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Criticar el bloqueo contra Cuba desde un iPhone

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La visita oficial del presidente Andrés Manuel López Obrador a Centroamérica, y especialmente a Cuba, evidenció una vez más la postura visceral de la oposición que, a falta de argumentos más interesantes, redujo el nivel de la discusión para cuestionar lo siguiente: ¿es hipócrita criticar el bloqueo de Estados Unidos contra la isla desde un producto de la marca Apple?

Pese a lo básico de esta retórica impulsada por la derecha, vamos a responder, como siempre, con datos y referentes que puedan delinear el panorama completo.

Aquí podría citar a Marx, Luxemburgo, Lenin y al mismo Che Guevara para hablar de la socialización de los medios de producción. Sin embargo, con el afán de romper la cámara de eco, iremos a las propias fuentes del liberalismo clásico para utilizar su propio sesgo ideológico.

En mayo de 2021, la prestigiosa ONG inglesa OXFAM publicó el informe: “Derecho a Vivir Sin Bloqueo: Impactos de las sanciones de Estados Unidos en la población cubana y la vida de las mujeres”. Se trata de un estudio que cuenta con testimonios, datos históricos e información económica cuya conclusión es que lo que Estados Unidos suele llamar “embargo”, pero en Cuba se experimenta como bloqueo, es un obstáculo para el pleno ejercicio de los derechos de los más de 11 millones de cubanos.

Lo anterior es una realidad, no importa si se dice desde un iPhone o desde el diario cubano “Granma”.

De igual forma, y para continuar usando fuentes liberales que tanto admiran algunos analistas, vale la pena leer a dos académicos estadounidenses. El primero es Michael Walzer, investigador en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, institución donde genios como Albert Einstein, John von Neumann o Kurt Gödel trabajaron, y de donde salió un reciente Premio Nobel de Economía (2007), Eric Maskin, que no es precisamente un defensor del comunismo.

Walzer hace un paralelismo entre los límites al poder político —con el famoso sistema de pesos y contrapesos a través de la Constitución— y los límites al poder económico. En sus libros plantea que, así como hay cosas que están limitadas desde las leyes para obtener el poder o para realizar desde el poder, también hay cosas que las leyes limitan para obtener riqueza, ya sea el narcotráfico del Chapo Guzmán o la evasión de impuestos y la usura por parte de Grupo Salinas; pero además señala que debe haber límites sobre lo que se puede comprar con ese dinero.

Aquí entra el segundo académico estadounidense a tomar como referencia: Michael Sandel, de la Universidad de Harvard, y su libro: “Lo que el dinero no puede comprar: Los límites morales del mercado”. Tanto Walzer como Sandel argumentan sobre limitar las cosas que se puedan consumir. En resumen, explican que uno debería poder comprar con dinero bienhabido una suscripción a Netflix, una cena cara o un iPhone, pero no comprar mejor educación, mejor atención a la salud o mejor acceso a la justicia, comparado con otra persona.

Claro, para Marx, Luxemburgo, Lenin y el Che Guevara —referentes que suscribo y prefiero a nivel personal—, lo mejor sería poner, también, límites a la acumulación de riqueza y capital. Pero dejemos la reflexión en el liberalismo clásico de OXFAM, Walzer y Sandel.

Entonces, podríamos afirmar que hipocresía no es criticar el bloqueo contra Cuba desde un iPhone. Hipocresía es pedir límites al poder político mientras utilizas tu poder económico y concesiones públicas, como una televisora, para presionar a ese poder político.

Se tenía que decir.

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