(23 de octubre, 2019. Revolución TRESPUNTOCERO).- “¡No me lleven, soy maestro!”, gritó el joven frente a un grupo de militares, después no se supo más de él. Comentó un comerciante de la comunidad de Betania, tras la desaparición de Daniel. 

Desde los 17 años, Daniel Ramos Alfaro era instructor voluntario en el Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE) en Michoacán. El 2 de octubre de 2013, fue desaparecido en algún punto entre el poblado de Betania y Nuevo San Martín. 

Rebeca, su madre, creía que esa zona era riesgosa, sin embargo Daniel le aseguró que la gente ya lo conocía y seguiría asistiendo a impartir clases porque “hace falta muchos maestros y hay mucha niñez que no puede aprender. Por eso quiero quedarme para seguir ayudando”.

El joven siempre regresaba los viernes a su casa. Aquella semana no fue así. “Era sábado y no sabía de él. Comencé a preocuparme por mi hijo. Le marqué y no respondió. El domingo, la encargada de Conafe me buscó. Y después me enteré que estaban ya publicando en redes que Dani estaba desaparecido.

“Él salió de Betania un miércoles para ir a San Martín (a dos horas de camino). Yo pido al gobierno que investiguen bien a los habitantes de la comunidad de Betania. Porque son quienes tenían sus cosas. Y su explicación fue que posiblemente un puma lo atacó en el camino; camino que ellos usan para ir a sus compras y nunca les ha pasado nada. La mochila de mi hijo estaba intacta, sin rasguños. Tampoco se encontró ropa rasgada o pedazos de prendas”, comentó a Revolución TRESPUNTOCERO, Rebeca Alfaro, madre del joven desaparecido. 

Aunque la denuncia por la desaparición de Daniel se hizo de inmediato, pasaron 15 días para que las autoridades iniciaran su búsqueda. Además, Rebeca manifestó que las acciones no han sido las adecuadas.

De manera particular, la familia inició la búsqueda a las pocas horas de conocer la desaparición y desde ese momento, comentó Rebeca, ya se había mencionado que podrían haber sido los militares quienes lo desaparecieron. 

“Desde aquella época hasta hoy, el Ejército me envía oficios, para que yo me retracte de mi denuncia y asegure que ellos no tienen nada que ver, con la desaparición de Dani. Pero les respondo que no puedo hacer eso, porque los mismos habitantes han dicho que sí fue así.

“Además, a mí me dijeron que no buscara en la comunidad porque los militares se lo habían llevado. Esto fue dicho por una joven instructora del Conafe quien recabó el testimonio de un habitante que escuchó que gritó: ‘no me lleven soy maestro’ y vio que habían militares”. 

Una persona más señaló que habían sido los militares quienes se lo habían llevado, mientras se encontraban realizando operativos. Rebeca señaló que, un grupo de militares llegó a su casa, meses después de la desaparición, y le prometieron que lo encontrarían.

“Ellos durante un año negaron haber estado en Betania, pero finalmente aceptaron que sí habían estado ahí. Lo anterior, porque en esas fechas, los militares se encontraban realizando operativos para la erradicación de plantíos de marihuana.  

“A las dos semanas de la desaparición de mi hijo, fui a un retén militar cercano de donde despareció y uno de los encargados, al enseñarle la foto me dijo: ‘él es Daniel. Es maestro en Betania’. Lo conocían pero hasta la fecha, Daniel sigue desaparecido”.

Rebeca comentó que incluso con este nuevo gobierno, en julio pasado todavía le llegó un documento, entregado por militares, exigiendo que se retracte de los señalamientos en su contra. “No lo haré. Hasta que me presenten pruebas y me ayuden a encontrarlo porque hasta ahorita no se sabe nada de Daniel”.

La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH), que da acompañamiento al caso asevera que, “la evidencia apunta a que el Ejército mexicano tuvo participación en estos hechos. A más de cinco años de su desaparición, el Estado mexicano no ha podido esclarecer el destino o paradero de Daniel, y no ha logrado identificar o llevar a la justicia a ninguno de los perpetradores”.

Por la desaparición de Daniel, la Comisión inició un expediente de queja en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, mismo que intentó ser cerrado por la CNDH. “Tras años de incertidumbre, personal de ese Organismo Público citó a los representantes de Daniel Ramos a una reunión, en donde se informó que estaban por cerrar la investigación del caso. 

