424915_380555628703060_1818609998_n1

Rodrigo André: inocente en video, culpable para la policía

Por: Calibán Méndez

A Rodrigo André Nieto Bojórquez lo detuvieron mientras caminaba en el Centro Histórico. No rompía vidrios o quemaba mobiliario; sí protestó y gritó consignas contra el presidente Enrique Peña Nieto y por eso duerme, desde el martes 4 de diciembre, en el Reclusorio Norte.

Lo aprehendió la policía del Gobierno del Distrito Federal, que a través de la Procuraduría General de Justicia de DF, busca para este estudiante de licenciatura una pena que ronde los 30 años de cárcel por ataques a la paz pública en su modalidad de “pandilla”.

Su justificación es que este joven de 18 años, quien viajó de Tabasco al Distrito Federal de vacaciones y para visitar a su abuela Silvia Galván, participó en los actos vandálicos de la calle Regina el pasado 1 de diciembre.

Los policías lo relacionan en la toma de declaración con destrucción de propiedad privada; sin embargo, varios videos que circulan en la red acreditan que Rodrigo André fue detenido arbitrariamente en 5 de Mayo y sin que sus actos estén relacionados con los destrozos que han dejado una pérdida económica en el primer cuatro de la ciudad calculada en mil millones de pesos.

Uno de los videos, titulado “Detenciones Arbitrarias en la Ciudad de México #1Dmx” del usuario de Youtube “Imágenes en Rebeldía” –del cual posee una copia REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO– muestra cuando unos 30 policías recorren la calle 20 de Noviembre replegando a manifestantes mientras marchan con ritmo militar.

En el segundo 4 aparece a cuadro Rodrigo André de cabello largo, guayabera blanca y sudadera gris, quien se inconforma por la violencia de los policías; no porta armas, bombas ni tiene el rostro cubierto con paliacates como los agresores.

El video se corta y vuelve a tomar a Rodrigo André caminando durante 4 segundos sobre la banqueta frente a los policías, sin realizar ningún acto ilícito. Son sus últimos segundos como joven libre.

De inmediato, uno de los policías lo toma por la cadera y lo jala hacia atrás. Otros policías lo derriban, mientras las personas que están cerca tratan, sin lograrlo, de defenderlo. Cuando Rodrigo André cae, al menos tres policías lo patean en el suelo.

En otro video, se aprecia cómo el joven está de pie frente a un muro, esperando ser trasladado por un vehículo de la policía con número de identificación A5-066 al Ministerio Público, cuando un policía – sin que haya resistencia del joven – le estrella la cara contra la pared.

Llegó el domingo al mediodía a la agencia 50 del Ministerio Público, donde permaneció hasta las 5 de la mañana del lunes; en ese lapso, sólo comió una vez y no le permitieron recibir un suéter para pasar la noche.

“Sólo lo he visto tres minutos, ahí en el Ministerio Público y está golpeado, tiene la frente inflamada por el golpe y de tanto jalones de cabello que le han dado”, comentó Silvia Gaytán, abuela de Rodrigo André, quien se ha hecho cargo de que nada falte en la defensa de su nieto.

Silvia fue la primera vocera de los familiares de los detenidos; su imagen se difundió por la mayoría de los noticieros del domingo y el lunes exigiendo al entonces jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, la inmediata liberación de su nieto y del resto de los consignados cuya responsabilidad no está plenamente acreditada.

“Él no fue, no lo digo yo, ahí están los videos. Ni siquiera lo agarraron donde dicen que pasó todo. Es cuestión de que se haga justicia, justicia real, no política. Los responsables están afuera y los inocentes, lo que estaban pasando por ahí o defendieron a la gente, adentro”.

La abuelita de Rodrigo André ha aprendido entre vigilias y trayectos a su casa en Xochimilco conceptos como “detenido”, “consignado”, “puesta a disposición” y el que le causa más escozor: “reclusorio”, donde su nieto se juega las próximas tres décadas de su vida.

Lo sabe ella, por eso hace plantones de largas horas afuera del reclusorio y del Ministerio Público, come poco, duerme menos, recaba fotografías, videos, cartas, testigos para su nieto. Lo hace con una voz suave y tranquila, aunque sabe que el tiempo apremia.

“Estoy confiada en que saldrá. Debe salir, él no hizo nada. Ya conseguimos el video, está integrado en las pruebas de inocencia… pero no me lo cuente, yo no lo he visto, y no quiero verlo. Me pondría muy mal ver como le pegan”, dice Silvia.

Mientras las horas corren, Rodrigo André se encuentra en una celda del Reclusorio Norte, asignada por su lugar 44 en la lista de 58 varones  que rindieron su declaración ante la titular del Juzgado 47 Penal de esa cárcel, Patricia Mora Brito.

El plazo se vence, a más tardar, el lunes a las 11 de la mañana. Entonces, la suerte estará echada para el joven de 18 años, cuya inocencia está en video y su culpabilidad en los dichos de los policías.

Sólo hay dos salidas: inocencia o sentencia.

Comentar