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San Judas Tadeo sale para todos. Foto reportaje, audionota, video.

Por Estela Garrido

En los recientes años, la devoción al santo de las causas perdidas ha cobrado mayor relevancia en la vida religiosa de México. La mayoría de los creyentes de ‘San Juditas’, como se le conoce popularmente, no sobrepasa los 30 años de edad y gran parte son hombres.

Por encima de las creencias populares, la veneración por el apóstol de Jesucristo ha tenido más penetración en sectores jóvenes que en los estratos sociales de mayor edad. Según un estudio del Instituto de la Juventud del Distrito Federal (INJUVE), las personas que se ubican en los sectores más vulnerables de la sociedad son los que más sienten devoción por San Judas Tadeo. Con una relación intrínseca a las crisis económicas y sociales, estas clases menos privilegiadas vuelcan sus esperanzas de mejora a la ayuda divina.

Entre 53% y  47% de los hombres de entre 23 y 27 años representan la mayoría de los devotos del santo. El 90% de la muestra –con la que se realizó el estudio de antropología social- realiza una actividad escolar o laboral; el 10% pide trabajo o educación. El estudio revela un dato que deslinda a los seguidores de no querer involucrarse de manera activa en el esquema social: la educación, el empleo y la salud son las tres peticiones que encabezan la lista de demandas.  Cabe resaltar que un número importante de creyentes proviene de delegaciones y municipios de la ciudad de México y del Estado de México consideradas por la Comisión Nacional de Población (CONAPO) como zonas marginadas. Especialmente Iztapalapa, Ecatepec de Morelos, seguido por Naucalpan.

28 de octubre

El metro al fin se detiene en la estación Hidalgo de las líneas 3 y 2 . Teresa baja del tren apresurada, ya va tarde para la misa de 07:00. Al subir las escaleras, abrazando su imagen de bulto de ‘San Juditas’, se encuentra con cientos de personas que se arremolinan para entrar a la Iglesia de San Hipólito.

“De a 10, de a 10 los rosarios, de a 10”, escucha Teresa y corre, se pega a una peregrinación que va cargando al santo en un atril de madera con flores. Sólo logra avanzar unos metros, se resigna y escucha misa con atención sobre la avenida Reforma. Los cohetes acompañan a los peregrinos rezagados que siguen cantando Las Mañanitas.

Enclavada en el centro de la ciudad, la iglesia dedicada a San Judas Tadeo está en la esquina de avenida Reforma e Hidalgo, protagoniza cada día 28 de cada mes una de las fiestas religiosas con más devotos en el país. Y el 28 de octubre, día de la fiesta principal del santo, la aglomeración de fieles no es la excepción.

Elizabeth Maya, vestida con pantalones de mezclilla y tenis blancos, camina de la mano de su hijo Josué. Cada mes acude al templo desde hace siete años, cuando pidió ayuda por su niño sordo. El recorrido desde Iztapalapa lo hace en compañía de su familia, la cual, a bordo de una camioneta blanca, trasladan la imagen de casi dos metros del santo. Su hermano le grita que se apresure, con tatuaje de la “Niña Blanca” en la pantorrilla, reúne a los niños y empiezan a caminar juntos.

Para otros, el trayecto es más largo y menos cómodo. Miguel Ángel Sixtos ha caminado por seis horas desde Ecatepec para cumplir su manda. Cabeza rapada con mohicano engomado, sudadera negra y tatuaje en el cuello, acude desde hace ocho años cuando prometió visitar a ‘San Juditas’ cada mes si lograba salir de las drogas. “Ahí vamos saliendo del activo, ahí vamos”. Cansado y con ojos soñolientos se recupera en la valla metálica afuera de la iglesia.

Las campanas del templo novohispano anuncian la siguiente misa, llegan más procesiones cargando al apóstol de Jesucristo, el patrono de las causas difíciles, razón por la cual se lo considera uno de los santos patronos más invocados.

Catalina Barrera lucha por entrar al inmueble entre empujones y gritos de los ambulantes que están apostados afuera del atrio entorpeciendo la entrada. Para ella, nacida en Colombia, éste es el primer año que vive en México. “Viví muchos años en Estados Unidos y una compañera de trabajo me enseñó la devoción a San Judas. Un día tuve un caso muy difícil, le fui a hacer oración, la novena, y se resolvió. Desde ahí me volví fanática y con devoción a San Judas”, asevera. Catalina temía su deportación, y asegura fervientemente que el santo le hizo el milagro y solucionó su situación migratoria.

Los niños vestidos con túnicas verde y blancas se vuelven estandartes de familias completas que intentan acercarse a las bocinas. La celebración comienza y todos se persignan, incluso los ambulantes cesan sus ofertas y escuchan las palabras del sacerdote.

Para Rafael, éste es el cuarto año vendiendo ‘San Juditas’. Él llegó desde las 19:00 horas del sábado 27 para instalar sus dos puestos con imágenes de bulto, rosarios, llaveros y retratos. “También soy devoto de ‘San Juditas’, ‘ora si que pues yo lo hago y me trata bien, en cualquier lado me pongo a vender. Le tengo mucha fe a los ‘Juditas’, porque con eso me mantengo”, aseguró.

En promedio, Rafael vende mil 200 imágenes de bulto del santo en un día. La mayoría de yeso, el comerciante ofrece cuatro tamaños desde 25 hasta 150 pesos. A lado de su hija, resiste las cargas de los fieles que buscan un lugar. Les espera una jornada larga.

El sol de mediodía hace estragos y algunos fieles esperan a que la multitud disminuya abatidos en las banquetas. Cansados por la larga caminata, algunos aprovechan la promoción de cuatro sincronizadas por 10 pesos.

Erick Alfonso espera tranquilo en una banqueta, viste una playera negra sin mangas, cabeza rapada, cicatrices en manos, brazos y cráneo, además de un sinnúmero de tatuajes, sonriente cuenta orgulloso los tres años y ocho meses que lleva en libertad: “Cero maldad, cero maldad”. Con apenas 23 años, Erick ha estado dos veces en el reclusorio, por “andar con malas compañías”.

“Sólo le pido por la banda, para que la cuide”, con un tatuaje que abarca prácticamente toda su espalda, Erick no carga ninguna imagen del santo. Lo lleva en la espalda desde que le cumplió el milagro de sacarlo de la cárcel. Solo, desde Tlanepantla, espera un poco perdido para intentar entrar al templo. No se decide, vuelve a sonreír y camina sin rumbo hacia la masa de personas que se arremolinan.

Durante el día, un promedio de 14 mil 400 personas visitan fervientemente a San Judas Tadeo en busca de trabajo, salud, rehabilitarse de las drogas, un milagro que alivie su situación difícil o pedirle que deje en libertad a algún ser querido. Un milagro que alimente su fe.

 

 

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