el mundo de las redes sociales es complicado y “nos adentramos en él con otra ingenuidad”. Sin embargo, no se conoce cuáles serán las consecuencias que traerá consigo ese apego a la vida virtual. Actualmente, comenta, que ya vivimos en un mundo distópico. “Algo nos está pasando como sociedad y comenzamos hacer común las tragedias que podemos observar, casi, en tiempo real por medio de videos. A veces, no me extraña que no sepamos en algún momento qué es real y qué es mentira”. 


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Emma Martínez

Periodista e investigadora social. Especialista en Política Internacional, Historia militar y del combate siglos XX y XXI. Líneas de investigación: Conflictos bélicos de Medio y Próximo Oriente, terrorismo, ejecuciones extrajudiciales, tortura y desaparición forzada por parte de Fuerzas Armadas Mexicanas.