Entretenimiento

Revueltas en la memoria

Por: Fernando Luna*

Twitter: @fernandoluna16

Revueltas fue un escritor prolífico y un militante de izquierda absolutamente comprometido: su figura es imprescindible para entender la relación de los intelectuales y las izquierdas “clásicas” con el movimiento estudiantil de 1968. Desde muy joven, Revueltas se adhirió intelectual y emocionalmente al comunismo, lo que en los hechos le significó conocer la represión y la cárcel en repetidas ocasiones

Su obra literaria comprende los géneros de la novela, el cuento y, con menor frecuencia, la poesía. También incursionó en el guión cinematográfico. Fue considerado uno de los mejores narradores de su generación, aún por quienes se podrían situar en las antípodas de sus posiciones políticas, como por ejemplo, Octavio Paz. En particular, es dentro del género novelístico donde se encuentra su mayor contribución a la literatura mexicana, de acuerdo con su biógrafo Álvaro Ruiz Abreu. En este campo destacan obras como Los muros del agua (1941), Los días terrenales (1949) y El apando (1969).

Su obra literaria nunca estuvo desligada de su militancia política, que en gran medida se encuentra vertida en sus relatos. Su trayectoria dentro de la izquierda mexicana condensa las grandes turbulencias que condicionaron las formas en que ésta se desarrolló a lo largo del siglo XX y que en mucho, más como inercias culturales que como preceptos ideológicos, siguen condicionando su existencia actual.

Revueltas atravesó desde el dogmatismo estalinista hasta la firme disidencia frente al llamado “socialismo real”, pasando por el lombardismo y su eterno llamado a la “unidad a toda costa” de la clase obrera con la burguesía nacionalista para después romper de raíz con esta postura, inaugurando el sinuoso camino hacia la búsqueda de la verdadera cabeza del proletariado que pudiera romper al fin con la explotación capitalista, encubierta en la ideología de la Revolución Mexicana.

Fue en medio de ese agitado trayecto que Revueltas se encontró con la emergencia del movimiento estudiantil de 1968. Aún sin ser universitario, fue uno de los primeros intelectuales en no sólo simpatizar sino militar en la causa de los jóvenes. Así también, fue de los primeros en darse cuenta de lo irresoluble del conflicto: debido al carácter fuertemente autoritario del régimen priista, las demandas civiles y democráticas del Consejo Nacional de Huelga devenían en un desafío mayúsculo que el gobierno no podía soportar.

Sin embargo, Revueltas no claudicó y acompañó al movimiento a su trágico desenlace: la brutal represión y la cárcel, de nuevo. Los estudiantes no lo olvidaron: “Ay José, cómo me acuerdo de ti en estas Revueltas”, se podía leer en una de las pintas de la huelga de la UNAM en 1987, más de diez años después de la muerte del escritor.

En 1843, un joven filósofo le escribía a un amigo suyo su opinión respecto a las posibilidades de realización del pensamiento en el mundo moderno. Con cierto escepticismo, el joven anotaba: “Pero, si construir el futuro y asentar todo definitivamente no es nuestro asunto, es más claro aún lo que, al presente, debemos llevar a cabo: me refiero a la crítica despiadada de todo lo existente, despiadada tanto en el sentido de no temer las consecuencias de la misma y de no temerle al conflicto con aquellos que detentan el poder.” El joven filósofo era, por supuesto, Marx. Y con esta frase del pensador comunista se puede englobar la vida y la obra de José Revueltas, pensador comunista mexicano del siglo XX.

Revueltas llevó a cabo la sentencia de Marx hasta sus últimas consecuencias, al punto de que al final de su vida cuestionó abiertamente las tesis leninistas que tanto había defendido en aras de una perspectiva más humanista. Murió en medio de esa búsqueda el 14 de abril de 1976.

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