“A la par, esta institución hizo de conocimiento de la representación de Daniel que su investigación se había limitado a la lectura del expediente que obra en la Fiscalía General de la República por la desaparición de Daniel, y que la única autoridad investigada fue la Secretaría de la Defensa Nacional —a pesar de que la CMDPDH había solicitado a la CNDH que investigaran a todas las autoridades involucradas”.

Frente a la falta de voluntad, y la evidente intención de cerrar el expediente con un acuerdo de no responsabilidad, la Comisión Mexicana solicitó al Comité contra las Desapariciones Forzadas que requiriera información adicional al Estado mexicano, y que adoptara medidas precautorias para evitar daños a los derechos a la memoria, la verdad, la justicia, y la reparación de Daniel Ramos Alfaro y su familia.

En virtud de ello, el 24 de septiembre de 2019, el Comité contra las Desapariciones Forzadas de la Organización de las Naciones Unidas, en el marco de la Acción Urgente emitida por el caso de Daniel Ramos, requirió al Estado mexicano:

“Asegurar que cualquier decisión de cerrar el expediente de la investigación de la desaparición del Señor Daniel Ramos Alfaro por parte de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos sea tomada únicamente después de haber agotado el análisis de toda la información alcanzable y la investigación de todas las hipótesis posibles”. 

A los 17 años, Daniel se inscribió como instructor voluntario en el Consejo Nacional de Fomento Educativo en el estado de Michoacán. Siempre quiso ser maestro. Es por ello que cuando cumplió su periodo de voluntariado prolongó dos años más su trabajo y llegó a ser coordinador de instructores.

“Todos los lunes salía muy temprano de su casa en Uruapan con rumbo a Betania donde pasaba toda la semana dando clases”, recuerda su familia. El 30 de septiembre Daniel se despidió al amanecer de su mamá y le dijo “nos vemos el viernes”, pero nunca regresó.

De acuerdo a la información proporcionada por la Comisión, el miércoles 2 de octubre de 2013 el joven partió solo del poblado de Betania con rumbo a Nuevo San Martín. Tenía que recorrer dos horas caminando para llegar a su destino. 

Sobre el caso, el Comité contra las Desapariciones Forzadas instó al Estado mexicano en respuesta a una solicitud de acción urgente, a adoptar medidas cautelares y de protección a la familia y allegados de Daniel, así como aclarar la desaparición e investigar, procesar y sancionar de manera adecuada a los responsables. Ante la falta de voluntad del Estado mexicano, en 2015 y 2016 reiteró las recomendaciones puntuales.

En 2006, Felipe Calderón, envió cerca de 6,500 militares a Michoacán para apoyar a la policía federal a combatir al crimen organizado. “Este fue inició de la guerra contra el narcotráfico que hasta el día de hoy ha provocado más de 70 mil ejecuciones y cerca de 25 mil desaparecidos”, puntualiza la CMDPDH.

En tanto, el Comité de Naciones Unidas se mostró sumamente preocupado por el hecho de que la CNDH tomó una sola declaración de un familiar de Daniel Ramos para orientar su línea de investigación; así como por las omisiones de esa misma Comisión en investigar la responsabilidad del Consejo Nacional de Fomento Educativo y de la entonces Procuraduría General de la República. El Comité también mostró preocupación por el hecho de que la CNDH comunicó la intención de cerrar el expediente cuando todavía no se había realizado la diligencia de búsqueda más relevante en el caso.

En una reciente reunión con el Primer Visitador General de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Ismael Eslava Pérez ordenó mantener abierto el expediente de queja por la desaparición de Daniel Ramos Alfaro, así como investigar a todas las autoridades que pudieran tener algún tipo de responsabilidad en su desaparición. 

La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos celebró el hecho de que Naciones Unidas se haya pronunciado sobre el actuar de un organismo nacional de derechos humanos, y que el Primer Visitador General haya respondido favorablemente a las necesidades del caso

“Exigimos a la CNDH que emita una recomendación en donde reconozca que Daniel Ramos Alfaro fue desaparecido forzadamente por el Ejército mexicano, en un contexto en el que el Consejo Nacional de Fomento Educativo no adoptó las medidas necesarias para garantizar la seguridad e integridad de sus instructores”, se puntualizó.


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Emma Martínez

Periodista e investigadora social. Especialista en Política Internacional, Historia militar y del combate siglos XX y XXI. Líneas de investigación: Conflictos bélicos de Medio y Próximo Oriente, terrorismo, ejecuciones extrajudiciales, tortura y desaparición forzada por parte de Fuerzas Armadas Mexicanas.