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Rompan todo… pero sin cortarse

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Por Luis Hector Mendoza Garrido 

Intentar resumir un movimiento que lleva más de 70 años activo, con un sinfín de progresiones y regresiones, ritmos y mezclas, idiomas y dialectos, personas y personajes pero sobre todo visiones podría resultar corto, y en Rompan Todo creo que lo fue, en mi defensa esta frase la escribo una vez más sin afán de ofender a nadie.

El ejercicio que realizaron en Netflix, con ayuda de muchas personalidades del mundo del rock hispanoparlante, es un acercamiento a un movimiento que ha sido alimentado desde las fauces de una sociedad pop desde sus inicios, lo cual no necesariamente es malo, pero si puede rayar en lo cotidiano. En ese sentido, es de suma urgencia rescatar lo que debe ser visible para los que ya conocemos parte de esta historia y tratar de entender la arista de quien presenta los hechos por varios ya conocidos.

Las vivencias expresadas por un puñado de artistas nos da una visión de lo que el rock ha significado en el continente, sin embargo (es necesario decirlo) este documental, como otros que ha habido del mismo tema pero en estrictos apegos nacionales o de bandas, épocas y movimientos en específico, expresa la visión de quien lo hizo, es decir, un punto de vista, un momento o como diría Soda Stereo: una parte de la euforia.

Nunca van a estar de más las historias de Alex Lora o los apuntes de Sergio Arau, pero quizás faltaron las voces de otros movimientos que se gestaron en distintas épocas o con diferentes momentos socio políticos en los diversos países del continente. Fue importante descubrir a Tanguito o desechar la idea que tenía de la muerte de Billy Bond (me dio gusto verlo vivo) y el porqué una frase de él es la que le da nombre a este documental, es decir, la sola idea de generar un documento que englobe todas estas personalidades hablando en primera persona (casi siempre) de lo que vivieron (porque nadie se los va a contar a ellos) suena casi poético, pero insisto, un poema es un conjunto de versos, si habláramos de un libro de poemas obedeceríamos a la idea de tener la mayor cantidad posible de escritos, Rompan Todo se queda en un lindo poema que desde mi perspectiva podría fungir como un primer acercamiento para estas nuevas generaciones que, si somos francos y realistas, no conectan 100% con el rock y quizás para los que vivimos algunos pasajes, este documental te tira a la cara las respuestas del porqué los jóvenes de los que hablo unas líneas más arriba no conectan con un movimiento que hoy no representa lo que quizás años atrás si. ¿Entienden mi punto?

 

El meollo del asunto con Rompan Todo es que ha venido a despertar en mí una duda genuina y que expreso aquí esperando no ofender a ningún lector: ¿El seguidor del rock es el más quejumbroso cuando alguien habla de su género? Mi respuesta es sí. Leí por todos lados que si falto tal o cual artista, que sí no metieron a este otro, que faltaron periodistas, editores de discos, personalidades de radio y pluma para hablar, que si el rock urbano, que si el ska, que si los eruditos, los influencers, y demás… Leí en todos lados una cantidad de quejas enorme y fue justo cuando me di cuenta de que en realidad si son muy quejumbrosos. Pasa cada vez que anuncian a artistas para conciertos, cuando escuchan los discos, cuando las bandas salen en TV y pasa cada vez que revelan carteles de Vive Latino o Corona Capital… El mundo del rock es una queja de que lo que se presenta casi nunca es rock, porque el rock de cada uno es más rock que el del otro y se engloba cuando insinúan: yo lo hubiera hecho mejor. Así en un loop infinito.

Mi perspectiva con Rompan Todo es una, es simple y espero que sea premonitoria: Ante la falta de tantos otros movimientos y personajes, de otras voces y protagonistas y ante la vorágine de éxito que está teniendo esta serie, ojalá vengan muchos más documentos que expongan otros puntos de vista, más específicos, mejor desarrollados, porque eso enriquecerá la conversación de un género que, por lo menos hoy, no está en los primeros puestos de las listas de popularidad emitidas por radiodifusoras, blogs y servicios de streaming.

Y para toda la nueva generación de escuchas que no han tenido la oportunidad de reconocer esta música que se hizo previo a sus actuales ídolos, ojalá sirva como un ejemplo de lo que se oía antes de lo que están escuchando hoy, no con el afán de hacerlos entrar en ese mundo a fuerza, más bien con la esperanza de que la conversación del porqué alguien como Bad Bunny hizo una canción rapcore, o que Alemán realizó un rap muy noventero, haga que entiendan las reminiscencias (básicas en estos ejemplos) de donde se adaptaron.

Rompan todo, es un ejercicio de la memoria colectiva de las generaciones que quieren creer que un movimiento no está en vías de extinción y que se rehúsan a siquiera considerar la idea y la realidad de las nuevas generaciones que entienden que dicho movimiento no es algo que hoy esté de moda o cercano a ellos, en ese sentido, el trabajo que de verdad deberíamos replantear sobre el tema es aprender a tender un lazo entre una idea y otra, entre el presente y el pasado… Y mientras llegamos a este punto ¡ROMPAN TODOOOO!… solo sin cortarse, por favorcito.

 
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